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miércoles, 29 de marzo de 2017

Antonio Ménendez De la Peña, maestro de Yucatán.


Antonio Menéndez de la Peña.jpg

 (30 de marzo de 1845 - 16 de octubre de 1912)
 

Fue un pedagogo mexicano de origen cubano, nacido en San Juan de los Remedios, en 1845. Exiliado de su país en 1869 con motivo de la guerra de independencia cubana, llegó a Yucatán a bordo de la goleta Isabelita con varios familiares, entre ellos su joven esposa,  Ángela González Benítez  y su hermano, el también maestro Rodolfo Menéndez de la Peña,  para dedicar su vida a la instrucción del pueblo yucateco, particularmente del pueblo maya. Nunca regresó a su patria de origen, obteniendo la nacionalidad mexicana en 1872. Murió en Izamal, Yucatán en 1912, a los 67 años de edad.

Ejerció una gran influencia en su medio y,  junto con su hermano Rodolfo, fue tronco de una familia -verdadera dinastía- muy conocida en la esfera intelectual de Yucatán. La aportación de sus integrantes, descendientes de tal tronco fraternal, ha sido en efecto significativa en México en el campo de las letras, la pedagogía y el periodismo. Destacan entre ellos su hijo el periodista Carlos R. Menéndez González, fundador del hoy Diario de Yucatán y sus nietos, también periodistas, Abel Menéndez Romero, Mario Menéndez Romero, Gabriel Antonio Menéndez Reyes y Miguel Ángel Menéndez Reyes, este último premio nacional de literatura de su país en 1940 por su novela Nayar.

Nota necrológica:
 La Revista de Yucatán, periódico de la época, precursor del actual Diario de Yucatán, que era dirigido por Carlos R. Menéndez González, publicó la siguiente nota el 18 de octubre de 1912:

Un triste acontecimiento.
________
La causa de la enseñanza está en duelo.
_______

En la media noche, cuando estábamos consagrados a la labor cotidiana de la formación de este número de LA REVISTA DE YUCATÁN, fuimos dolorosamente sorprendidos por la triste y lamentable noticia que nos trasmitió el telégrafo relativa al fallecimiento ocurrido en la ciudad de Izamal del Sr. D. Antonio Menéndez de la Peña, padre de nuestro muy querido Director, quien ayer mismo se ausentó a bordo del vapor americano, con el objeto de asistir al próximo Congreso de Periodistas, según en otro lugar se comunica a nuestros lectores.
La luctuosa nueva que hoy tenemos la honda pena de dar a la publicidad, ha de producir seguramente una penosa impresión en un gran número de yucatecos, entre los cuales el Sr. Menéndez y otros miembros de su distinguida familia, gozan de muy alta y merecida estimación, por las relevantes prendas que los distinguen. El honorable caballero que acaba de dejar de existir, vio la primera luz, en la Perla de las Antillas y era vástago de una familia asturiana, enlazada en la Isla de Cuba con la familia de la Peña, que se cubrió de justo renombre por su ilustración y por su patriotismo, desde que a mediados de la pasada centuria nuestros hermanos de Cuba hacían titánicos esfuerzos por la conquista de su Independencia. Los tumultuosos azares de aquella lucha inolvidable, trajeron a nuestras playas entre un buen número de inmigrantes utilísimos a la respetable familia Menéndez que encontró otra Patria en esta Península, en la que no le faltó el calor de nuevos y verdaderos afectos, que pudieron hacerle menos duro el pan amargo del destierro. Aquí fue en donde el Sr. D. Antonio Menéndez, constituyó un hogar en el cual la riqueza nunca asentó su trono, pero en el que la honradez nunca dejó de tener un perfumado altar en el cual brilló siempre la lámpara votiva y se esparcieron flores nunca marchitas. Fue el Sr. Menéndez un infatigable apóstol de la civilización, pues a la enseñanza de la niñez consagró sus mejores energías habiéndose distinguido en el Magisterio, no solamente en la ciudad de Mérida, sino en otras poblaciones entre las que podemos citar las de Progreso, Tixkokob e Izamal, en donde han quedado millares de huérfanos de la inteligencia, en virtud de la triste nota que hoy comunicamos.
La mayor parte de la vida de D. Antonio Menéndez de la Peña, puede decirse que fue una respuesta a la final impetración del inmortal poeta y filósofo germano que cerró los ojos para siempre, teniendo en los labios la palabra ¡luz!, pues desde la temprana juventud cuando dicho Sr. Menéndez acababa de llegar a este suelo, ofició en el templo del saber hasta hace muy poco, cuando ya la venerable ancianidad blanqueaba sus cabellos, quebrantaba su salud y agotaba sus energías. Nosotros que tuvimos el honor de tratarlo, fuimos admiradores de su vasta instrucción, de su invencible modestia, de su tenaz laboriosidad y de su acendrado amor para su familia, toda la cual latía en él y con él, como con un mismo corazón. En estos momentos de amargura, no podemos menos de tributar un sentido y sincero homenaje de respeto y de cariño, al padre modelo y ciudadano intachable, para quien se ha abierto una tumba en esta tierra que fue para él tan amada y en cuyo servicio pasó su existencia casi entera. Su alma clara y generosa, vuelve a la Infinita Llama de donde tuvo su principio y deja en este valle de lágrimas, un ejemplo que imitar y un recto sendero que seguir.
Hacemos presentes nuestras muy afectuosas frases de cordial condolencia a los numerosos deudos del eterno ausente, entre los que se sabe se cuentan, la respetable viuda Sra. Da. Ángela González Benitez, nuestro Director, D. Carlos R. Menéndez, el distinguido escritor y educador D. Rodolfo Menéndez de la Peña, hermano del finado, el ilustrado abogado D. Rodolfo Menéndez Mena, y muchos otros, en cuyos hogares, la Parca inexorable, hoy hace correr abundantes lágrimas y ha prendido el fúnebre crespón.

