viernes, 23 de julio de 2010

Dulce inteligencia

Dulce.Blog2 He querido transcribir a continuación un artículo de Dulce María Sauri publicado el 19 jul. 2010 en el periódico Milenio. Porque el contenido está necesariamente en el futuro próximo de nuestro país y porque el criterio está expresado con sencillez e inteligencia, el escrito es meritorio. La autora sabe lo que dice y lo que predice.

“Las güeras y las prietas

¿Qué color de piel tendrá la primera presidenta de México? ¿Será prieta como Benito Juárez, o “morena clara” como se asume la mayoría de las mexicanas?

Casi me causó la misma sorpresa recibir la invitación para participar en la presentación de este libro que la que tuve hace seis años, cuando formé parte del primer coloquio sobre las güeras y las prietas.

El asombro proviene de dos circunstancias: una, la proeza de Marisa Belausteguigoitia, de su empeño y tenacidad para transformar los cuatro coloquios celebrados entre 2004 y 2007, en un libro que busca aportar una vertiente de análisis y discusión desde una perspectiva feminista; y lograr la editorial que lo publicara, incluyendo esta estupenda portada, que en el color del pelo y de los pezones de la robusta dama del collar de perlas, encarna el llamado a la reflexión sobre las diferencias entre las mujeres que provienen del color de nuestra piel.

La otra fuente de mi sorpresa tiene que ver con el tema en sí mismo. Raza y género son dos cuestiones que forman parte del núcleo "duro" de los valores y prejuicios, de la visión del mundo y de los obstáculos y oportunidades para forjar identidad y ejercer derechos. En medio de la violencia que azota muchas partes del país, de la sensación generalizada de desesperanza que se alimenta de la impunidad con la que mueren niñas y niños, jóvenes y adultos, la mayoría prietos como somos gran parte de los mexicanos, es difícil sustraer la atención y el interés para ocuparse de otros temas, incluyendo desde luego el más presente del género y el más distante e incómodo, el de la raza.

Ahora comparte mesa y palabras con tres güeras: Denise, María Teresa y Marisa, esta prieta -negra, dirían mis paisanos yucatecos-, para esbozar algunos comentarios.

Son 12 voces y plumas: la del marco teórico y de interpretación de las aportaciones de los cuatro coloquios; otras diez visiones de güeras, prietas y morenas claras y una muy especial, la que habla en poesía de la desigualdad y la distancia entre mujeres urbanas, de clase media y las indígenas, mayas para más señas, nacidas en los pequeños pueblos y caseríos del campo mexicano.

Este continuum entre sistema racista-sexista-clasista es develado por prietas y güeras. De las plumas de las chicanas surge el recuerdo del concepto decimonónico de "pureza de sangre"; del valor y la ventaja de saberse blanco; del menosprecio por la "raza mexicana". De sostener con convicción que "…el problema (del desgobierno) radicaba en lo más profundo de la sociedad mexicana: sus habitantes, razas "mixtas" en vez de "puras" y por lo tanto "degeneradas, indolentes, viciosas, ingobernables". Se hiciese cuanto se hiciese, esta deleznable materia prima condenaba a México a permanecer en la postración y la anarquía…"1

¡Cómo suenan hoy las palabras de un distinguidísimo liberal, que ante la guerra de castas que asolaba a Yucatán, diagnosticó que el único remedio era "…echar fuera de la península a todos los elementos de color, multiplicar en ella a los de raza blanca y tener el más grande cuidado de que los de esta raza en la línea divisoria sean exclusivamente españoles!…" 2

¡Ojalá pudiera decir que estas ideas de descalificación y discriminación de la mayoría pertenecen solamente al panteón de los historiadores! Aquí están presentes en este libro, de múltiples maneras: "pobrecita, es prietita", la raza "mexicana", las güeras rechazadas en su mexicanidad y secretamente envidiadas.

La genómica está revelando nuevos conocimientos sobre la composición racial de la población. El genoma de los mexicanos no es único: proviene de una mezcla de sangre europea, indígena, negra, asiática -principalmente china y coreana. Las proporciones cambian entre entidades federativas, unas con un mayor porcentaje de pueblos originarios, otras con más componente europeo, africano o asiático.

