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viernes, 6 de julio de 2018

Tercer aniversario de La Jornada Maya


Tres venturosos años para el periodismo peninsular se cumplen ya desde que La Jornada inaugurara su presencia dedicada a la península yucateca, ámbito tradicionalmente lleno de letras y de letras combativas, que supieron en su tiempo permear y guiar a nuestra sociedad. Y digo venturosos porque el aporte del ágil, veraz e independiente periodismo que nos ha traído La Jornada Maya, es hoy indubitablemente el mejor ejemplo local del deber ser en la presentación de las noticias cotidianas.

Quienes llevamos en la sangre, en el ADN diríase, el quehacer periodístico, podemos afirmar categóricamente que, en solo tres años de presencia peninsular, La Jornada Maya ha podido establecer la marca de la excelencia en la región. Hoy, tras no pocos esfuerzos de toda laya, desde los económicos hasta los técnicos, el diario acontecer de Yucatán, del país y del mundo, se ve reflejado de forma inmejorable en las páginas del rotativo.

Hago votos fervientes y entusiastas por que continúe La Jornada Maya arraigándose en esta nuestra sitibunda tierra y nutriéndose como las raíces de la ceiba secular, en lo profundo del roquedal querido. Aquí apreciamos la flor y el fruto de su gallardía periodística.

¡Enhorabuena!

Rodolfo Menéndez y Menéndez.
Mérida, Yucatán, julio de 2018.

miércoles, 18 de enero de 2012

La libertad de Internet está en peligro



Transcribo una preocupación colectiva.....

La iniciativa de ley SOPA (Stop Online Piracy Act) de los Estados Unidos perjudicaría seriamente la libertad de expresión y el carácter abierto de Internet, incluyendo a Wikipedia, en caso de ser aprobada. Otras leyes, como la Ley de Economía Sostenible (Ley Sinde) española y los proyectos de la Ley Lleras (Colombia) y Döring (México) también suponen una amenaza. Con la excusa de proteger los derechos de autor, se permiten medidas que pueden considerarse como censura.

La comunidad de Wikipedia en inglés ha decidido cerrar durante el día de hoy para protestar contra esas leyes. También Wikipedia en español y el resto de proyectos Wikimedia se ven afectados. Y, al igual que otros muchos sitios web, también nosotros estamos de acuerdo en que:

¡Internet no debe ser censurada!


Wikipedia se encuentra profundamente preocupada por el proyecto de ley Stop Online Piracy Act que actualmente se encuentra en discusión en el Congreso de los Estados Unidos.

La Stop Online Piracy Act (SOPA, por sus siglas) fue presentada ante el Congreso estadounidense por el diputado republicano por el estado de Texas Lamar Smith.1 Dicha propuesta de ley tiene por objeto mejorar la protección de la propiedad intelectual en Internet. Sin embargo, con ese argumento se pretende limitar muchas libertades de las que hasta ahora han gozado los usuarios de Internet, ya que los medios empleados promoverán la censura y limitarán la innovación.

Entre los elementos que contiene el proyecto de ley y que Wikipedia considera contrarios a sus propósitos están los siguientes:2

Wikipedia quedaría encuadrada en la definición que se hace de «motor de búsqueda» (Internet search engine). Como tal, fiscales federales de los Estados Unidos podrían, mediante orden judicial, obligarla a retirar enlaces a páginas señaladas como «sitios extranjeros infractores» (foreign infringing sites) o someterla a sanciones judiciales. La definición de «sitios extranjeros infractores» es bastante ambigua y podría afectar incluso a sitios legítimos que alberguen contenido mayoritariamente legal con alguna parte aparentemente ilegal. El elevado costo de la defensa contra estos procedimientos puede llevar a muchos sitios internacionales a no intentarla siquiera, dejando que perdure la presunción de ilegalidad por parte del gobierno estadounidense y llevando finalmente a su bloqueo.
Como resultado de ello, si alguno de los proyectos Wikimedia fuera sometido a dicha orden judicial, sería obligado a revisar millones de enlaces a «sitios extranjeros infractores» alojados en él y bloquearlos. Eso representaría un enorme gasto financiero y humano, que impediría el rápido crecimiento que Wikipedia ha tenido hasta este momento, y que debería ser repetido cada vez que un fiscal estadounidense presentara una orden de un juez federal contra un nuevo «sitio extranjero infractor». Además, tales medidas se opondrían a nuestra cultura del conocimiento libre, siempre respetuosa con los derechos de autor.
Se impondrían restricciones a la red imponiendo barreras a través de los servidores DNS, lo que impediría el fácil acceso a la mayor parte de los dominios de Internet con el que actualmente se cuenta.

Lo anterior podría parecer, en primera instancia, una realidad que afectaría solamente al territorio estadounidense y a los hablantes del inglés. Sin embargo, debe considerarse que la mayor parte de los datos que conforman todos los proyectos de la Fundación Wikimedia, incluyendo la edición en español de Wikipedia, se encuentran en servidores localizados dentro del territorio de Estados Unidos, por lo que quedarían sujetos a dicha jurisdicción.

Esta grave amenaza contra la libertad en Internet ha provocado que muchas otras empresas y organismos se unan al rechazo contra SOPA; entre otros: AOL, Creative Commons Foundation, eBay, Electronic Frontier Foundation, Facebook, Google, Human Rights Watch, Internet Foundation, Kaspersky, Mozilla, Reporteros sin Fronteras, Twitter y Yahoo.

Con el mismo espíritu, los miembros de la comunidad de Wikipedia en español hacemos extensivo el rechazo a toda legislación o proyecto legislativo que pretenda emular los fines de la ley SOPA o vulnerar cualquiera de los derechos y libertades actuales de los usuarios de Internet, obstaculizando el desarrollo del conocimiento libre, y entre ellos los siguientes proyectos y leyes de los distintos países cuya lengua comparte la Wikipedia en español:

Ley de Economía Sostenible (Ley Sinde), España.3
Proyecto de Ley Lleras, Colombia.
Proyecto de Ley Döring, México.4
PROTECT IP Act (PIPA), Estados Unidos.

Atentamente,

La comunidad de Wikipedia en español.

miércoles, 24 de agosto de 2011

CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD IMPIDEN QUE SE APLIQUE LA JUSTICIA EN MÉXICO

Tomado de:

Información Universitaria

PROGRAMA DE VINCULACIÓN CON LOS EXALUMNOS

Información generada en la UNAM

• Conclusiones de la Segunda Encuesta Nacional de Cultura Constitucional: legalidad, legitimidad de las instituciones y rediseño del Estado, elaborada por expertos del Instituto de Investigaciones Jurídicas

• Más del 50 por ciento de los entrevistados considera que la situación del país empeorará dentro de un año

• Siete de cada 10, a favor de convocar un Congreso Constituyente para elaborar una nueva Constitución

• En una escala de calificación de 0 a 10, las universidades públicas son las mejor calificadas con 7.1, seguidas de los maestros y el ejército

Corrupción, impunidad e intereses extra-legales impiden que la justicia funcione en México, según los resultados de la Segunda Encuesta Nacional de Cultura Constitucional: legalidad, legitimidad de las instituciones y rediseño del Estado, elaborada por especialistas del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM. El estudio replica la primera encuesta al respecto levantada en 2003.

El análisis realizado indica que los tipos de relaciones establecidas desde hace tiempo entre el ciudadano y los gobernantes impiden el cumplimiento y respeto de las leyes, lo que ha implicado el deterioro de las instituciones y su legitimidad, cuya restauración requiere un rediseño del Estado.

Los mecanismos de control del sistema político como pactar, ceder, negociar y repartir espacios de poder, permean el campo de la legalidad y obediencia a la ley, en un sistema donde su cumplimiento puede tolerar o alentar altos niveles de impunidad.

La encuesta fue dirigida por el Héctor Fix-Fierro, titular del Instituto, y fue coordinada por la Julia Flores, responsable del Área de Investigación Aplicada y Opinión de la entidad universitaria, y con la participación de investigadores del IIJ, como Diego Valadés y Sergio López Ayllón, además de los expertos del Área de Investigación Aplicada y Opinión.

Metodología

La encuesta nacional se aplicó durante el mes de mayo a dos mil 208 personas de 15 años y más en sus viviendas. Tiene un nivel de confianza del 95 por ciento, con un error máximo de más/menos 2.85 puntos porcentuales. Para comparar los datos obtenidos, se dividió al país en cuatro regiones.

Panorama nacional

La situación actual del país es calificada como muy negativa por los entrevistados. Siete de cada diez expresaron que en relación con el 2010 empeoró, o sigue mal, y más de la mitad tiene perspectivas pesimistas para el próximo año. En 2003, fecha de la primera encuesta, la opinión tenía como referente el incremento de crímenes como el robo o el secuestro. Hoy, son la violencia generalizada y la delincuencia organizada.

Respecto a la situación política, casi la mitad de los participantes en 2003 y 2011 la describieron como preocupante; uno de cada seis, la calificó de peligrosa.

Sistema de Justicia

Los encuestados afirmaron que la justicia en México no funciona adecuadamente por la corrupción, la impunidad y la presencia de intereses extra-legales. Así, casi cinco de cada diez (47.7 por ciento) señalaron que su funcionamiento no es el idóneo y el 22 por ciento ubicó en la corrupción el problema principal en su impartición.