 Mérida, Yucatán, octubre de 1912.

Referencia hemerográfica: Revista de Yucatán, 18 de octubre de 1912
Biblioteca Carlos R. Menéndez
Mérida, Yucatán, México

lunes, 11 de enero de 2010

El Poema de mi Padre

Retrato0001
I. La Tierra
Tierra caliza, dura, en la que el agua,
para volver al mar, rompe su brecha
en lo profundo de la roca viva.
Cantera, pedregal del mundo,
cima de Atlántida: tus pájaros volando
mueren como de rayo por la sed.
Roca plana, sin cumbre, sin abismos,
que ni siquiera cicatriz de río.
Cada flor significa un heroísmo.
Tierra en la que no hay árboles gigantes
ni oasis perfumados, en que para
vivir se necesita ser muy hombre.
En que se come el corazón del hambre;
donde el que tiene sed araña rocas
y ya loco de sed bebe su sangre.
Roca mi cuna; roca su mortaja;
sabana seca, inhóspita, bravía,
en la que el pozo es el rey de la baraja.
Cuna de roca y ataúd de laja.
Mi páramo nativo sólo ansía
la fresca bendición de una tinaja.
Mi pueblo se alborota con la lluvia:
estremece sus pávidas espinas
con el galope del caballo de oros.
Sobre la pampa calcinada, yerta,
entre púas, parece -¡vida en puerta!-
que se salva el maizal.
Tierra de abnegación, pequeña y grande,
donde se quema el alma a fuego lento;
tierra del padre mío: Yucatán.
II. El Cielo.
Ese azul del azul de sus ojos
que dispuso la fiesta del iris
en mi clara niñez de bandido!…
Cielo de azul encendido,
- todo el cielo era de sol -.
Sol que llenó de luceros
la troje del corazón.
Corazón de bandolero
en aventuras de amor.
Amor mío: los luceros
me queman el corazón.
¡Ese azul del azul de sus ojos,
que dispuso la fiesta del iris
en mi clara niñez de bandido!…
III. El Flamboyán.
Un personaje y un milagro: llama
que se tupe de nidos y que canta:
eso es un flamboyán.
Árbol de hoguera; sin embargo sombra;
raíz que baja al corazón del mundo
para buscar la sangre del Mayab.
Ramazón de machetes y de auroras
teñidos con la sangre de los indios
que quieren libertad.
IV. Él
Padre, cazador de milanos:
¡cómo perseguían tus ojos azules
el rumbo de los pájaros al viento!
Tenías el instinto
de estudiar la mecánica del vuelo
y de hallar los orígenes del canto.
Padre y maestro, domador de potros,
ignorante de Hugo y de Verlaine
hiciste tu poema de nosotros.
Poema el de los ojos de mi madre,
de aquella linda madre que yo tuve,
terca en la gloria y el dolor del hijo.
Me llevabas, maestro pajarero,
a espiar en los árboles tus trampas.
En tu pecho latía el bosque entero.
Todo el pueblo era una pajarera
por ti. El campo estaba en casa.
Lo traías entre tus manos anchas.
Eras, para mi orgullo de muchacho
con el alma en los puños y en los labios,
dios generoso, sensitivo y macho.
V. Nosotros
Padre: ¿cómo es el pavo real?
- Es una cola hinchada de luceros:
- Mira que arrugado esta el mar.
- Padre: ¿y quién es Napoleón?
- Un hombrecito, así, pequeño
y grande cómo la humanidad.
Canicas, ojos bonitos,
primeros ojos que quise…
- ¿Por qué es rojo el cardenal?
- Un jilguero copetón
anidó en el flamboyán
y se quemó el corazón.
Tragaba alpiste de tu mano. Era,
sobre tu piel, un corazón de plumas
aprendiendo a cantar.
- Soñé con un papalote.
- Cuida tu sueño, hijo mío,
no vaya a romperse el hilo.
- ¡Todo lo que vuela es bueno?
- Hay dos ratones con alas:
el murciélago y el cura.
VI. Yo
Querías que fuera como tú: alma,
cuerpo de campo, árbol de ancha sombra…
¡Si la vida no quiso darnos agua!…
¡Ah!… ¡Si la tonta vida hubiera dado
para mi padre un poco más de tiempo,
yo no hubiera corrido descalzo
mi pequeño pregón por el pueblo,
ni me hubiera mordido en el alma
este perro dolor de los versos!…
Y no es que me arrepienta
del dolor prematuro.
Es que duele jugar con recuerdos.
¿Qué puede dar un huérfano
del que quiso las alas y los cantos
de los pájaros?
Si de repente siento
brotar del corazón alas y canto:
el dolor y la música del verso.
Padre:
Esta vida -la yegua que monto- se alebresta y me tira y la monto.
Pajarea, se me alza de manos, hunde, arisca, la testa potente y echa el signo brutal del corcovo.
Al notarla tremar de coraje, porque siente que hay charro en su lomo, la desangran mi espuela y mi cuarta.
Tras la doma triunfal que consigo, le compongo la crin del copete y le doy palmaditas al anca.
Y me voy en la vida -la yegua que tu me dejaste sin freno- la yegua que monto.
Padre:
De los chinchimbacales de tus trampas sale esta voz ungida de fervores: yo soy un sueño tuyo que te canta.
11 de enero, 2010.