En el siglo XIX hubiera sido la genómica y el Instituto Nacional de Medicina Genómica fuente de descalificación. Ahora, sirven para prevenir y curar enfermedades.

Más allá, están todavía presentes los privilegios. Atemperados quizá; menos visibles u ocultos en la profundidad de los prejuicios y valores que norman nuestra conducta, pero que muchas veces no queremos confesar, ni siquiera ante nosotras mismas. Privilegio es nacer hombre, y no mujer.

Privilegio es vivir en la ciudad, no en un pueblo campesino.

Privilegio es ser mestiza, no indígena.

Privilegio es pertenecer a una familia rica, o al menos de clase media.

Privilegio es tener certidumbre y esperanza en el futuro, por la clase social de procedencia, por la calidad de la educación recibida, por el acceso a oportunidades de trabajo.

Las prietas pobres y las güeras pobres (que las hay, si no ver Los Altos de Jalisco) tienen distintas oportunidades. Las prietas, nacen y mueren pobres; las güeras, quién sabe.

La raza y el color de piel sólo le dan otro matiz a las desventajas y discriminación que padecen aun las mujeres como género.

En la esfera de la política y el ejercicio del poder se sintetiza en el "techo de cristal" que aun no se rompe, gigantesco himen político que mantiene protegida la esencia masculina del poder.

¿Qué color de piel tendrá la primera presidenta de México?

¿Será prieta como Benito Juárez, o "morena clara" como se asume la mayoría de las mexicanas?

¿Vendrá de la muy vapuleada izquierda, o de un PRI que se percibe triunfador, o del PAN, temeroso de perder el gobierno que habrá ocupado doce años?

En 1988, una güera, doña Rosario Ibarra de Piedra, desafió al mundo masculino y se postuló candidata a la presidencia de la república, la primera, por el PRT. En 1994, dos mujeres morenas claras fueron candidatas: por el PPS, Marcela Lombardo y por el PT, Cecilia Soto. Gracias al activismo de ésta, el PT tuvo su debut en la Cámara de Diputados, con 10 hombres.

El proceso de 2006 tuvo la singularidad de postular a una mujer con una agenda abiertamente definida hacia los derechos humanos, la igualdad de género y en contra de cualquier forma de discriminación. Patricia Mercado, morena clara, hizo una importante aportación.

Ninguna de las cuatro mujeres candidatas estuvo en posibilidades reales de ganar la presidencia de la república. Provenían de partidos pequeños, en busca de lograr o mantener su registro. Sin embargo, fueron luz que iluminó el camino y que permitió imaginar lo posible: una presidenta de México.

El desafío es para las tres grandes formaciones políticas de México: PRI, PAN, PRD-DIA. La sociedad reclama un cambio; una mujer candidata con posibilidades reales de triunfo lo significaría.

¿Tendría el PRI el arrojo y la convicción de cambio para atreverse, y arriesgar su capital político acumulado en la oposición postulando a una mujer?

¿Percibirá el PAN los focos amarillos y rojos que se encienden en su tablero político y que demandan una decisión de riesgo en su candidatura 2012? ¿Tendrá rostro de mujer?

¿Podrá la izquierda reencontrar a sus mujeres políticas, perdidas en el extravío del ejercicio del poder, y volver a ser una opción real de gobierno?

¿Surgiría un gran movimiento ciudadano con una mujer al frente para tomar por asalto electoral la presidencia de la república?

¿Quedaría atrás el tema de las "juanitas", de mujeres que ganan las elecciones para ceder luego las responsabilidades a un hombre?

¿Sería la primera presidenta de la república una mujer de lucha y trayectoria de causas, comprometida por voluntad y convicción con los cambios o sería producto de la sofisticada mercadotecnia publicitaria, la misma que arguye falta de responsabilidad en la calidad del producto político, una vez electo, aunque salga defectuoso, malo, incapaz?

¿Cuál sería la agenda política de una mujer presidenta?

¿La del candidato triunfador de las elecciones del 2000, que se agotó en ese mismo acto, considerando su misión cumplida al ser el primero en derrotar al PRI?