Casi seis de cada diez entrevistados (55.8 por ciento), afirmaron que los derechos humanos se respetan poco o nada en México.

La mitad valoró al amparo como medida de defensa legal poco efectiva frente al gobierno.

Seis de cada diez, señalaron que los juicios orales mejoran poco o algo la impartición de justicia en el país.

Constitución

Siete de cada diez entrevistados aprobarían la convocatoria de un Congreso Constituyente para elaborar una nueva Carta Magna.

Cinco de cada diez consideraron que la Constitución que tenemos actualmente ya no responde a las necesidades del país, principalmente quienes tienen más escolaridad y viven en la región centro.

Estado de Derecho y respeto a la ley

El 36.3 por ciento consideró que los políticos son quienes violan más las leyes, seguidos de los policías, con un 21.9 por ciento de opiniones desfavorables.

Con respecto a la aplicación de justicia por su propia mano el 51. 8 por ciento afirmó que los integrantes de una comunidad “no tienen derecho” a tomar en sus manos la aplicación de la justicia si un hombre comete un asesinato y las autoridades no actúan. En contraste, más de tres de cada diez creen que “si tienen el derecho” o lo tienen en parte.

Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial

Seis de cada diez encuestados están de acuerdo con la revocación del mandato presidencial, en caso de que el Ejecutivo infringiera la Constitución.

En la misma proporción, valoraron que en ocasiones es “bueno” para el país que el Congreso de la Unión se oponga a las medidas del Ejecutivo. Dos de cada diez, lo consideraron como “muy malo”.

El 51.7 por ciento calificó como positiva la mediación de la Suprema Corte de Justicia en conflictos entre los otros dos poderes.

Seguridad pública

Cerca de siete de cada diez entrevistados aprobaron la frase “en algunos casos no estoy dispuesto a apoyar las políticas del gobierno”, mientras que 28.7 por ciento estuvo en desacuerdo. El 75.7 por ciento consideró que debería transparentarse la información relacionada con la lucha contra el narcotráfico.

Un 54.8 por ciento respondió que se pueden respetar los derechos humanos en la lucha contra la delincuencia organizada. Por el contrario, tres de cada diez afirmaron que tales garantías no pueden observarse en esta tarea.

Nueve de cada diez rechazaron ser investigados sin orden judicial en su hogar o ser despojados de sus documentos personales; dos de cada tres, a permitir que escucharan sus conversaciones telefónicas.

El 57.1 por ciento consideró que los diputados deberían autorizar al presidente el uso de las fuerzas armadas para mantener la seguridad del país; el 66.3 por ciento aseveró que un toque de queda ayuda, o ayudaría en parte, a reducir la inseguridad.

Ocho de cada diez consideraron que la gente no está protegida contra el abuso de la autoridad, tanto en la encuesta del 2003 como en la actual.

Uno de cada tres manifestó temer más al robo con violencia, al 27. 2 por ciento le preocupó ser víctima del narcotráfico y dos de cada diez expresaron su miedo al abuso de las fuerzas de seguridad pública.

Confianza en actores políticos y sociales

En este rubro, en una escala de 0 a 10, las universidades públicas obtuvieron el promedio más alto, de 7. 1 puntos; seguidos por el ejército y los maestros; mientras que los partidos políticos, los diputados y la policía, ocuparon los últimos sitios de la escala.

Seis de cada diez personas consideraron que los gobernadores y los presidentes municipales hacen “poco” caso al ciudadano, mientras que poco más de la mitad cree que los jueces y magistrados incurren en la misma falta. En el caso del presidente de la República y los legisladores, dicho porcentaje se reduce a menos del 50 por ciento.

Reforma política

Al plantearse el escenario de una elección presidencial muy cerrada, cuatro de cada diez entrevistados opinaron que debería declararse ganador al partido con más votos; el 31.1 por ciento consideró pertinente una nueva elección entre los dos primeros lugares y el 23.7 por ciento eligió el recuento de votos.

En el tema de la reelección, más de la mitad rechazó la posibilidad de reelegir al presidente de la República, diputados, senadores, gobernadores o presidentes municipales.

Estado laico

En este aspecto, casi seis de cada diez personas expresaron estar “en desacuerdo” o “muy en desacuerdo” con que los ministros religiosos opinen de política durante sus servicios. El 60 por ciento se opuso a la enseñanza de religión en escuelas públicas.

Valores autoritarios y valores democráticos

Respecto a la pregunta “La libertad y la seguridad son valores que a veces pueden chocar, si tuviera que escoger uno, ¿con cuál se quedaría?”. Casi cuatro de cada diez entrevistados eligieron la seguridad frente a la libertad, principalmente, jóvenes entre 15 y 19 años, quienes cuentan con licenciatura completa y habitantes del centro-occidente y el centro del país.

En contraste, más de tres de cada diez entrevistados se decidieron por la libertad. Casi dos de diez escogieron, espontáneamente, “ambos”.

Federalismo

Casi la cuarta parte de los entrevistados cree que los gobiernos de los estados deberían quedarse con la mayoría de los impuestos. Una tercera parte de los encuestados expresó que deben repartirse por partes iguales; mientras que uno de cada seis considera que debe ser el gobierno federal; uno de diez considera que los impuestos deben repartirse de forma proporcional.

La mitad de las personas entrevistadas cree que los servicios que proporciona el gobierno no corresponden con lo que se paga de impuestos. Un veinte por ciento considera que sí corresponden y el veinticinco por ciento expresó que sí corresponden, en parte, a lo que se paga de impuestos.

Información e interés en los asuntos públicos

La televisión, tanto en 2003 como en 2011, es el medio de comunicación más utilizado para informarse de los asuntos públicos: aproximadamente siete de cada diez entrevistados seleccionaron esta opción.

Existe un bajo nivel de interés por los temas que se discuten en el Congreso de la Unión. En general, la atención hacia estos temas disminuyó del 2003 (cuarenta por ciento) al 2011 (cincuenta por ciento).



La encuesta se encuentra disponible en la página del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM: http://www.juridicas.unam.mx/invest/areas/opinion/doc/EncuestaConstitucion.pdf

miércoles, 17 de agosto de 2011

CADENA de las GLORIETAS en Mérida, Yucatán

del  4 de julio

El propósito de la "CADENA DE LAS GLORIETAS" es, como lo ha sido en otros eventos, el de expresar una pacífica pero vigorosa PROTESTA por la represión vivida el 4 de julio a manos del gobierno de la ciudad. Se pueden abrazar muchas causas, pero ese es el tema central de esta "CADENA". No es una lucha entre verdes y azules, no es el PAN contra el PRI, no son los buenos contra los malos, no es una lucha de "castas" -como lo han sugerido algunos-, no es el Norte contra el Sur de la Ciudad, no son los ricos contra los pobres.... Todas esas son polarizaciones que convienen al gobierno represor y por eso las fomenta. Esos son sus argumentos y sus desvíos....La "CADENA" que se está organizando será una MANIFESTACIÓN en contra de la violencia por parte del gobierno en contra de ciudadanos, será una MANIFESTACIÓN en contra de la represión.... Ojalá no lo olvidemos.



......

Luego de la convocatoria lanzada por el Sociólogo José Luis Sierra , en las redes sociales para la organización de lo que han llamado la “ cadena de las Glorietas” se ha avanzado en la parte operativa. Esta actividad de resistencia cívica se realizaría el SÁBADO 24 DE SEPTIEMBRE, coincidiendo con la fecha prometida de “ entrega” del polémico y repudiado "tunel" o "paso deprimido", que la alcaldesa Angélica Araujo , desoyendo a los vecinos y despreciando las observaciones de los organismos profesionales y de urbanistas con prestigio nacional e internacional que se oponían, luego de una violenta represión contra la pacífica ciudadanía, envió , o al menos, permitió que se golpeara impune y brutalmente a jóvenes y mujeres que resistían el inicio de la obra, en la mal llamada “ glorieta de la Paz”.

El grupo en Facebook se llama: LOS QUE IREMOS A LA CADENA DE LAS GLORIETAS: y los avances en la organización mencionan que ya se ha dividido el total de la distancia entre el Remate de Paseo de Montejo y la Glorieta Gonzalo Guerrero, son 6 mil 84 metros, en 13 tramos, mismos que se presentan a su consideración (entre paréntesis, la longitud del tramo en metros):

TRAMO 1 (548), de la G. Gonzalo Guerrero a la calle 41 Benito Juárez

TRAMO 2 (443): de la calle 41 a la Av. Villas del Sol-Haciendas

TRAMO 3 (455): de la Av. Villas del Sol-Haciendas a la Av. Campestre

TRAMO 4 (271): de la Av. Campestre al final de Superama

TRAMO 5 (349): del final de Superama a la calle 1-H Campestre (antes MIKE\'s)

TRAMO 6 (523): de la calle 1-H a la calle 13 Campestre

TRAMO 7 (382): de la calle 13 a la calle 21 Campestre

TRAMO 8 (483): de la calle 21 Campestre a la Glorieta 4 de Julio

TRAMO 9 (458): de la Glorieta 4 de Julio a la calle 17 (Lib. Dante)

TRAMO 10 (554): de la calle 17 (lib. Dante) al Monumento a la Patria

TRAMO 11 (434): del Monumento a la Patria al Mon. Justo Sierra (Av. Colón)

TRAMO 12 (487): del M. a Justo Sierra (Av. Colón) al M. a Felipe Carrillo (calle 37)

TRAMO 13 (697): del M. a Felipe Carrillo (cale 37) al Remate del Paseo (calle 47)

Los organizadores están considerando un participante por metro, o lo que están planeando ser 6,084 personas y aunque la tarea luce titánica, ya lograron la presencia de más de 1, 600 personas en los terrenos de la Plancha, formando la palabra “ JUSTICIA”, por lo que es muy probable que logren esa nueva meta.