miércoles, 1 de abril de 2009

Testamento


TESTAMENTO


Quiero morir sólo una vez; no intento
resurrección; prefiero la quimera
de ser humo y cenizas en el viento:
incinerad mi cuerpo cuando muera!

Ceniza, barro; humo el pensamiento;
mi polvo recaerá sobre la era
y otra vez seré flor...... Lo otro, el aliento,
el alma en libertad, a donde quiera.

Ni hablar de hotel de paso. Dádme techo
que hice con mi sudor, frazada y lecho
que usé, la última noche de estar juntos.

¡No lloreis, por favor!...Despertaría
por preguntar que os pasa. Al otro día,
- ¡adios! - nomás ... y al fuego de difuntos.

PS.

Quisiera ser humo de sueños y sangre,
ser vuelto cenizas, ser tierra y ser aire;
en lápida, signos: nacimiento, muerte,
con cincel grabados sobre piedra fuerte;
que de lo que he sido nunca sepa nadie,
pues donde yo quede buscará mi madre.

Miguel Ángel Menéndez
Oct 12, 1972

domingo, 11 de enero de 2009

IZAMAL, Yucatán, "Pueblo Mágico".


Vista del convento franciscano, Siglo XVI, Izamal, Yucatán.


(Da cuenta de hechicerías malignas que ocurren en Izamal, Yucatán, México, Pueblo Mágico, en pleno siglo XXI)

Destrucción del patrimonio cultural en Izamal.
Por Rodolfo Menéndez y Ménendez

Izamal, entrañable cuna y mortaja de mis ancestros, está catalogado como un pueblo mágico. Lo es por virtud del programa nacional de la Secretaria de Turismo del gobierno federal mexicano, con el fin de reconocer el esfuerzo de los habitantes de ciertas poblaciones de la república por preservar su riqueza cultural e histórica, y lo es, ahora también y contradictoriamente, por efecto de la magia negra con que sus autoridades actuales destruyen y hacen desaparecer su patrimonio cultural. ¿Cuál de los dos pueblos mágicos prevalecerá?

En 1955 –hace ya más de medio siglo- después de varios años de esfuerzos de mucha gente valiosa y bien nacida, cuya tarea hoy no vengo a relatar, pero que es tema interesante para la historia izamaleña, se sembró el antecedente de la actual Biblioteca Regional, Antonio Menéndez de la Peña. Era presidente municipal una persona que quería a su terruño y a su gente: don Martiniano Ordóñez.

Fue en la vieja y humilde casa en que vivieron los ilustres educadores cubanos Antonio Menéndez de la Peña y su esposa, Ángela González Benítez, quienes en la segunda mitad del siglo XIX supieron trocar su sangre remediana en savia que nutrió al pueblo de Izamal que los acogió en su exilio con generosidad, siempre agradecida y reciprocada. Ahí, hace 53 años, atrás del Palacio Municipal, donde hoy opera el Jardín de Niños que lleva el nombre de Doña Ángela, se fundó e instaló la biblioteca del pueblo de Izamal y que tomó el nombre del maestro por virtud del legado que hizo del predio involucrado un nieto amoroso de aquellos maestros, Miguel Ángel Menéndez Reyes , ferviente izamaleño. Entonces medió la promesa formal de la autoridad municipal de proteger y fomentar la existencia y el funcionamiento de la nueva biblioteca.

Por avatares en cuya descripción hoy tampoco quiero aventurarme, pero que también integran la ya larga historia del acervo izamaleño, éste cambió de sede un par de veces antes de que en 1985 -treinta años después de su fundación y durante la presidencia municipal de don Remigio Lugo González- encontrara la que pensábamos sería su última y definitiva morada: el local que había servido al Colegio Civil de Niñas, inaugurado en 1907 y en donde por coincidencia feliz del destino agradecido, doña Ángela González de Menéndez de la Peña había ejercido sus dotes de acendrada educadora hasta el año de su muerte en 1918.