¿Se decidiría sólo a disfrutar de las mieles del poder, a ser la "abeja reina", en vez de comprometerse a poner las bases de un nuevo sistema político, con las dificultades y riesgos que implica?

¿Estaría una mujer presidenta en disposición de hacer frente a los poderes fácticos -llámense medios de comunicación, Iglesias, crimen organizado, corporaciones empresariales- para intentar reencauzar la vida institucional del país?

¿Qué haría una mujer presidenta de la república frente al fenómeno de la violencia y la inseguridad? ¿Ir a atacar sus raíces: falta de crecimiento económico, de oportunidades de empleo, de competencia y productividad, de opciones reales de movilidad social? ¿O seguiría apostando exclusivamente a la guerra, con el desgaste de las fuerzas armadas y riesgos que esto conlleva? Cuando Barack Obama ganó, contra todos los pronósticos, las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, se expresó con un dejo de envidia, que eso estaría muy lejos de suceder en México. Algunos, manteniendo en el olvido interesado a Benito Juárez, dijeron que sería el equivalente a que nuestro país un indígena ganara la presidencia de la república.

Entiendo que más allá del color de la piel, de la mezcla racial y de sangre que representa Obama, el deseo que no se atreve a ser demanda es el de tener a alguien en quien creer, que aliente en los corazones una esperanza de cambio.

La esperanza ha sido consistentemente lastimada en México. La impunidad y la corrupción, la impotencia del gobierno frente a la violencia, su incapacidad para garantizar a la ciudadanía la indispensable seguridad de sus personas y sus bienes se han encargado de hacer prevalecer una especie de resignación silenciosa frente a los males sociales, rezando para que no nos afecten directamente: que no seamos asaltadas, secuestradas, vejadas, asesinadas, ni nosotras ni un miembro de nuestra familia.

¿Quién podría encarnar en México una esperanza, anidarla en los corazones, hacerla crecer y volverla acción? Creo que una mujer candidata a la presidencia por un partido, con opción real de triunfo en el 2012 podría hacerlo.

Para ese año simbólico -por lo de las profecías mayas del fin del mundo, principalmente- las tres grandes formaciones políticas tienen mujeres visibles, con plataforma política para dar viabilidad a una candidatura.

No estoy llamando a "inventar" candidatas con motivos estrictamente de mercadotecnia política, ante un "mercado electoral" escéptico y decepcionado. Estoy expresando un deseo, una exigencia como ciudadana de un país que siento cada vez más cansado, harto de esperar milagros y poco dispuesto a trabajar para que ocurran.

Una candidata a la presidencia de la república con opción de ganar levantaría el ánimo de mujeres y hombres. Así como Fox encarnó el deseo de cambio en el 2000, una mujer podría hacerlo en el 2012.

Quizá no exista la energía social capaz de imponerse a los partidos para hacer posible esta situación en el 2012. Sin embargo, no hay que cejar: una mujer presidenta encarna en México la capacidad de cambio. Prieta o güera, alta o bajita, con edad suficiente para tener experiencia y al mismo tiempo, arrojo. ¿Será?

* Leído en la presentación del libro Güeras y prietas

1 Eugenio Olavarría. Revista La América 1864. Citado por: Falcón, Romana, 1996. Las rasgaduras de la descolonización. Españoles y mexicanos a mediados del siglo XIX. México, El Colegio de México. pág. 46

2 José María Luis Mora. Respecto a la Guerra de Castas. Citado por: Romana Falcón. Op.cit. pág. 51”

Vale.

lunes, 12 de julio de 2010

Toniná, Chiapas. Los mayas del clásico.

Toniná acrópolisFotografía tomada de Art Knowledge news.

La restauración conducida por especialistas del INAH en la porción norte del yacimiento arqueológico de Toniná en Chiapas, permite confirmar la impresión de que estas construcciones son de las más extraordinarias de Mesoamérica, sólo comparables con Tikal y El Mirador en Guatemala.

Se ha podido determinar que la altura de la acrópolis es de 75 metros de altura, conteniendo diversas estructuras y terraplenes artificiales. Como medida de comparación, la Pirámide del Sol en Teotihuacán tiene 65 metros de altura.