Por ello convocan a sumar el esfuerzo de ciudadanos y organizaciones y que se conformen equipos que coordinen el registro y la organización de cada tramo de esa enorme cadena cívica.

Tomado de Visión Peninsular

lunes, 4 de julio de 2011

La Mérida de la paz…. ¡¡¡Miente la autoridad!!!

David 4 de julio 2011

David Sosa Solís es un ciudadano honesto y responsable. Es arquitecto por la Universidad Autónoma de Yucatán, con una maestría en urbanismo por la Universidad Politécnica de Cataluña, España. Miembro activo del Colegio de Arquitectos de Yucatán. Casado, con un hijo de un año.

David cree en México y adora a Yucatán. Jamás ha pertenecido a partido político alguno. Vive de y para su profesión. Es un fanático del urbanismo y participa intensamente en cuanto foro se abre para la discusión de las soluciones urbanísticas de la ciudad que le vio nacer. Acaba de ganar un premio en un concurso internacional de su materia.

Este 4 de julio por poco le cambia la vida para siempre. A él y a su familia. En la mañana temprano debía salir hacia el estado de Puebla para atender asuntos relativos a su profesión. Camino al aeropuerto se enteró que por causas de fuerza mayor, la cita principal que tenía en la Angelópolis se había cancelado. Regresó a su casa a desempacar su maletín. Sin agenda de trabajo para el resto del día decidió visitar a su madre, vecina de la Prolongación de Paseo Montejo y afectada por tanto por las obras de construcción de un paso a desnivel anunciadas por el Ayuntamiento meridense.

Estando ahí, con su esposa, quisieron ambos pasar a ver y a sumar su firma al listado de opositores a la obra en cuestión. Se estaban inscribiendo muchos en un padrón de vecinos que no quieren que se construya la vía. Y para allá se fueron caminando los cuantos metros que los separaban de la “Glorieta de la Paz’’ como algunos la han denominado recientemente.

Ya en el lugar, conversaban con los participantes en la manifestación opositora (habría un centenar de ellos) cuando vieron llegar al lugar a un auténtico regimiento de golpeadores armados con tubos de aluminio, caminando con paso acelerado en formación militar, hacia el lugar donde estaban reunidos. Habían bajado todos juntos de un vehículo como los de la policía que había quedado atrás a la altura de un conocido lavadero de automóviles cercano al lugar.

Cuando David los vio presintió lo que vendría y le dijo a su esposa: “¡Vámonos, esto se va a poner caliente! ¡Adelántate tú, yo te sigo, voy a avisarle a fulanito que ya nos vamos!”

Después de eso, me relata su mujer, todo pasó muy rápido. Después de avisar a su amigo, ya de retirada, observó como una mujer estaba siendo violentada por los recién llegados montoneros. David no se contuvo. Protestó e intervino. Joven al fin, fuerte y valiente. En cuanto quiso separar a uno de los agresores de la señora que estaba siendo “jalada por los pelos” y pateada por los envalentonados porros, sintió un golpe en las piernas por atrás que lo dobló, cayendo al piso.

A partir de ahí ya no supo de lo duro, sino sólo de lo tupido. Llegó otro agresor por delante y le reventó un tubo en la cara que le hizo perder el sentido. No supo más hasta que volvió a oír gritos de: “¡Lo van matar, lo van a matar!”. Lo estaban tundiendo. En ese punto otros asistentes comenzaron a jalarlo hacia afuera, diciéndole ¡¡vete, vete!! Salió como pudo.

Un tío, médico, le dio los primeros auxilios. Lo condujeron a la clínica donde le dijeron que tendrían que intervenirlo. Él, ya revivido seguramente por su propia histamina y alentado por su juventud y su ingenuidad, dijo, primero levantaré un acta en el ministerio público. Y hacia allá partieron él y su esposa. Cinco horas después, al terminar de declarar, se fueron al hospital donde lo intervinieron.

En el momento de escribir esta nota David permanece en la clínica con el pronóstico aun reservado. Su esposa está con él y su hijo, Marcelo, no sabe lo que le ha ocurrido a su papá. No puede saber todavía, está muy chico. La Alcaldesa de Mérida acaba de declarar a la prensa local y nacional, demostrando su enorme capacidad para mentir: “¡no hubo heridos!. Es un simple pleito de priistas contra panistas. Los priistas a favor de una obra pública, los panistas en contra de la misma. ¡Mandamos a la fuerza pública para que aplacara los ánimos!”

Los medios de comunicación han empezado a repetir la mentira una y mil veces…. para volverla verdad.

Y yo, que soy de otra generación y que me curtí en el México del 68, no puedo dejar de pensar: Caray, caray….. mi México a la vieja usanza. Sí, a la vieja usanza.

Levanto mi voz solidariamente, con indignación y profundo sentimiento de impotencia, por David y las otras víctimas de esta infamia.

¡Miserables, malditos miserables!

RMM


6 de julio, 2011

viernes, 8 de abril de 2011

¡Ya basta!

Sicilia, el Universal

El poeta Sicilia, en Cuernavaca. A su derecha, Óscar Menéndez. (Foto de El Universal)

¿Cuántos Sicilias necesitamos, cuántos Martís, para detener esta situación demencial? ¿Cuántos poetas, cuántos comerciantes, cuánta gente buena? ¿Cuántos hijos nuestros, abatidos por balas disparadas por manos siempre ignotas, son requeridos? ¿Cuántos gobiernos ineptos, cuántos ejércitos, cuántos políticos? ¿Cuánto tiempo, señor de la eternidad, cuánto...?

¡YA BASTA CABRONES!

martes, 26 de octubre de 2010

Los Montejo, su monumento en Mérida, Yucatán

Montejos Merida julio 2010

Hay un debate público en Yucatán (como si no tuviéramos cosas más importantes para dirimir), hasta cierto punto primitivo y torpe, respecto de la conveniencia según algunos de quitar (sí, de derrumbar) la recién inaugurada estatua que conmemora a los Montejo, padre –el Adelantado- e hijo -el Mozo-, quienes junto con un tercer Montejo que no aparece en el grupo escultórico, el sobrino del Adelantado, fueron los conquistadores en nombre del imperio español de la Península de Yucatán, la tierra del Mayab, en los albores del siglo XVI y fundadores de la Ciudad de Mérida en 1542.

Los detractores del monumento usan como argumento principal para su exigencia de eliminar la obra que desde hace unos pocos meses adorna el Paseo de Montejo en la capital yucateca, la maldad y la injusticia aplicada por los conquistadores a quienes ahora se recuerda, y desde luego, lo inicuo de una guerra de conquista que hace cinco siglos sometió a los mayas, habitantes y dueños de la región hasta la llegada de los europeos, que impusieron por la fuerza su tecnología, su religión y su control social, político y económico a lo largo de los tres siguientes siglos, hasta que vino el momento emancipador, a principios del siglo XIX, que constituyó al Yucatán que hoy conocemos como parte, no sin ajetreos, de la república mexicana.

Diríase que esta petición de algunos de derribar lo que no les gusta es por lo menos insólita y está plagada de curiosidades que motivan este editorial:

Curioso momento de juzgar a los conquistadores. Se dice, para justificar, que es propicio el bicentenario de la guerra de independencia que nos embarga en estos días y que ciertamente nos obligaría a no rendir homenaje a quienes dominaron por la vía de la violencia a los habitantes primigenios de la península.

Más curioso el hecho que quienes quieren derruir la estatua, plantean hacerlo en el idioma de quienes fueron los conquistadores. Ninguno de los manifestantes que exigen la demolición, que se haya sabido, habla la lengua maya.

Aún más curioso todavía es que el monumento está emplazado en la principal avenida de Mérida que recibe precisamente el nombre del conquistador, en el Paseo de Montejo. Por cierto, y es curioso también, que en el otro extremo de la propia avenida meridana se encuentra el monumento dedicado a Gonzalo Guerrero, personaje denominado en la península el padre del mestizaje, español, andaluz por más señas, que llegó a estos lares como náufrago, poco antes que los Montejo, y quien después de escapar de la muerte que estuvieron a punto de causarle los mayas (como lo hicieron con sus compañeros de naufragio, con excepción de él mismo y de Jerónimo de Aguilar, que más tarde se reuniría con Cortés para emprender la conquista del altiplano), se refugió entre ellos y fundó familia engendrando prole, para después renunciar a su patria de origen, a su rey, a su religión y combatir a sus paisanos, comandando inclusive tropas mayas en la defensa del territorio que buscaban avasallar los conquistadores.