Pero nos equivocábamos de palmo a palmo quienes en ese entonces vimos con satisfacción la ocupación del nuevo local, idóneo para la biblioteca por su espacio, su ventilación, su claridad, mejorado y mantenido además, con esfuerzo y recursos otorgados por sucesivos gobiernos municipales que entendieron el valor cultural y educativo del faro de luz que representa una biblioteca, al pensar que esa sería la ubicación definitiva y que la tarea, a partir de entonces, se concentraría nada más en mantener y mejorar lo que había sido logrado hasta ese entonces. Nos equivocamos también quienes supusimos que administración tras administración, por tratarse de un proyecto de interés y arraigo en la comunidad, se transmitiría la estafeta de la continuidad institucional para hacer del esfuerzo pretérito el orgullo del porvenir.

Los diez mil volúmenes que llegó a tener la biblioteca, integrantes de su colección que fue constituyéndose con diversas aportaciones, la más importante de las cuales del gobierno federal, al convertirse la institución en biblioteca regional incorporada al Sistema Nacional de Bibliotecas, encontraban condiciones adecuadas para ofrecerse en servicio a un pueblo que nunca ha dejado de manifestar su sed de conocimiento. Del mismo modo, las características del espacio que era su sede, permitieron el enriquecimiento de la biblioteca por la incorporación de infraestructura de apoyo para la tarea educativa: 6 ordenadores, equipo de cómputo, y un módem ADSL que permitía el enlace con la red del Sistema Nacional de Bibliotecas y que fueron instalados hace menos de dos años, en el 2007, con fondos internacionales manejados por el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa (ILCE), obtenidos a través de CONACULTA, mediante convenio específico con la biblioteca.

Y la magia auténtica del pueblo de Izamal habría de convertirse en magia negra en el año 2008. La ruptura de la deseada continuidad institucional se habría de presentar. La angustia del sueño que se rompe por obra de la estulticia de un gobierno –sin ánimo de ofender a nadie pero sí de calificar con fundamento- torpe e ignorante, se nos ha venido encima.

Sin consultar a nadie, de espaldas a su Cabildo y a su población, los actuales funcionarios creyeron fácil destruir, para según ellos construir otro algo. Han destruido y están en proceso de seguirlo haciendo, el patrimonio cultural de los izamaleños, al despojar a la Biblioteca –que no es del ayuntamiento actual y mucho menos del primer edil, sino del pueblo- de su sede legítima.

Destruyen el patrimonio cultural de los izamaleños, al quitarle a la biblioteca municipal su identidad reconocida e históricamente fundamentada, refundiendo su acervo en la sede, totalmente inadecuada (no hace falta ser bibliotecario, es cosa de ir, verlo y comprenderlo), de la Casa de Cultura que lleva el nombre de otro ilustre izamaleño, pero ajeno al esfuerzo creativo que logró, al cabo de los años, la existencia de una biblioteca digna.

Destruyen el patrimonio cultural de los izamaleños, al tirar por la borda y convertir en virtual desecho, la infraestructura de apoyo mencionada anteriormente y que estaba adecuadamente instalada y funcionando en la vieja casona de la calle 31, objetivo central del atentado.

Destruyen en fin el patrimonio cultural de los izamaleños, al agredir, como ya lo hicieron, irreversiblemente, el acervo de la biblioteca; al dañar y perder, en un cambio caótico, libros y obras artísticas de valor histórico, teniéndose ya ejemplo de ello, según se determinará oportunamente.

Y esta pérfida tarea de destrucción y de despojo en detrimento del patrimonio cultural de Izamal, al amparo de una inaudita actitud prepotente que queda de manifiesto en la respuesta cínica que da el presidente municipal, Roberto Rodríguez Asaf, en entrevista reciente, a las preguntas del Diario de Yucatán, quiere conducirse con absoluta impunidad.

Pero que sepa el aprendiz de sátrapa que estará sujeto al juicio político y social de sus gobernados y muy probablemente también a la acción judicial correspondiente, de demostrarse los ilícitos que desde ya se prefiguran, por la insólita acción destructiva y de despojo que ha conducido. Y no sólo ello, sino que sepan también las víctimas, el pueblo despojado, que con su actitud y con sus acciones, el actual presidente municipal, pone en grave riesgo el bien ganado apelativo de Pueblo Mágico para Izamal, porque desvirtúa en su esencia el convenio de concesión, y arriesga también, prematuramente, la obtención del otro título que por tantos se ha venido procurando: el de la inclusión de nuestra noble Ciudad como Patrimonio Cultural de la Humanidad en la lista de la UNESCO, cuestión ésta que sería de gran justicia y de enorme conveniencia para Izamal, pero que hoy, por las evidencias que se han dado de la incompetencia de las autoridades actuales para preservar el patrimonio cultural ya logrado, queda lamentablemente en entredicho.