El Dr. Carlos Pallán Gayol, responsable del Centro Jeroglífico e Iconográfico que colabora en la excavación de Toniná, ha anunciado recientemente los importantes avances de la exploración. “Toniná es más grande de lo que pensábamos. Las pirámides están conectadas entre sí por caminos localizados en la parte superior, lo que significa que no sólo el montículo en donde está la Acrópolis fue usado para fines de construcción…”

Hay otras pirámides, terrazas y estructuras diversas, interconectadas entre sí que permiten establecer que el sitio, en su conjunto, tiene continuidad arquitectónica en una superficie del orden de la 10 o 12 hectáreas (dos veces el área que corresponde a la porción sur de la Acrópolis).

En la actualidad, un grupo de estudiantes de post-grado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, está creando un mapa en 3D que registra los hallazgos más recientes de las estructuras ubicadas en el noreste del yacimiento, considerando sus dimensiones y los caminos de interconexión. Este trabajo forma parte de los cursos impartidos por el epigrafista Pallán en la ENAH.

Toniná estela.La estela cuya imagen se muestra, tiene más de 2000 años de antigüedad y representa a las divinidades creadoras del universo. Se trata de una de las piezas más emblemáticas del salón Maya del Museo de Antropología e Historia (MNA) en donde se mostrará próximamente una vez que la porción correspondiente a la mano que falta le sea reintegrada. Al entrar a la sala Maya del museo, esta pieza encontrada en Toniná y que representa a los gemelos divinos mencionados en el Popol Vuh, da la bienvenida a los visitantes. Se hace necesario revisitar el museo ahora que estos hallazgos en Toniná refrendan la importancia y el esplendor de este sitio extraordinario de la época pre-Clásica y Clásica de la cultura Maya.

(Los textos han sido libremente traducidos por el editor del Blog de Art Knowledge News)

domingo, 6 de junio de 2010

La Carmen, de Georges Bizet



Aquí está una de las versiones más deleitables de la Carmen de Bizet. Ópera Nacional de París, mayo de 1980: Teresa Berganza canta el aria de la Habanera y deja perplejo a Plácido Domingo que la acompaña.

La traigo a colación porque nos llega la Carmen a Mérida, al Peón Contreras con la Orquesta Sinfónica de Yucatán, y aparte de que hay que ir a gozar el espectáculo, hay que ir también porque viene una lindísima y talentosa muchacha de raices mexicanas (padre búlgaro y madre mexicana) a cantarla: Carla Dirlikov. Díganme si no es preciosa....


....Y ni hablar del don José!!!

(Informe sobre el programa de la Carmen en Mérida)

La foto fue tomada en el mero cráter de Chicxulub, en Yucatán el domingo 6 de junio del 2010. No vayan a creer que es un montaje!


domingo, 30 de mayo de 2010

Más sobre los mayas.

MEXICO CITY.- A scientific team discovered inside a pyramid the tomb of a dignitary that may be the earliest in Mesoamerica. It was located in Chiapa de Corzo Archaeological Zone, in Chiapas; preliminary stud Foto tomada de Art Knowledge News

Recientemente un grupo de investigadores del Instituto de Antropología e Historia, la Universidad norteamericana de Brigham (Young) y del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, hicieron un hallazgo que a la vez de importante resulta de gran interés no sólo para la comunidad científica sino también para todos los interesados en la Cultura Maya.

En el proyecto de exploración de un yacimiento arqueológico en Chiapa de Corzo, en el estado de Chiapas, México, se ha descubierto, en una pirámide, la tumba de un dignatario maya cuya antigüedad se ha estimado en 2700 años aproximadamente. Restos óseos de cuatro personas, dos de los cuales ricamente ataviados con pedacería de jade y perlas, junto con utensilios de cerámica y otros objetos atesorables en su época fueron encontrados en el sitio, de origen Zoque.

De acuerdo a los investigadores la importancia de los hallazgos reside en que permitirá ajustar las cronologías del desarrollo maya y olmeca y facilitar la confirmación de que la utilización de pirámides, como precintos funerarios, es de fechas anteriores a lo normalmente aceptado por los científicos.

image

Este proyecto arqueológico en Chiapas es financiado por el gobierno de México a través del INAH y por la universidad citada por medio de la New World Archaeological Foundation, la National Geographic Society, la Comisión J. William Fulbright-García Robles y otros fondos privados.