Curioso es también que en Yucatán hay monumentos conspicuos conmemorando a personajes como Fray Diego de Landa, religioso responsable de la destrucción dramática de códices y piezas invaluables para la comprensión de la historia de los mayas, en aquel famoso “auto de fe”, en la población de Maní, el 12 de julio de 1562. Nadie, nunca, se ha quejado ni pedido la destrucción de su estatua(s) ¿Será porque éste era sólo un conquistador de almas y no guerrero como los otros? ¿Porque éste era un religioso franciscano protegido por la inquisición, que quería muy seguramente el bien de los indígenas mayas?

Curioso es que en Mérida, que así se llama nuestra ciudad porque los conquistadores le pusieron el nombre por petición de los extremeños que venían en la expedición de conquista, vivan bien y bonito los detractores monumentales, y ninguno, nunca, que yo sepa, ha pedido que vuelva a llamarse T’Hó, nombre de la ciudad prehispánica que había sido abandonada y en cuyas ruinas Francisco de Montejo y León, el Mozo, que aparece con armadura en el conjunto escultórico, se asentó por instrucciones de su padre.

Y curioso que en esa Mérida y en todo Yucatán, se sigan construyendo fraccionamientos, bautizándolos con el nombre de quien conquistó y nadie vaya a quemar las casas de los mayas, mestizos y criollos que en esos barrios viven.

Curioso es, en fin, que a estas alturas de la historia vengan unos trasnochados a reivindicar las derrotas de un pueblo, al que esos mismos trasnochados humillan y explotan sin misericordia (o al menos observan pasivamente que eso suceda sin hacer nada efectivo por evitarlo) para pedir que se destruya un monumento que lo único que hace es recordar a una mitad de nuestros orígenes.

Cuántas curiosidades, ¿verdad?

El mismo derecho tendrían y tienen, en el Yucatán actual, de figurar con monumentos erigidos a su memoria los Montejo, Gonzalo Guerrero, Nachi Cocom, Tutul Xiu, el mismísimo Zamná, sacerdote y dios del panteón maya, y hasta el cura franciscano Diego de Landa, quien después quiso redimirse, quizá para compensar, escribiendo su famosa “Relación de las cosas de Yucatán”. Todos ellos finalmente, vale la pena recordarlo, son padres fundadores de lo que somos.

Recordemos también que la cultura del monumento pretende por sí misma de hablar a todas las épocas. El monumento no es necesariamente un símbolo de pleitesía o de sometimiento, como algún exagerado ha dicho en medio de estos debates tristes, sino que es, como su propia definición plantea, una obra pública puesta en memoria de una acción singular. Y los Montejo, vaya que protagonizaron una acción singularísima, gracias a la cual todos los parlanchines, incluyéndome a mí mismo, estamos hoy y aquí, tomándonos sorbetes en el "Colón" (of all names) del Paseo de Montejo, por las viejas e irreconocibles calzadas de T'Hó.

Gonzalo Guerrero Gonzalo Guerrero, padre del mestizaje, en el otro extremo del Paseo de Montejo.

RMM.

Mérida, la de Yucatán, en octubre del 2010.

sábado, 15 de mayo de 2010

Rodolfo Menéndez De la Peña, el día del maestro y Salvador Alvarado.

Maestro Rodolfo Menéndez De la Peña (1850 – 1928). Fotografía de 1901
Hoy se cumplen 160 años del natalicio de don Rodolfo Menéndez, fundador de mi estirpe en México, a quien debo el nombre. Maestro benemérito por declaratoria del Congreso del Estado de Yucatán en 1930. En Yucatán, decir maestro y decir Rodolfo Menéndez es antonomásico: la Escuela Normal fue llamada en su honor. Dedicó su esfuerzo y qué digo yo, su vida entera, a la enseñanza.
Por coincidencia o porque la historia quiso enfatizar la antonomasia, hoy, en este país, se celebra el Día del Maestro. Doble conmemoración pues, que yo quise fundir en una.
Hurgando en los anales del quehacer del bisabuelo me encontré con un discurso de un personaje también memorable en Yucatán, Salvador Alvarado, gobernador en el estado de 1915 a 1918, quien en un su discurso de clausura del primer Congreso Pedagógico de Yucatán (1915), cuya organización había confiado a don Rodolfo, dijo algo que conviene ser repetido, en remembranza de uno, como recordatorio para los otros y en fin, válgase, como llamada de atención al sistema, que evidentemente no le ha cumplido a aquellos con quienes obligación tiene.
Dijo a los maestros reunidos en tal Congreso el entonces gobernador que la Revolución trajo a Yucatán, al referirse al abandono en que se encontraba la educación primaria en el estado: “…me queda una esperanza, la que funden ustedes, y que para ser realizable urge que se den cuenta de que es ahora cuando deben redoblar sus esfuerzos. Ustedes traicionarían a la Patria, si no cumplen con su deber. Al maestro está encomendada la redención del pueblo y para ello no deben escatimar ni energías, ni oportunidad, que yo por mi parte, lo abandono todo para hacer girar el volante del progreso que tiene como eje la educación primaria. La mejor política de un gobierno es la protección a la escuela y al maestro. Es mi política, contad con ello”,
“Al salir de aquí, no crean los señores profesores que han llenado su misión, puesto que sólo vinieron (al Congreso) a plantear para resolver, la cuestión palpitante, la cuestión capital, que es la cultura del niño. Ese es el gran problema nacional y ustedes son los estadistas encargados de darle solución. A mí, más me preocupa el ábaco que la desfibradora (se refiere a una de las operaciones de la agroindustria del henequén, entonces tema toral para la economía de Yucatán) y en ustedes debe privar la misma idea. De hoy en más surja el maestro de entre sus propios escombros para redimirse, que necesita redención también, (ya) que se le ha colocado en segundo orden en el desarrollo de las actividades humanas, siendo así que su misión levanta y engrandece; pise fuerte y golpee recio que para ello tiene derecho el que da la civilización. Hecho grande el maestro, recoja su escudo y tiéndale la mano al analfabeta sacándole de la ignominia, de su ignorancia, como dijera el señor profesor Menéndez, porque de otro modo seréis culpables, señores, si por vuestro abandono deja de salir de los campos o de los pueblos un Juárez, un Altamirano o un Ocampo, de los muchos escondidos en el mundo de los olvidados…”
Opino que es válido e importante repetir todo esto en el aniversario del natalicio de mi antepasado, don Rodolfo; en el día consagrado a los maestros de la patria y en la víspera de un día electoral en un estado, como el mío, Yucatán, en que con las cifras de las últimas encuestas, más del 10 por ciento de la población padece aún, ¡casi un siglo después de pronunciadas las memorables palabras del estadista!, de la lacra infausta del analfabetismo.
R. Menéndez. Mérida, Yucatán-

A todos los maestros:
 ¡Jardineros del bien! / Continuad la labor: ¡Vuestro es el campo! / Los rosales que son todas las almas juveniles / de vuestra mano generosa esperan / cultivo y riego para ser felices. // ¡Transferid el descanso para luego, / mientras exista un huérfano del libro! Rodolfo Menéndez de la Peña.

sábado, 17 de abril de 2010

Nuestras guerras de cada cien años. ¡Viva México! o ¿Vive México?

El llanto de mis ya próximos 70 años.

Por: Rodolfo Menéndez.

Al dolinte HIdalgo Conmemoramos el bicentenario de nuestra guerra de independencia. Hace doscientos años la hoy nación mexicana iniciaba una aventura de la que no habría retorno. En la Nueva España de 1810, entre los unos que querían liberarse del yugo del Imperio español y otros (la burguesía criolla) que buscaban nada más reivindicar a Fernando VII, rey entonces de una España doblegada por Napoleón, e incorporarse al nuevo régimen establecido –o, en proceso de serlo- por la Constitución de Cádiz, se percibía en realidad los balbuceos de una nación insurgente que mostraba sus primeros signos vitales.

Aunque la guerra que entonces se inició, o las guerras para ser más precisos históricamente, durarían poco más de diez años, hasta que en 1821 se consumó la Independencia, la chispa iniciada al culminar la primera década del siglo XIX por el cura Hidalgo, arrebató la paz de los confines de ese México naciente. Y esa paz perdida no volvería a encontrarse sino hasta casi el ocaso de la centuria.

Con episodios de paz (cortos y escasos) y de guerra (largos y abundantes), algunos feroces, casi todo el siglo XIX transcurrió para los ciudadanos que ostentaban la nueva nacionalidad mexicana, en la angustia y la incertidumbre de la inestabilidad y de conflictos internos y externos, incluyendo varias invasiones de potencias extranjeras y el establecimiento de un imperio impuesto por ejército foráneo. Tal vez, desde el ángulo de lo estrictamente material, el peor de tales conflictos costó a nuestro país la pérdida de poco más de la mitad de su territorio.

Millones de vidas se perdieron prematuramente a lo largo de ese siglo aciago de la historia nacional. No pocas de esas vidas en aras de fratricidas luchas que seguramente pudieron haberse evitado.

Una dictadura personal impuesta en buena medida a hierro y mandoble, trajo al país en las postrimerías del XIX un cierto respiro, una relativa paz interna soportada por inequidades crecientes y una enorme dosis de injusticia social. La presión creció al interior de nuestra gran olla nacional y el nuevo conflicto cargado de odios y rencores no se hizo esperar.