Vuelvo a preguntar: ¿Qué magia del pueblo de Izamal pervivirá? ¿La magia blanca y noble de su gente, o la magia negra de los hechiceros que pasan por sus autoridades actuales?




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martes, 30 de diciembre de 2008

A Izamal (Canto Agónico)

"...Por razones personales que resultan evidentes en su obra, Izamal representó para el poeta un punto existencial de partida y de retorno. Hacia 1980, casi al final de la cuenta de sus días inició -pensando en verso- lo que pudiera considerarse como una recapitulación, una explicación para sí mismo y para el mundo, de su vida y de sus luchas. Miguel Ángel Menéndez fue, en efecto, un político en el que ardía, sin compromisos, la llama de la Revolución Mexicana. Su vida dio testimonio de su vocación, no sólo por las letras sino también por la lucha política y social. "A Izamal", poema inconcluso, es suficiente para mostrarnos en toda su intensidad el amor del poeta por México, por su pueblo y sobretodo por Yucatán."

A IZAMAL...


Te hablo con la verdad: me gustaría
que en esta vez no se me hiciera nudo
de lágrimas la voz, ni tartamudo
el verso en que refiero mi agonía:
quiero dejar el corazón desnudo
en tu regazo, madre mía.
Tú mi madre, la tierra encadenada
que encadenada sigue siendo nido;
tú mi novia la mar enamorada
y tú, trabajador maya vencido
que todo diste sin pedirnos nada:
vedme partir del roquedal querido.
Quien me vio batallar quizá recuerde
que jamás transigí con los tiranos;
que perdí juventud como se pierde
la gota puesta al sol de los veranos;
que arengué multitudes a la verde
sombra de los laureles itzalanos.
Que recorrí tu sitibunda tierra,
que no hubo brecha ni rincón oculto
donde mi ruda voz no alzará guerra.
Jugué la vida contra el amo estulto
sin otro auxilio que la suerte perra,
sin otro credo que el agrario culto.
Todo te dí: brazo, peculio, canto,
amor y fe en la Patria, fiel entero;
te dí todos mis treintas, te di el llanto
cívico, que es el llanto verdadero...
y reclamé justicia mientras tanto
la justicia se daba por dinero... 

Para más de Miguel Ángel Menéndez, en este Blog

sábado, 1 de noviembre de 2008

CARTA A MI MADRE


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Foto de Ángel Ma. Romero


CARTA A MI MADRE
Publicada originalmente en “Otro Libro”, en 1932, Carta a mi Madre se volvió a publicar en la segunda edición de “El Rumbo de los Versos”, en 1936, y más tarde se incluyó de nuevo en la antología que se editó con el mismo nombre - “El Rumbo de los Versos”-, en 1993.