Con base en los materiales de cerámica encontrados en el lugar, la fecha preliminar de la tumba ha sido establecida en el periodo Pre-Clásico medio, entre el 700 y el 500 AC., información que deberá ser corroborada por los métodos del carbono 14 y mediante pruebas de DNA.

Traducción de la fuente por el editor del Blog.

sábado, 15 de mayo de 2010

Rodolfo Menéndez De la Peña, el día del maestro y Salvador Alvarado.

Maestro Rodolfo Menéndez De la Peña (1850 – 1928). Fotografía de 1901
Hoy se cumplen 160 años del natalicio de don Rodolfo Menéndez, fundador de mi estirpe en México, a quien debo el nombre. Maestro benemérito por declaratoria del Congreso del Estado de Yucatán en 1930. En Yucatán, decir maestro y decir Rodolfo Menéndez es antonomásico: la Escuela Normal fue llamada en su honor. Dedicó su esfuerzo y qué digo yo, su vida entera, a la enseñanza.
Por coincidencia o porque la historia quiso enfatizar la antonomasia, hoy, en este país, se celebra el Día del Maestro. Doble conmemoración pues, que yo quise fundir en una.
Hurgando en los anales del quehacer del bisabuelo me encontré con un discurso de un personaje también memorable en Yucatán, Salvador Alvarado, gobernador en el estado de 1915 a 1918, quien en un su discurso de clausura del primer Congreso Pedagógico de Yucatán (1915), cuya organización había confiado a don Rodolfo, dijo algo que conviene ser repetido, en remembranza de uno, como recordatorio para los otros y en fin, válgase, como llamada de atención al sistema, que evidentemente no le ha cumplido a aquellos con quienes obligación tiene.
Dijo a los maestros reunidos en tal Congreso el entonces gobernador que la Revolución trajo a Yucatán, al referirse al abandono en que se encontraba la educación primaria en el estado: “…me queda una esperanza, la que funden ustedes, y que para ser realizable urge que se den cuenta de que es ahora cuando deben redoblar sus esfuerzos. Ustedes traicionarían a la Patria, si no cumplen con su deber. Al maestro está encomendada la redención del pueblo y para ello no deben escatimar ni energías, ni oportunidad, que yo por mi parte, lo abandono todo para hacer girar el volante del progreso que tiene como eje la educación primaria. La mejor política de un gobierno es la protección a la escuela y al maestro. Es mi política, contad con ello”,
“Al salir de aquí, no crean los señores profesores que han llenado su misión, puesto que sólo vinieron (al Congreso) a plantear para resolver, la cuestión palpitante, la cuestión capital, que es la cultura del niño. Ese es el gran problema nacional y ustedes son los estadistas encargados de darle solución. A mí, más me preocupa el ábaco que la desfibradora (se refiere a una de las operaciones de la agroindustria del henequén, entonces tema toral para la economía de Yucatán) y en ustedes debe privar la misma idea. De hoy en más surja el maestro de entre sus propios escombros para redimirse, que necesita redención también, (ya) que se le ha colocado en segundo orden en el desarrollo de las actividades humanas, siendo así que su misión levanta y engrandece; pise fuerte y golpee recio que para ello tiene derecho el que da la civilización. Hecho grande el maestro, recoja su escudo y tiéndale la mano al analfabeta sacándole de la ignominia, de su ignorancia, como dijera el señor profesor Menéndez, porque de otro modo seréis culpables, señores, si por vuestro abandono deja de salir de los campos o de los pueblos un Juárez, un Altamirano o un Ocampo, de los muchos escondidos en el mundo de los olvidados…”
Opino que es válido e importante repetir todo esto en el aniversario del natalicio de mi antepasado, don Rodolfo; en el día consagrado a los maestros de la patria y en la víspera de un día electoral en un estado, como el mío, Yucatán, en que con las cifras de las últimas encuestas, más del 10 por ciento de la población padece aún, ¡casi un siglo después de pronunciadas las memorables palabras del estadista!, de la lacra infausta del analfabetismo.
R. Menéndez. Mérida, Yucatán-

A todos los maestros:
 ¡Jardineros del bien! / Continuad la labor: ¡Vuestro es el campo! / Los rosales que son todas las almas juveniles / de vuestra mano generosa esperan / cultivo y riego para ser felices. // ¡Transferid el descanso para luego, / mientras exista un huérfano del libro! Rodolfo Menéndez de la Peña.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Efemérides: 5 de mayo. Batalla de Puebla.