Revolución Apenas cumplido el centenario del inicio de la guerra de independencia, en el 1910, que ahora también conmemoramos, otro conflicto bélico de carácter nacional estalló y que tampoco habría de respetar vidas y haciendas de los mexicanos. El viejo régimen, que ni siquiera había tenido tiempo de consolidarse, fue trastocado en otra aventura colectiva sin retorno posible. Tras siete años de disparos y refriega generalizada y otros millones de muertos a lo largo y ancho de nuestro ya reducido territorio, los mexicanos de la generación de nuestros abuelos quisieron dar al país una nueva base de paz y estabilidad. El Constituyente de 1917 buscó precisamente eso.

Pero no culminaría ahí nuestra búsqueda de paz, tranquilidad y prosperidad colectivas. Rencillas de toda laya -unas ideológicas, otras mezquinas-, apetitos personales, afanes de poder –quítate tú, para ponerme yo-, hicieron de la llamada lucha revolucionaria una realidad bélica de tracto sucesivo a lo largo de los siguientes veinte años del México post-revolucionario. Los enconos religiosos y el fanatismo hicieron también de las suyas, y en este pobre país, que ya era de nuestros padres, no hubo paz, ni sosiego, sino tal vez, hasta casi promediar el siglo XX. Podría decirse que no fue sino hasta finales de los años 30 cuando se empezó a respirar un cierto clima te tranquilidad interna.

Pero, ni en el México que mis coetáneos y yo podríamos llamar nuestro, cristalizó el sueño del progreso en la paz interna. Unos cuantos años de tranquilidad, es cierto, pero vino después implacable –apenas treinta y tantos años después de nuestras asonadas tardías de la “revolución”- el reclamo del 68 y a partir de allí, el terrible y poco conocido episodio de la llamada “guerra sucia”, guerra de baja intensidad, pero guerra al fin: los unos contra los otros. En ella predominó el bien llamado terrorismo de estado, que no por ser menos conspicuo que en otras naciones hermanas de la Hispanoamérica nuestra, dejó de ser cruento en nuestro país. Miles de familias mexicanas vivieron entonces en la zozobra. Más de una década, incrustada en la segunda parte del siglo pasado, en que nos dimos los mexicanos duro y con el mazo y de ello, poco se habló, poco se habla.

Dio para más el siglo XX. En la última década del siglo, entrábamos a procesos de reformas políticas y económicas fallidos y ya nos estábamos dando en la cabeza nuevamente. Chiapas, el EZLN, los grupos duros disidentes en diversas regiones del país, los asesinatos políticos que se llevaron la vida de ciudadanos importantes. Y así llegamos nadando, pero casi ahogados, a la otra orilla del siglo que a los de mi generación vio nacer.

Narco guerra Y empieza el XXI con esta nueva y feroz guerra, ya no de baja, sino de altísima intensidad, que lleva ya más de veinte mil víctimas contabilizadas (y las que faltan). La nueva y feroz guerra llamada del narcotráfico. Es como si quisiéramos conmemorar con ella, con la narco-guerra, los dos episodios significativos que tuvimos los mexicanos para darnos patria, hace cien y hace doscientos años.

Otra guerra más, ésta patrocinada por el estado fallido mexicano, por los fabricantes de armas internacionales, por los traficantes domésticos, por los drogadictos norteamericanos, por la brutal corrupción rampante en México y los Estados Unidos, por los intereses fenomenales del statu-quo. Y aquí, hoy, cuando empieza la vida de nuestros nietos, seguimos viviendo –como hace doscientos años, como hace cien-, en una nación inmersa en la incertidumbre, en la angustia, en la inseguridad, en la que priva la falta de oportunidades para nuestra gente y de la que se nos fuga la sangre vital. Una nación que acaricia, pero sólo acaricia, su sueño de vivir próspera y …. ¡en paz! ¡Viva México! o ¿Vive México?

En el D.F. haciendo mi declaración de impuestos.

RMM.

sábado, 6 de febrero de 2010

La Cocina mexicana. Patrimonio de la Humanidad.

Cocina mexicana 2
Acudimos con beneplácito el día de ayer a un recinto extraordinario en el centro histórico de la Ciudad de México, el claustro de Sor Juana Inés de la Cruz, a un notable evento: la presentación del expediente preparado por el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana (CCGM) y llevado a la atención de la UNESCO para que la cocina tradicional mexicana sea inscrita en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

De esta forma se pretende lograr que una de nuestras más valiosas tradiciones culturales, la cocina mexicana, sea colocada bajo tutela internacional y se evite así su degradación y la pérdida de sus cualidades, al tiempo que se promueven y se enaltecen las bondades de nuestro patrimonio culinario, protegiendo la soberanía alimentaria de México.

Se quiere también crear un movimiento social solidario para la salvaguardia de la cocina mexicana. El siguiente manifiesto preparado por el CCGM, expresa bien las intenciones muy atendibles de la organización civil que, muy a propósito de las conmemoraciones del segundo centenario de la independencia nacional, está abanderando esta causa justísima, que nosotros respaldamos porque con ello se defiende nuestra verdadera independencia nacional.

He aquí lo que se sostiene:

Comamos lo nuestro, que es lo mejor, lo más sabroso, lo más nutri
tivo, lo más sano y desde luego, lo más lleno de historia y de cultura. Conservemos nuestras costumbres culinarias que a lo largo del tiempo hicieron del territorio de mexicano cuna de grandes civilizaciones y de una inspirada cultura alimenticia.

En el año de conmemoración de los episodios fundacionales de la nación, se propone recuperar la banderas que nos permitan revalorar el pasado y potenciar nuestro impulso para lograr un mejor porvenir.

La cocina es, entre esas banderas, una de la mayor importancia, porque representa un legado inapreciable de nuestros antepasados, gestado en el suelo pródigo que durante milenios nos ha dado los más diversos y gustados frutos.

El maíz, el frijol, el chile y los otros productos de la milpa mexicana, así como el cacao, el tomate, el aguacate y muchos otros que México ha regalado al mundo, siguen ahí como insumos básicos de la cocina de nuestras regiones, comunidades y pueblos, que en ella se identifican y de ella extraen el orgullo de su origen. Nada como la mesa para infundir el sentido de pertenencia a una misma nación.

Pero ni los productos de la tierra, ni el modo ancestral y sabio de prepararlos para la comida, podrán ser una dádiva gratuita del cielo: hay que dar la batalla para obtenerlos y procesarlos, sí, pero también para seguir preservando las costumbres que a lo largo de la historia han caracterizado a los mexicanos.

Ahora constatamos que el deterioro ambiental, la globalización y sus aspectos negativos, las distorsiones del comercio internacional, tienden a pervertir las más sanas costumbres y a crear dependencias indeseables que arruinan paladar y salud. Se deja de comer sabroso, nutritivo y sano por saciar el apetito siguiendo sólo los dictados de la mercadotecnia de la chatarra y de la “comida rápida”, que cada vez más, produce obesos desnutridos en nuestra patria.

¡Defendamos con actitud militante a la cocina mexicana y a sus bondades!

El Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, presidido por la Dra. Gloria López Morales, es una organización de la sociedad civil, que funge como consultora de la UNESCO, y que tiene como objetivo la salvaguardia de las raíces, la identidad y la continuidad de la gastronomía mexicana, así como la promoción para que la cocina mexicana mantenga su lugar entre las grandes del mundo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

El racismo mexicano

Racismo-thumbMucha razón le asiste a Raymundo Riva Palacio al referir en un reciente artículo la realidad que vivimos en México respecto del racismo solapado o del sentido discriminatorio que caracteriza a nuestra sociedad.

A cada rato se nos presentan ocasiones para advertir el profundo desprecio que se manifiesta de muchas maneras, colectivamente, hacia vastos segmentos de la sociedad nuestra, trátese de judíos, prietos, homosexuales, mujeres (¡vieja pendeja!), pobres, nacos, desarrapados, indígenas, por citar sólo algunos de los "blancos" de nuestra fobia colectiva.

¿Cómo podemos aspirar a tener objetivos comunes, a resolver problemas comunes, a identificarnos como nación, si nuestro cuerpo social está tan fragmentado y tan descompuesto por estas terribles inquinas que nos dominan.

Léase el artículo del periodista que reproduzco a continuación y valórese si no merece la pena al menos una reflexión a lo que plantea….

Cito de El País:

Por Raymundo Riva Palacio.

La gran opereta de la política mexicana terminó su temporada de forma anticlimática hace unos días, pero dejó abierta la caja por donde escapó el fantasma más grande que tenemos, a la vez enterrado bajo la epidermis nacional: el racismo. El galvanizador fue un humilde hombre llamado Rafael Acosta, que con su nombre de guerra Juanito cautivó el imaginario colectivo.

Acosta fue un instrumento político utilizado y abusado por la izquierda para resolver diferendos internos, pero se convirtió en un monstruo que les devoraba cada día una parte de sí mismos y del electorado. Lo hicieron candidato subrogado a un cargo de elección popular que una vez que ganó comenzó a amenazar que no entregaría a sus patrocinadores, como habían acordado. La semana pasada lo persuadieron y acabó el sueño del absurdo político mexicano.