Diciembre de 1926
.
Madrecita linda:
.
Todos mis cariños se dispersan,
y todos mis rosales se deshojan,
y todas las fragancias se me alejan.
.
Sólo me quedas tú, piadosa y blanca,
como nombre de amor entre mis quejas,
como hilo de agua en el desierto,
como rosa de luz entre la selva…
.
Eres igual a un árbol cuya fronda
llena de nidos nos protege y canta.
.
Madrecita linda:
.
Tus lágrimas se han vuelto gemas;
deja que las engarce yo
en el hilo de oro de un poema
y hacer así un collar para tu amor.
.
Infancia:
.
El delantal atado a tus caderas,
tus manos espumosas de jabón
jabonando mi pecho de manera
que lavabas el propio corazón.
.
Corazón de muchacho pendenciero
que odiaba a cura y sacristán, y quiso
hacer de ellos aves de mal agüero
sin maternal permiso,
ganado seis azotes en el cuero.
.
¡Madrecita linda!...
¡Si te quiero mucho!...
¡No me pegues más!...
.
¡Muchachito lindo!...
¡Yo también te quiero!...
¡Déjame pegar!...
.
Y el diálogo a voces:
una de amenaza, otra de rogar,
terminaba siempre con beso y promesa
de eterna humildad.
.
¡Aroma de maíz recién molido!...
el humo de las viandas… ¡Mesa puesta!...
Mi madre tiene corazón de nido
y en él dormí, para soñar, la siesta.
.
Los pájaros, el agua, la lejía,
la ropa a componer, todo tenía
en su rutina gris una alegría…
.
Con el oro del sol que se ponía
troquelamos monedas deslumbrantes,
y en platino de luna que caía
montamos los diamantes
de tus mejores besos, madre mía,
dulce como la miel de los panales
y buena como el pan de cada día.
.
Tus manos eran hadas, nos vestían.
Tu plegaria era luz: nos alumbraba.
Y música tus besos: nos dormían
al calor del amor con que besaban.
.
El Colegio.
.
Ojiverde, ceñudo… Flaco… Gallo
de “troya”, “trompis”, “pútzes” y béisbol,
que puso “media luna” al “papagayo”,
soñando herir al sol,
.
y correteaba al tren ciego de humo,
furia en los ojos y guijarro en mano,
para volver, sangrante y taciturno,
por la fuga del tren y del guijarro.
.
¡Faroles de Izamal que me sirvieron
para afinar el tino de mi piedra!...
¡cristales que prendieron
sus pupilas opacas en la hiedra!...
.
1 más 2… 3 burros… X… Z…
La cruz del alfabeto que es aún
como agobio mortal… Y la palmeta…
Y el espanto… ¡Fuera de clase, tú!...
.
Me hiciste un traje igual al del muchacho rico
que un día, en clase, se alejó del banco
y me llamó “borrico”
porque iba remendado mi trajecito blanco…
.
¡Y esa otra vez!... ¡Al recordarla vibro!...
¡Como te pusiste a llorar
porque en casa no había para comprarme un libro
y porque no tenía yo ganas de estudiar!...
.
En el viejo cansancio pueblerino
balbucí mis primeras tonterías
en versos que enseñabas al vecino,
leías, me mirabas y reías…
.
Reías con no sé qué de venturoso
de plácido, de dulce, de amoroso,
mostrándome los dientes apretados
y blancos, blancos, blancos…
.
Con tu sonrisa limpia me alentabas,
madre siempre tan buena,
crucificada en tu sagrado nombre,
¡crucificada en la ilusión suprema
de ver un beso transformado en hombre!...
.
Mi juventud.
.
Probó mi labio el filo de la copa
y mi rumbosa juventud sensual
bebió sangre de amor en otra boca,
ciega de cielo, y loca, y pasional.
.
Amé el instinto de hacer el mal… La tropa
de juventud me hizo su general
porque no conocía la derrota
en el águila o sol de lo fatal.
.
Verlaine… Ovidio… Byron… Baudelaire…
Humo de ensueño… Formas de mujer…
¡Y de cada pecado hice una flor!...
Beber… Besar… Caer… De boca en boca,
De dolor en dolor, de roca en roca…
¡Pero pude salvar tu dulce amor!...
.
Ausencia.
.
En la ausencia aprendí que tu nombre
es el sol que deslumbra y asombra
los azules caminos del mar!...
.
Y aprendí que tu nombre es el ritmo
de todo cantar!...
.
Y aprendí que tu nombre es la clave
de la humanidad!...
.
Sendero y mar… Virtud y amor…
Aroma y luz… Estrella y flor…
¡Madrecita del alma, tú eres Dios!...
.
1927
.
Tu frente blanca y noble -mi nido de consejos-
y tu seno –mi punto de partida-
lívidos quedaron en la hora
en que estando ante ti, no me veías,
en que estabas ahí, y ya no estabas.
.
Arrodillado junto a ti, sediento
de la última palabra,
creyó mi pensamiento
mirar que tu alma blanca se elevaba:
¡Tus alas blancas al azul!...
.
Yo, que creía en el cielo
porque el cielo eras tú,
sentí que el cielo se cambiaba
de la tierra al azul…
.
¡Sentí que todo se quedaba muerto
porque todo eras tú!
¡sentí que todo se quedaba obscuro
porque tú eras la luz!...
.
Y yo, que soy un beso de tu labio
besé tu frente por decir adiós,
cual si hubiera querido defenderte
de todo lo inhumano: de la muerte
del destino, de Dios…
de todo lo que tuvo la fiereza
de tronchar este amor.
.
**
.
La Cruz, árbol que lleva veinte siglos
de abrir los brazos y esperar en vano
que resucite el símbolo,
parece florecer sobre el sepulcro
cuando arrodillo mi dolor y pienso
que el concepto de Dios murió contigo.
.
Postdata.
.
Si yo pudiera, madre, volvería
a mi polvoso pueblo solitario,
donde el arco voltaico es un milagro
que no revela el siglo todavía…
.
¡Volvería a mis cerros!... Volvería
al bravo henequenal que alza su espina
cual si esperara un día
clavarla ¡al fin! , en el azul del cielo…
para buscar, junto al brocal del pozo,
tus brazos espumosos de jabón,
y suavemente
darte mi corazón
para que lo lavaras nuevamente.


viernes, 11 de enero de 2008

Vendrá la aurora

Foto de Irene Duclay
Con esta entrada complemento el homenaje a Miguel Ángel Menéndez Reyes, en el 104 aniversario de su natalicio, con un soneto incluido en su obra La Imposible Paz y publicado en la más reciente edición de El Rumbo de los Versos, en 1993.

Si tu ala fuera contra viento oscuro
y en turbión se tornara el duro viento,
no quieras descender, alza el intento;
mientras más alto el vuelo, más seguro.
.
Si sobre ruda mar rompieras huella
y la mar con su furia te dañara,
amárrate al timón, dale la cara..
Imagínate un puerto y una estrella.
.
A tientas, rumbo a Dios, salva el abismo;
si no hay puente, sé puente de tí mismo;
la noche acabará, vendrá la aurora.
.
Vendrá la aurora necesariamente,
al fin mujer, para besar tu frente,
tus labios y tu mano vencedora.