Puebla batalla

La Batalla de Puebla tuvo lugar el 5 de mayo de 1862 cerca de la ciudad de Puebla (México), en el ataque y defensa del Fuerte de Loreto y del Fuerte de Guadalupe, durante la invasión francesa de México. Fue una importante victoria mexicana en la que se venció al ejército más experimentado y reputado de la época y aunque después se perdió la guerra que permitió la instauración del Imperio de Maximiliano de Habsburgo en México, dió aliento a los republicanos mexicanos para continuar la lucha que a la postre se ganó, expulsándose a los invasores y fusilando al principe europeo. Se conmemora en México con la fiesta del Cinco de Mayo.

Crónica

El día 2 de mayo, el Ejército Expedicionario Francés sale de San Agustín del Palmar. Entre ellos y la capital, únicamente se encuentra la Ciudad de Puebla de los Ángeles (hoy Puebla de Zaragoza) por donde los franceses esperan pasar entre aplausos y exclamaciones de los opositores del presidente Benito Juárez, siendo este uno de los lugares más conservadores del México de mediados del siglo XIX. Sin embargo, es el presidente Benito Juárez quien ordena al general Ignacio Zaragoza detener el avance de los franceses.

El 3 de mayo por la noche, el general Ignacio Zaragoza arriba a Puebla, dejando a retaguardia de los franceses una Brigada de Caballería, a fin de hostigar al invasor. La mayoría de la población de la conservadora Puebla es partidaria de la intervención, mientras el Ejército de Oriente desfila marcialmente entre las desiertas calles de la ciudad.

Fuertes de la ciudad de Puebla

El general Ignacio Zaragoza sube a lo alto del Fuerte de Guadalupe y en menos de una hora ya tiene el plan de batalla que va a seguir para la defensa de la plaza (ver tabla superior). De inmediato fortifica los reductos que se encuentran en los cerros de Loreto y Guadalupe. La guarnición cuenta tan solo con 6,700 hombres, escasamente armados. Se dice que tal fue la insolencia de los poblanos que en cierto momento Zaragoza exclamó desesperado “Qué bueno seria quemar Puebla”. Sólo lo detendría el hecho de que en "...la ciudad también hay criaturas inocentes”.

El 4 de mayo, los exploradores mexicanos vuelven con noticias de que los remanentes conservadores, al mando del General Leonardo Márquez se disponen a socorrer a los franceses. El general Ignacio Zaragoza envía una brigada de dos mil hombres al mando del General Tomas O´Horan a Atlixco, con el fin de detener a Márquez, y se dispone a preparar la defensa de la posición, evitando así su arribo a la Ciudad de México. Organiza sus fuerzas para la defensa, contando con dos Batería de Artillería de Batalla y dos de Montaña, cubriendo Loreto y Guadalupe con 1.200 hombres, formando a los otros 3.500 en cuatro columnas de infantería con una Batería de Batalla, y una Brigada de Caballería.

El ala derecha mexicana la cubren las tropas de Oaxaca al mando de Porfirio Díaz. El sitio de honor, al centro de la línea lo ocupan Berriózabal y Lamadrid con las tropas del Estado de México y San Luis Potosí. La izquierda se apoya en los cerros de Loreto y Guadalupe, con el general Miguel Negrete a la cabeza de la Segunda División de Infantería. La artillería sobrante es colocada en los fortines y reductos dentro de la Ciudad de Puebla quedando al mando del General Santiago Tapia.

A las nueve con quince minutos de la mañana del 5 de mayo, los franceses aparecen en el horizonte, cruzando fuego con las Guerrillas de Caballería que se batían en retirada, cuyos jinetes no se repliegan hasta que la milicia francesa está formada y lista para avanzar.