Juanito había entrado por el portón del star system de los medios. Sin recato, prensa, radio y televisión lo utilizaron como arma efectiva para desahogar las fobias, en buena parte dirigidas contra el líder de la izquierda social, Andrés Manuel López Obrador, quien inventó a Acosta, como un actor político. Los medios, que en los últimos años han girado ideológicamente del liberalismo al conservadurismo, tuvieron un festín pantagruélico contra López Obrador y la izquierda social, al manipular a Juanito de la misma manera como sus patrocinadores lo habían hecho.

En el camino sucedió un fenómeno llamativo. La variable política pasó a un segundo término, superada por una persistente y sistemática sobreexposición de Juanito, centrada en las miserias humanas. Lo primero que emergió fueron los estigmas de clase. Al ser pobre, humilde y sin preparación, no se le consideró uno de los millones de mexicanos castrados de oportunidades, sino un naco, que es una connotación utilizada en México que descubre racismo económico y discriminación.

Al mismo tiempo, quizás porque al verlo todo el tiempo en los medios se le adjudicó un blindaje metafísico, fue calificado como "imbécil", con lo que se rompieron los autocontroles que se tienen con personas en sus mismas condiciones sociales, económicas y culturales, que no son celebridades instantáneas. Si era público, era sujeto de dilapidación a garrote vil. Además, como no tenía poder ni poderosos detrás, era un objetivo altamente vulnerable.

Juanito tiene el fenotipo general mexicano, bajo de estatura, moreno claro, producto del mestizaje. Tiene rasgos duros en la cara, pero no es indígena, que son el segmento social más discriminado y repudiado en México. Pero como no tiene poder ni dinero, nadie guardó las apariencias que se cuidan cuando se trata de políticos, empresarios o figuras públicas que llenan ese perfil físico. Estos son aceptados por otros grupos sociales, blancos, con dinero y educación -aunque no necesariamente refinados o sofisticados-, que sin embargo, nunca dejan de murmurar a sus espaldas la inferioridad de clase que el solo color de piel les significa.

Con Juanito, medios y actores políticos fueron paternalistas y jugaron con él de manera cruel, ensalzando su ignorancia y mofándose abiertamente de él, en su propia cara. Ya no había fobias contra nadie. Todo se volvió personal. Pocos se percataron del maltrato humano al que estaba sometido, porque como el contexto era político, el carnaval de la humillación no podía inscribirse en otro marco de referencia que no fuera la política. Cuando se acabó el episodio político, un periodista que se firma bajo el seudónimo de Catón y que tiene sindicada su columna en decenas de periódicos en todo México, escribió: "Luego de ser un hombre popular, pasó a la historia como un pobre diablo".

Juanito fue un error táctico de políticos, pero rápidamente se convirtió en un fenómeno que traspasó las fronteras públicas y fue burla para conservadores, liberales y anarquistas, que se unieron en la mofa. Un blog que es rabioso simpatizante de López Obrador, llegó inclusive a plantear en un sondeo la siguiente pregunta: "¿Cree usted que Rafael Acosta, 'Juanito', es apto sicológicamente para gobernar?". Nadie denunció nada. La sociedad mexicana, mayoritariamente, lo celebró.

Acosta fue el inesperado catalizador racista en la sociedad mexicana. El tema no es de fácil discusión, pues el racismo no es algo que procesen autocríticamente los mexicanos. Es un fenómeno con el que no gusta estar asociado, pero es una realidad que sólo porque nos negamos a aceptar, pensamos que no existe.

El racismo en México tiene múltiples caras. Hay uno económico, donde se han dado casos en el que prohíben la entrada a restaurantes en la ciudad de México, la más liberal en el país, por el hecho de que la persona que busca un servicio se ve humilde y es de tez morena, o donde no se les permite entrar a algunos hoteles por las mismas razones. Para un pueblo mestizo, es una enorme contradicción, pero ha sido parte viva del paisaje nacional. Uno de los grandes cantantes que ha tenido México, Pedro Vargas, decía hace tiempo que se iba a dar baños con leche para que cuando entrara a Sanborn's, una de los establecimientos clásicos mexicanos, no lo discriminaran.

Hay otro vinculado, aunque más identificado como socioeconómico, que es un estigma de clase que llega a ser de un abuso, incluso, irracional y desproporcionado. Por ejemplo, hace algunos años, el entonces presidente Ernesto Zedillo fue invitado por un poderoso grupo de empresarios a Monterrey, la capital financiera del país, para hablar con ellos mientras sus esposas fungían como anfitrionas de su esposa, una mujer sencilla sin grandes pretenciones. Sin saber la educación de la primera dama ni los recursos económicos de su famila -ambos con abundancia-, la pasearon por la galería de cuadros en una de sus casas, provocándola, humillándola: "Este es un Picasso, ¿sí sabes quién es Picasso, verdad?".

Pero también hay formas más violentas, como el antisemitismo que existe soterrado en la sociedad mexicana. Hay zonas en la capital que son habitadas mayoritariamente por judíos, donde alquilar o vender una propiedad a alguien fuera de la comunidad es muy difícil. Hay pintas antisemitas, pocas pero de resurgencia intermitente, y hay hostigamiento y amenazas. Hace algunos meses, una importante estación de radio fue sometida a presiones porque varios de sus conductores tenían origen judío, llegando a pedir inclusive que se les despidiera. Las presiones amainaron, pero como sucede con este tipo de racismo, difícilmente se puede decir que cesaron en definitiva.

El fenómeno en México es bastante más complejo, por la variedad de expresiones racistas -directamente vinculadas a la discriminación-. No hay nadie más afectado que una mujer que sea indígena, pobre y discapacitada; es la peor vida que podría tener en este país. Hay también discriminación entre pueblos indígenas, como en el estado indígena por excelencia, Oaxaca, donde los zapotecos -de cuya cultura era Benito Juárez- se sienten superiores a los chontales, o en zonas urbanas, como los potosinos de la capital de San Luis Potosí, se sienten superiores a los residentes en Valles, la segunda urbe en importancia del estado. La ciudad de México misma, puede hablar en esos términos, la inferior parte del oriente frente a la bonanza del occidente, o la poca preparada población del norte, frente al ilustrado e intelectual sur.

Juanito fue en este sentido, aunque no terminemos de percatarnos, una sacudida a todos los fantasmas racistas mexicanos, que se nos salieron del armario y nos mostró cómo somos, en carne y hueso: un pueblo racista que presume de tolerante. Ciertamente muy hipócrita. Y muy mexicano.

lunes, 21 de septiembre de 2009

El ogro…

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Una buena imagen para ilustrar el artículo de Denise Dresser es la de “Saturno devorando a sus hijos” de Francisco de Goya (1746 – 1828). El ogro, esta vez antropófago más que filantrópico –a la manera de Octavio Paz-, nos quiere devorar. Nos está devorando. Particularmente a la inerme clase media mexicana.

Este ogro es el sistema: el que manda en este país, el que gobierna. Dice Denise: “Estado dadivoso”… ¿Dadivoso? ¿Con quién?. Con los partidos. Con la burocracia voraz. Con los sindicatos corruptos. Con la red clientelar (y eso con sus asegunes). Con la oligarquía en suma. La pregunta que los mexicanos de hoy debemos hacernos es ¿cómo deshacernos de ella? ¿Cómo deshacernos del maldito ogro?

Cito a Denise Dresser:

“Un Estado voraz, pero dadivoso.
Quizás lo odien y quizás lo amen, pero muchos mexicanos no quieren vivir sin su apoyo.
El Estado patrimonialista y a la vez protector. El Estado rapaz y también dadivoso. El Estado que construye el capitalismo mexicano y asimismo crea sus enormes ineficiencias.
El “ogro filantrópico” cuyo origen y funcionamiento describió tan bien Octavio Paz. Grande. Monstruoso. Con un apetito voraz.
Acostumbrado a extraer y a gastar, a succionar y a despilfarrar, a financiar clientelas vendiendo petróleo y a vivir de su producción. Hoy obligado por la crisis a cazar cuerpos entre los contribuyentes cautivos. Pero la paradoja es que pocos quieren aprovechar la oportunidad para domesticar al ogro u obligarlo a comer menos y mejor. Prefieren alargar la vida del monstruo antes que combatirlo. Y no hay mejor ejemplo de la relación ambigua, contradictoria, de amor-odio con nuestro ogro mexicano que el paquete económico, junto con las reacciones que ha provocado.
Para el gobierno de Felipe Calderón, parecería que el problema más preocupante es que el ogro se está quedando sin su alimento habitual. Por eso el paquete propuesto pone tanto énfasis en la recaudación.
Por eso le da una prioridad menor a la racionalización del gasto y no plantea una vinculación mayor entre la política fiscal y la promoción del crecimiento. De lo que se trata es de nutrir al ogro para que pueda seguir siendo filantrópico; para que pueda seguir paliando la pobreza a través de iniciativas dispersas; para que pueda seguir siendo un Estado dadivoso y redistributivo.
Y como el ogro posrevolucionario fue concebido con una política de privilegios, exenciones, prebendas y prestaciones que aseguran el apoyo político, la propuesta calderonista opta por no tocarlas. Busca ampliar la base fiscal del Estado, pero sin afectar los intereses — sindicales, empresariales y partidistas— que lleva décadas protegiendo. Su idea es parchar el traje del ogro filantrópico, pero no cambiar los términos de su actuación.
Para el PRI el imperativo es nuevamente colocar al ogro a su servicio. Apoyar —de ser necesario— el aumento en la recaudación para ponerlo a disposición de los gobernadores.
Condicionar el incremento a los impuestos a cambio del control priísta a nivel de los estados del Programa Oportunidades. Concederle quizás una “victoria” al gobierno a cambio de obtener recursos con los cuales construir clientelas y ganar la elección del 2012.
Aceptar quizás ciertos elementos de la propuesta fiscal, pero sin tocar los regímenes especiales y las exenciones que benefician a los miembros tradicionales de su base electoral. El PRI parió al ogro filantrópico y logró mantenerse en el poder gracias a las redes que ese monstruo tejió en el sindicato de Pemex y en el SME y el SNTE y entre la cúpula empresarial adiestrada en el arte de la evasión fiscal. Al PRI no le quita el sueño que la situación existente promueva el rentismo permanente y el crecimiento ausente, la concentración de la riqueza y la persistencia de la inequidad. Lo que busca es regresar al poder, montarse sobre el ogro y después verá si necesita adelgazarlo o a encontrar fuentes alternativas para su alimentación. Por lo pronto, quiere que el ogro distribuya más dádivas a su base.
Para los partidos y la burocracia y la casta política del país, pocas cosas peores que adelgazar al ogro o cuestionar el costo de su comportamiento. Bajo la sombra de su gran cabeza han florecido los sueldos de magistrados, los bonos de consejeros, los seguros médicos de diputados, los aviones de gobernadores, los automóviles de funcionarios, las acciones en clubes de golf para directores generales, las prestaciones desorbitadas de funcionarios públicos a todo nivel. Como bien lo señala Octavio Paz, el Estado mexicano hizo algo más que crecer y enriquecerse; hizo crecer y enriquecerse a quienes acompañaron y aplaudieron su gestión. Esa gran “familia política” ligada por vínculos de parentesco, amistad, compadrazgo y paisanaje. Esa red que aplaude las propuestas de austeridad, siempre y cuando no afecten su sector. Esa visión patrimonialista del sector público que lleva a numerosas dependencias a solicitar incrementos en su presupuesto, aun a pesar de la crisis.
Pero quizás el comportamiento más contraproducente en esta coyuntura es el de los ciudadanos. Los que denuncian al ogro pero perpetúan su existencia. Los que rechazan de tajo cualquier aumento en los impuestos, sin pensar en cómo podrían cambiar al país si comenzaran a pagarlos. La única manera de encoger al humanoide horripilante que ha asolado a los mexicanos es empujándolo a alimentarse de otra manera. Obligándolo a ponerse a dieta. Forzándolo a depender de los contribuyentes y no del petróleo. Obligándolo por ello a rendir cuentas por cada peso más que se le da. Forzándolo a mejorar la representación democrática de aquellos que lo financian. Porque de otra manera, el Estado mexicano jamás logrará modernizarse; continuará siendo un ogro filantrópico que los ciudadanos dicen odiar, pero cuya supervivencia exigen.— México, Distrito Federal.”

martes, 18 de agosto de 2009

Sobre Acteal, dice Saramago….

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Acteal

Agosto 17, 2009 por José Saramago

Han pasado casi doce años de la matanza de Acteal, en el sudeste del estado mexicano de Chiapas. El día 22 de diciembre de 1997, cuando los miembros de la comunidad tzotzil de Las Abejas se encontraban reunidos para rezar en su humilde capilla, una construcción rústica de tablas atadas y sin pintura, noventa paramilitares del grupo Máscara Roja, expresamente transportados allí, pertrechados de armas de fuego y machetes, en un ataque que duró siete horas, dejaron en el terreno, entre hombres, niños y mujeres, algunas de ellas embarazadas, 45 muertos. La culpa de estos muertos era haber apoyado al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. A 200 metros del lugar, un control de policía no movió un pie para ver lo que estaba pasando. Demasiado lo sabían ellos. Estuvimos en Acteal, Pilar y yo, poco tiempo después, hablamos y lloramos con algunos de los sobrevivientes que consiguieron escapar, vimos las señales de las balas en las paredes de la capilla, los sitios de las sepulturas, nos asomamos a la entrada de una cavidad en la ladera donde unas cuantas mujeres intentaron esconderse con los hijos y donde fueron asesinadas todos a golpes de machete y disparos a quemarropa. Regresamos a Acteal unos meses más tarde, el horror todavía se respiraba en el aire, pero se iba a hacer justicia.
Al final, no se ha hecho. Alegando errores de procedimiento, el Supremo Tribunal de Justicia mexicano acaba de poner en libertad a los casi veinte miembros de Máscara Roja que cumplían pena (imagínense) por posesión ilegal de armas, ignorándose deliberadamente que esas armas habían disparado y asesinado. A la media docena que todavía quedan en prisión no tardarán mucho en soltarlos también. Pero a los 45 tzotiles muertos con extrema crueldad, a esos no habrá manera de hacerlos resucitar. Hace pocos días escribí aquí que el problema de la justicia no es la justicia, sino de los jueces. Acteal es una prueba más.

domingo, 2 de agosto de 2009

La jarana yucateca


Esto no es una ¡Bomba!...

¡Cuánto jolgorio, cuánta jarana, cuánta alegría, cuánta risa señoras!

¡Sospecho que la vida les trata bien!

Las felicito. No hay muchos como ustedes en Yucatán.

lunes, 4 de mayo de 2009

Delito y pecado... No es lo mismo.

SUENA CONOCIDO.

Tomada de El País, escrito por Juan Bedoya:

Acostumbrada a contar los años desde la fecha -incierta- del nacimiento de su fundador Jesús, la jerarquía del catolicismo intenta imponer su concepto de familia, matrimonio, filosofía, ciencia y la vida misma. ¿Hacen política los obispos cuando reclaman, además, que el Gobierno legisle siempre de acuerdo con el evangelio cristiano?