Copilco, 1965, D.F.


miércoles, 9 de enero de 2008

Teoría del Naufragio

Pintura expresionista de Rolando Bracamontes
El 11 de enero de 2008 es el 104 aniversario del natalicio de Miguel Ángel Menéndez Reyes. Como homenaje, publico en esta bitácora su Teoría del Naufragio, Premiada con la Flor Natural de los Juegos Florales de Mazatlán en 1963.

TEORÍA DEL NAUFRAGIO
.
I
.
Náufrago en altamar, desnudo, solo,
sin carta de marear,
contra noche cerrada, viento loco,
navegar, navegar.
.
La sirena cantaba en el escollo
y navegué la ruta del cantar
sin ataduras ni remeros, solo,
igual que el primer hombre sobre el mar.
.
II
.
Al sesgo el alma contra viento amargo
corrí la curva ola del amor;
de tumbo en tumbo, corazón de barco,
y todo naufragó.
.Anudado en letargos,
sin ademán, sin voz, sin salvación,soy entre espumas el guión de algo
que vive todavía y que murió.
.
III
.
Sólo el aullido de los vientos lame
mi silencio feroz, en la frontera
del demonio y de dios
.
Muerde la noche y de la sombra salefantástico estertor, tal si dijeralo que me queda de canción.
.IV
.Burlo a la tempestad y en sus orillas
me detengo a cantar, Sirena en tanto
se viste con las olas amarillas.
.Cordial Apolo me propicia el canto,
mas irritado Poseidón me humilla
contra la mar, y lo transmuta en llanto.
.
V
.
He muerto tantas veces, que esta última
parece una aventura conocida:
es un ir, anudado con la dudade no volver al punto de partida.
.Viéndolo bien, nadie regresa ileso
de los sueños que sazonan la vida;
siempre hay algo que sangra en el regreso:
el beso estéril, la canción perdida. . ..
VI
.Si el alma -lo inmortal- es la semilla
que ha de volver a los divinos lares,
toma, Dios de los náufragos, la astillade luz con que floté sobre tus mares.
.
En tu homenaje arrojo por la quilla
de la barca a partir, en los lugaresamados de Carón, frágil arcillaque Sirena burló con sus cantares.
.
Viví con dignidad, destino rudo
hilado por las Parcas... Muerto, nudo,
a la deidad dispensadora pido:oro en flecha de Amor contra Sirena,para que sufra como yo la penade amar en vano, de morir de olvido.
.
Copilco, febrero, 1963.
.

viernes, 14 de septiembre de 2007

1847 . LA GUERRA DE TEXAS . EN MEMORIA DEL HEROICO BATALLON DE SAN PATRICIO

La ejecución colectiva de los miembros del Batallón de San Patricio en San Jacinto, Ciudad de México. Samuel Chamberlain 1867.

EN MEMORIA DE LOS SOLDADOS IRLANDESES DEL HEROICO BATALLÓN DE SAN PATRICIO, MÁRTIRES QUE DIERON SU VIDA POR LA CAUSA DE MÉXICO DURANTE LA INJUSTA INVASIÓN NORTEAMERICANA DE 1847

Capitán John O'Reilly, Thomas Riley, James Mills, Lawrence McKay, Francis O'Connor, Peter Neil, Kerr Delaney, Patrick Antison, Harrison Kenny, Roger Hogan,John Sheehan, John A. Myers, Richard Parker, Lemuel Wheaton, Samuel H Thomas, David McElroy, Parian Fritz, John Bowers, M. T. Frantius, Henry Mewer, Henry Octker, Henry Whistler, Wil/iam H. Keeck, Edward McHerron , Andrew Nolan, Patrick Dalton, John Cuttle, John Price, Wil/iam Oathouse, Wlliam A. Wallace, Elizier S. Lusk, Herman Schmidt, Martin Miles, Abraham Fitzpatrick, John Murphy, Lewis Preifer, John Benedick, John Rose, Lachlar McLanchlen, Patrick Casey, John Brooke, Roger Duhan, James Speers, Martin Lydon, Dennis Conahan, Auguste Morartaft, James McDowell, Gibson McDowell, Hugh McClelland, John McDonald, John Cavanaugh, Thomas Casidy, John Daly, James Kelly, John Littie, Henry Logenhame, Henry Venator, Francis Rhode, John Klager, Alfred K. Fogal, George Jackson, William O'Connor, Richard Hanly, John Appleby, George Dalwig, Berney Hart, Thomas Millet, Hezekiah Akles, John Bartely, Alexander McKee, F.W. Garretson.

MURIERON POR LA PATRIA

CON LA ETERNA GRATITUD DE MEXICO A LOS CLX AÑOS DE SU SACRIFICIO.
SEPTIEMBRE DE 2007.