La batalla se inicia a las once y cuarto de la mañana, anunciándose el inicio con un cañonazo y acompañado por los repiques de las campanas de la ciudad. El Ejército Expedicionario Francés se divide en dos columnas de ataque, la primera compuesta por aproximadamente 4000 hombres, dirigiéndose hacia los cerros de Loreto y Guadalupe, protegida por su artillería, quienes arribaron delante de la infantería. Mientras que la segunda columna compuesta del resto de la infantería queda como reserva.

El 6° Batallón de la Guardia Nacional del Estado de Puebla (confundido y generalizados erróneamente como "los zacapoaxtlas", cuando estos únicamente formaban una compañía de dicho batallón(de 26 hombres) al igual que los xochiapulquenses (26 hombres), mientras que los tetelenses conformaban el grueso del batallón (115 hombres, encontrándose entre estos los Jefes y Oficiales más distinguidos del cuerpo de guerra) ocupó el puesto de honor y gloria ya que fue el primer cuerpo de guerra del Ejército de Oriente en hacer frente al enemigo y el primero en rechazar su ataque. El mismo Comandante Tomás Segura relata en una sección del Parte Oficial de la batalla remitido al General Ignacio Mejía ese memorable acontecimiento:

Gran honor tengo en poder comunicar que el suscrito fue el primer individuo de este glorioso Cuerpo de Ejército de Oriente, en hacer frente al enemigo y el primero en repeler su ataque, no impulsado por otra razón, sino por el amor que á todos los buenos mexicanos nos enardece, cuando la Madre Patria se encuentra en peligro. Mientras tanto el 6º Batallón Guardia Nacional del Estado de Puebla supo corresponder á las glorias y distinciones que se le han dispensado, pués(sic) con tal bizarría y denodado patriotismo fué(sic) el primer cuerpo de guerra del mismo Ejército de Oriente en hacer frente al enemigo que profana la sagrada tierra de libertad llamada México, avanzando al grito horrísono de ¡Viva la Patria! ¡Viva la Nación Libre!¡Vivan nuestras montañas! ¡Viva Tetela! ¡Mueran los Invasores de la degradada Francia!.

TEXTO tomado de Wikipedia.

sábado, 17 de abril de 2010

Nuestras guerras de cada cien años. ¡Viva México! o ¿Vive México?

El llanto de mis ya próximos 70 años.

Por: Rodolfo Menéndez.

Al dolinte HIdalgo Conmemoramos el bicentenario de nuestra guerra de independencia. Hace doscientos años la hoy nación mexicana iniciaba una aventura de la que no habría retorno. En la Nueva España de 1810, entre los unos que querían liberarse del yugo del Imperio español y otros (la burguesía criolla) que buscaban nada más reivindicar a Fernando VII, rey entonces de una España doblegada por Napoleón, e incorporarse al nuevo régimen establecido –o, en proceso de serlo- por la Constitución de Cádiz, se percibía en realidad los balbuceos de una nación insurgente que mostraba sus primeros signos vitales.

Aunque la guerra que entonces se inició, o las guerras para ser más precisos históricamente, durarían poco más de diez años, hasta que en 1821 se consumó la Independencia, la chispa iniciada al culminar la primera década del siglo XIX por el cura Hidalgo, arrebató la paz de los confines de ese México naciente. Y esa paz perdida no volvería a encontrarse sino hasta casi el ocaso de la centuria.

Con episodios de paz (cortos y escasos) y de guerra (largos y abundantes), algunos feroces, casi todo el siglo XIX transcurrió para los ciudadanos que ostentaban la nueva nacionalidad mexicana, en la angustia y la incertidumbre de la inestabilidad y de conflictos internos y externos, incluyendo varias invasiones de potencias extranjeras y el establecimiento de un imperio impuesto por ejército foráneo. Tal vez, desde el ángulo de lo estrictamente material, el peor de tales conflictos costó a nuestro país la pérdida de poco más de la mitad de su territorio.

Millones de vidas se perdieron prematuramente a lo largo de ese siglo aciago de la historia nacional. No pocas de esas vidas en aras de fratricidas luchas que seguramente pudieron haberse evitado.