El cardenal Antonio María Rouco dijo el lunes que eso "no es hacer política en el sentido estricto de la palabra". Añadió: "Se trata de procurar por medios legítimos el reconocimiento efectivo de aquellos valores éticos que trascienden y preceden la misma acción política". La tesis de Rouco es que hay "principios prepolíticos", de obligado cumplimiento. ¿Quién los proclama? Por supuesto, la Iglesia católica. Hasta el Concilio Vaticano II, el Papa, pontífice máximo, se consideraba "autoridad universal y omnicompetente".
Los obispos actuaron en España como tal hasta 1977. No hubo aspecto de la vida cotidiana en que no impusieran su dictamen, por cortesía del dictador Francisco Franco. El articulado de la ley concordataria con esas prerrogativas se publicó en el BOE en 1953 con este encabezamiento: "En el nombre de la Santísima Trinidad". Un artículo definía a la Iglesia de Roma como "sociedad perfecta".
Otro cantar es el empeño eclesiástico de transformar en delito lo que ellos consideran pecado. La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, se lo advirtió anteayer a Rouco, horas después de que el prelado de Madrid proclamase que el aborto voluntario ensucia la democracia. "A la Iglesia le corresponde decir qué es pecado, no qué es delito", dijo.
Así lo ha manifestado el Tribunal Constitucional, en sentencia que recuerda Dionisio Llamazares, ex director general de Asuntos Religiosos y catedrático emérito de Derecho Eclesiástico del Estado en la Complutense de Madrid. "La Constitución impide que los valores o intereses religiosos se erijan en parámetros para medir la legitimidad o justicia de las normas y actos de los poderes públicos. Es lo que inexorablemente se produce cuando se identifican delito y pecado", afirma.
Los obispos están acostumbrados a intervenir en la vida de los españoles. Viene de antiguo, pero también de anteayer. Llamazares recuerda una cita que "escuece como sal en carne viva". Se refiere a la Ley de Principios del Movimiento Nacional, vigente hasta 1976: Dice su artículo dos: "La nación española considera como timbre de honor el acatamiento de la ley de Dios, según la doctrina de la Iglesia católica, apostólica y romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación".
Aquella férrea coalición entre la sala de guardia y la sacristía duró 40 años. Cuando se produjo algo parecido en Francia, con Napoleón III, el gran teólogo Felicité R. de Lamennais sentenció: "Un prostíbulo bendecido por los obispos". Ante estas perlas, los libros penitenciales de los siglos IX y X le parecen a Llamazares "meros precedentes de identificación de pecado público y delito". "Mucho me temo que ese modelo siga siendo el oscuro objeto del deseo de los obispos", sentencia.
El primer pecado que los obispos lograron transformar en delito fue el adulterio de las vírgenes consagradas. Hasta entonces -incluso después del emperador Constantino, cuando el Imperio Romano comenzó a transformarse en Imperio Cristiano-, los seguidores de Cristo se regían por el derecho romano. Ecclesia vivit lege romana (la Iglesia vive con la ley romana) fue un principio repetido por los padres de la Iglesia, subraya Ramón Teja, catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Cantabria y presidente de la Sociedad de Ciencias de las Religiones.
El historiador cántabro relata cómo la ley romana empezó a entrar en conflicto con algunos principios evangélicos en temas de sexo y moral matrimonial. Afirma: "La postura de los líderes cristianos no fue la de cambiar la legislación civil imperante, sino exhortar a los cristianos a que se atuviesen a las normas cristianas cuando éstas entraban en conflicto con las romanas: así san Jerónimo, a finales del siglo IV, sentaba el principio: Aliae sunt leges Caesaris, aliae Christi; aliud Papinianus, aliud Paulus noster praecepit (Unas son las leyes del César, otras las de Cristo, una cosa ordena Papiniano, otra nuestro Pablo). Fue san Agustín quien con mayor insistencia abordó las diferencias entre los iura fori y los iura caeli (derecho del mundo y derecho del cielo).
Las cosas cambiaron cuando los antiguos perseguidos se convirtieron en perseguidores, tras la conversión del emperador Constantino. La Iglesia se sintió entonces fuerte para imponer al Estado sus normas éticas y morales, hasta terminar por transformar al derecho romano en derecho canónico. "El primer paso se dio con el intento de prohibir el matrimonio a las vírgenes consagradas. Partiendo de la consideración de que eran sponsa Christi (esposa de Cristo), se sentaron las premisas para que la condición de pecado, es decir, la ruptura de la fidelidad inherente a la promesa de virginidad, se convirtiese en delito, es decir, un adulterio castigable con las leyes del derecho romano contra el adulterio de la mujer -"mucho más duras que las aplicables al adulterio del hombre", relata Teja-. Así se inició el camino que culminará en el derecho medieval de Occidente (el derecho canónico), donde la Iglesia es considerada la única con capacidad para legislar sobre ética sexual y matrimonio".
Esa ambición legislativa la subraya el profesor Enrique Gimbernat, catedrático de Derecho Penal en la Universidad Complutense. Afirma: "Las religiones, especialmente las monoteístas, siempre han querido reforzar las prohibiciones de sus morales particulares -cuya infracción constituiría un pecado-, no dilatando el castigo por esas conductas pecaminosas a las penas del infierno, sino tratando de que ya aquí, en la vida terrenal, sean reprimidas por el Poder estatal secular. En un pasado remoto, la religión católica consiguió que las condenas dictadas por el tribunal eclesiástico de la Inquisición por los delitos de herejía, de sodomía o de brujería (fornicación con los demonios) fueran ejecutadas por el poder civil, quemando vivos a los que habían cometido tales pecados-delito; en un pasado reciente, esos esfuerzos eclesiásticos alcanzaron su objetivo, durante la dictadura franquista nacionalcatólica, con la prohibición civil del divorcio y la penal del adulterio, de la propaganda y venta de procedimientos o instrumentos anticonceptivos, de la homosexualidad entre adultos o de la difusión de textos o imágenes pornográficas; y en el presente, esa equiparación entre pecado y delito todavía existe en los Estados musulmanes integristas donde se lapida a las adúlteras y se encarcela a los homosexuales".
La última ejecución por herejía en España se produjo en 1826, cuando un maestro de escuela fue ahorcado porque en los rezos escolares reemplazó la palabra "avemaría" por "loado sea Dios". La presión del poder eclesiástico sobre el civil en la persecución de herejes era incontenible, con métodos de interrogatorio terribles. "Si todos no nos hemos confesado brujas, es únicamente porque no todos hemos sido torturados. Vivimos en tiempos tan difíciles que es peligroso hablar, pero también guardar silencio", escribió Juan Luis Vives.
Los eclesiásticos siguen apegados al principio de cuius regio, eius religio, es decir, la obligación del ciudadano de practicar la religión de su rey. Se acordó para acabar con las terribles guerras de religión entre príncipes luteranos y príncipes católicos. Ahí se pusieron los cimientos de lo que se conoce como la "religión de Estado".
España conoce bien las consecuencias de ese principio, con la imagen aún fresca de los obispos procesionando bajo palio a un caudillo militar que ganó para ellos una incivil guerra de exterminio consagrada por Roma como "cruzada cristiana". De entonces permanece la idea episcopal de que, como todos los españoles son católicos, el Estado debe cargar con el sostenimiento de esa confesión. Lo hace hoy con más de 4.000 millones de euros anuales en sueldos de sacerdotes y obispos y para financiar la ingente red de servicios educativos, sanitarios o de caridad de la Iglesia romana en España.
Pese a todo, los obispos creen que el Gobierno les ignora, maltrata e incluso persigue. Lo llaman "laicismo fundamentalista": el supuesto intento de arrinconarlos en las sacristías o acallar su tradicional vocación de meterse en política. En el fondo, lo que duele a los prelados es que el Ejecutivo y las Cortes legislen con plena autonomía, sin hacer caso a las prédicas o imposiciones de la jerarquía eclesiástica. El último punto de debate es la legislación del aborto, pero antes intentaron parar la regulación de la investigación con células madre con fines terapéuticos. El nacimiento en Sevilla de un niño programado para curar a un hermano -el llamado bebé medicamento- ha sido la batalla más llamativa, en contra del sentimiento general.
El profesor Gimbernat hace este diagnóstico: "En España, la relación pecado-delito ha vuelto a adquirir actualidad con la virulenta oposición de la Iglesia a la proyectada despenalización del aborto en el sentido de la solución del plazo, tal como rige en prácticamente todos los países de la Unión Europea. La equiparación de un óvulo fecundado microscópico o que mide pocos milímetros, sin forma humana ni actividad cerebral, con una persona es consecuente con la doctrina católica de que la finalidad de todo acto sexual es la procreación. Pero para los que no creen en dicha doctrina esa equiparación es simplemente un insulto a la inteligencia. Un legislador pluralista y democrático no puede imponer los dogmas de una determinada confesión religiosa encarcelando a los que no profesan esa fe. ¿Hasta cuándo seguirá la Iglesia católica abusando de nuestra paciencia?".
Sostienen algunos engreídos eclesiásticos que sin religión no puede haber moralidad. Confunden la moral religiosa con la moral política. La primera la hacen los santos, la segunda los ciudadanos. El teólogo moralista Juan Masiá, profesor de bioética en la Universidad Católica Santo Tomás, en Osaka (Japón), lamenta que muchos creyentes tengan esa idea de pecado como delito, y que algunos obispos intenten imponer a la sociedad una idea de delito como pecado.
Juan Masiá señala dos estilos de moral, apoyándose en Bergson: cerrada y abierta, legalista o personalista. Explica: "Quien dice 'no me salto el semáforo [delito] para evitar la multa' y quien dice 'no me voy con la mujer del prójimo porque mi Dios lo prohíbe y me va a castigar' están al mismo nivel de moral cerrada (tanto si son creyentes como si no lo son). En cambio, quien dice 'observo las reglas de tráfico porque, aunque no me coja la policía, es para mí importante evitar accidentes, proteger otras vidas y la mía' y el que dice 'no violo a esa chica porque merece que la respete y me respete a mí mismo' están a nivel de moral abierta. Me parece esto mucho más importante que el que sean o no sean creyentes de alguna religión".

sábado, 2 de mayo de 2009

A propósito de pandemia: "La Teoría del Shock"

Naomi Klein y Alfonso Cuarón realizaron este, ya clásico, cortometraje sustentado en parte por el principio de D. Hebb. Recordémoslo y reflexionemos, al margen o en sintonía, si se quiere, de la realidad concreta. Y ¡armémonos!:

miércoles, 29 de abril de 2009

De la garganta de Édgar....




Édgar, de cinco años, que vive en La Gloria, Veracruz, podría haber sido el primer enfermo de la gripe pandémica.

Como siempre, tenemos que referirnos a la prensa extranjera para saber lo que pasa en casa.

El NYT y El País relatan la historia. Aunque el periódico español la toma del neoyorquino en donde el reportaje es más completo.

La información más seria que he encontrado en la red respecto a las realidades y precauciones que hay que tener para con la enfermedad se encuentra en este sitio (en inglés). Dar click aquí.

lunes, 27 de abril de 2009

¿Porcina?



"Aunque nos lleve el tren.... pero juntitos...."

Dice un caricaturista yucateco que la crisis económica y la epidemia de influenza se parecen... porque ambas fueron generadas por cerdos....

Lo que no nos explicamos en el sureste es el caso del español, catalán, Juan Gil, que regresó del caribe mexicano a Barcelona y ahí lo identificaron como el primer caso de gripe porcina en España.... Y a nosotros nos dicen hasta este momento que NO hay casos de la enfermedad en todo el sureste. ¿Pues de dónde la habrá sacado este muchacho?

Miren:
El País:
La epidemia de gripe porcina salta el Atlántico y golpea a España y Escocia.
Antonio Gil, un estudiante español de 23 años que llegó la semana pasada del Caribe mexicano, se convirtió ayer en el primer caso confirmado de contagio de gripe porcina en Europa. Este caso, junto con los de dos viajeros hospitalizados en Escocia, rompió las esperanzas de mantener a raya el mal que en México ya contabilizaba anoche 149 muertes.

El periódico local:
Se mantendrán las medidas de precaución: Alvaro Quijano Vivas/ La enfermedad se encuentra muy focalizada/ Adecuadas las medidas tomadas para enfrentar el nuevo virus
El Sureste del país se encuentra hasta el momento libre del virus de influenza porcina que se ha presentado en otras entidades, pero como la enfermedad es nueva aún para la ciencia médica deberán mantenerse las medidas precautorias y el estado de alerta entre la población de Yucatán para evitar que surja cualquier caso, declaró anoche el secretario estatal de Salud, Alvaro Quijano Vivas.

¿A quién creerle?