Una dictadura personal impuesta en buena medida a hierro y mandoble, trajo al país en las postrimerías del XIX un cierto respiro, una relativa paz interna soportada por inequidades crecientes y una enorme dosis de injusticia social. La presión creció al interior de nuestra gran olla nacional y el nuevo conflicto cargado de odios y rencores no se hizo esperar.

Revolución Apenas cumplido el centenario del inicio de la guerra de independencia, en el 1910, que ahora también conmemoramos, otro conflicto bélico de carácter nacional estalló y que tampoco habría de respetar vidas y haciendas de los mexicanos. El viejo régimen, que ni siquiera había tenido tiempo de consolidarse, fue trastocado en otra aventura colectiva sin retorno posible. Tras siete años de disparos y refriega generalizada y otros millones de muertos a lo largo y ancho de nuestro ya reducido territorio, los mexicanos de la generación de nuestros abuelos quisieron dar al país una nueva base de paz y estabilidad. El Constituyente de 1917 buscó precisamente eso.

Pero no culminaría ahí nuestra búsqueda de paz, tranquilidad y prosperidad colectivas. Rencillas de toda laya -unas ideológicas, otras mezquinas-, apetitos personales, afanes de poder –quítate tú, para ponerme yo-, hicieron de la llamada lucha revolucionaria una realidad bélica de tracto sucesivo a lo largo de los siguientes veinte años del México post-revolucionario. Los enconos religiosos y el fanatismo hicieron también de las suyas, y en este pobre país, que ya era de nuestros padres, no hubo paz, ni sosiego, sino tal vez, hasta casi promediar el siglo XX. Podría decirse que no fue sino hasta finales de los años 30 cuando se empezó a respirar un cierto clima te tranquilidad interna.

Pero, ni en el México que mis coetáneos y yo podríamos llamar nuestro, cristalizó el sueño del progreso en la paz interna. Unos cuantos años de tranquilidad, es cierto, pero vino después implacable –apenas treinta y tantos años después de nuestras asonadas tardías de la “revolución”- el reclamo del 68 y a partir de allí, el terrible y poco conocido episodio de la llamada “guerra sucia”, guerra de baja intensidad, pero guerra al fin: los unos contra los otros. En ella predominó el bien llamado terrorismo de estado, que no por ser menos conspicuo que en otras naciones hermanas de la Hispanoamérica nuestra, dejó de ser cruento en nuestro país. Miles de familias mexicanas vivieron entonces en la zozobra. Más de una década, incrustada en la segunda parte del siglo pasado, en que nos dimos los mexicanos duro y con el mazo y de ello, poco se habló, poco se habla.

Dio para más el siglo XX. En la última década del siglo, entrábamos a procesos de reformas políticas y económicas fallidos y ya nos estábamos dando en la cabeza nuevamente. Chiapas, el EZLN, los grupos duros disidentes en diversas regiones del país, los asesinatos políticos que se llevaron la vida de ciudadanos importantes. Y así llegamos nadando, pero casi ahogados, a la otra orilla del siglo que a los de mi generación vio nacer.

Narco guerra Y empieza el XXI con esta nueva y feroz guerra, ya no de baja, sino de altísima intensidad, que lleva ya más de veinte mil víctimas contabilizadas (y las que faltan). La nueva y feroz guerra llamada del narcotráfico. Es como si quisiéramos conmemorar con ella, con la narco-guerra, los dos episodios significativos que tuvimos los mexicanos para darnos patria, hace cien y hace doscientos años.

Otra guerra más, ésta patrocinada por el estado fallido mexicano, por los fabricantes de armas internacionales, por los traficantes domésticos, por los drogadictos norteamericanos, por la brutal corrupción rampante en México y los Estados Unidos, por los intereses fenomenales del statu-quo. Y aquí, hoy, cuando empieza la vida de nuestros nietos, seguimos viviendo –como hace doscientos años, como hace cien-, en una nación inmersa en la incertidumbre, en la angustia, en la inseguridad, en la que priva la falta de oportunidades para nuestra gente y de la que se nos fuga la sangre vital. Una nación que acaricia, pero sólo acaricia, su sueño de vivir próspera y …. ¡en paz! ¡Viva México! o ¿Vive México?

En el D.F. haciendo mi declaración de impuestos.

RMM.