HOMENAJE AL HEROICO BATALLON DE SAN PATRICIO
Por Miguel Angel Menéndez Reyes

Leído originalmente en la Plaza de San Jacinto, en México, Distrito Federal, el 13 de septiembre de 1959 (en el CXII aniversario del sacrificio) por su autor. Se leyó por 10 años consecutivos hasta 1968. En 1962, Rodolfo A. Menéndez y Menéndez, hijo del autor, fue el orador. El texto y el sentido del discurso es absolutamente actual y puede ser repetido, como lo fue durante una década, una y otra vez, cuanto sea necesario para aprender la lección.

Señoras y señores:

Un imperativo de la conciencia histórica de México nos congrega una vez más, bajo los fresnos de esta plaza, en homenaje a la memoria de los componentes del Batallón de San Patricio, ejecutados por haber coadyuvado en la defensa de nuestra patria, el año de 1847. .
Quizá sea cierto que el sepulcro es el último fruto del amor. El primer hombre que enterró a su muerto, que puso una señal sobre la tumba y la convirtió en lugar de cita para su recuerdo, dio estribo a la cultura del monumento capaz por sí sola de hablar a todas las épocas. Si eso fuera , sería válido decir que el monumento erigido por el amor es el primer peldaño que va de lo perecedero a lo inmortal, y afirmaríamos que quienes construyen un monumento, aspiran a darle validez eterna y explicación constante.
La historia -dijo un filósofo hispánico- es una explicación, no un culto. De ahí que el historiador explique, no adore arrodillado; y que hurgue en las entrañas del trastiempo, en busca de las raíces que nutren la experiencia que ha de guiarnos en el presente para mostrar el porvenir. La conciencia de la historia es la luz de su explicación.
Entre nosotros, pocos extranjeros han merecido monumento al heroísmo. Sólo Francisco Javier, el navarro de recuerdo impar, había conseguido trocar su sangre española en bronce de México. Aunque en distintos tiempos y actitudes distintas, éste y los irlandeses murieron por México, y eso sería suficiente para explicar sus monumentos. Cayeron por nosotros y nosotros los levantamos para que los contemple el tiempo, señor de la eternidad.
En esta vez, México viene a lavar del rostro de los heróicos irlandeses el estigma de desertores que la injusta historia escrita por el verdugo ha querido y quiere imponer a su memoria. He aquí la explicación:

EL TERRITORIO DE LA ESCLAVITUD

Estados Unidos y México no eran vecinos del todo. Vinieron a serlo hasta el año de 1803, en que Francia cedió a EE. UU. la Luisiana. A renglón seguido los nuevos vecinos invocaron frente a España el pretexto de que la Luisiana carecía de límites definidos y que Texas, por eso, debía ser considerada parte de ella.
El 9 de febrero de 1819, el Ministro español en Washington firmó tratado con EE. UU., por medio del cual la España transaccionista cedió territorios situados en riberas del Misisipi, conocidos con los nombres de Florida del Este y Florida del Oeste. En estos pañales nació la vecindad y no precisamente en la fatalidad geográfica.
En 1820, del territorio de Luisiana se formó el Estado esclavista de Misuri, que fue aceptado en el seno de la Unión de los 13 Estados sólo mediante el llamado "Arreglo Misuri", Ley por la cual se prohibió la esclavitud al Norte del paralelo 36° 30" de Latitud Norte. Y pronto se vio que entre esa línea imaginaria pero rígida y el Río Sabinas, linde convenida de la Luisiana con Texas, resultaba un área muy pequeña para la esclavitud.
Con todo, hasta entonces no se sentía amenazado de muerte el esclavismo, porque podía plantar y cosechar algodón y azúcar incursionan­do libremente dentro de los límites de la Nueva España, ya que en ésta no se proscribía aún la esclavitud.
Pero el 13 de Julio de 1824. la Nación Mexicana prohibió trasladar esclavos extranjeros a su territorio y, poco después, la Constitución de 1824 no admitió que en el seno de México se naciera esclavo. A más, en 1827 fue promulgada la Constitución de las provincias unidas de Coahuila y Texas, que entonces formaban una sola entidad, y ella prohibió la internación de esclavos extranjeros, concediendo libertad a los hijos de esclavos habidos desde la fecha de su promulgación y hasta siempre. Y con estas medidas abolicionistas sí se sintió amenazado de muerte el interés brutal del esclavismo.
William Jay, patriota y estadista norteamericano de primera fila, testigo presencial irrecusable, al través de su concluyente libro que en español fue titulado "Causas y Consecuencias de la Guerra del 47", denuncia y condena el atropello consumado contra México, en 1847, cuyos primeros antecedentes son éstos:

PRIMER ANTECEDENTE MILITAR

El 17 de junio de 1819, James Long y 75 aventureros, agentes del esclavismo misuriano, atacaron el poblado de Nacogdoches, 72 kilómetros adentro de la línea divisoria de Texas con Misuri. El 23 de ese mismo mes, Long, dándose título de Presidente del Supremo Consejo de Texas hizo circular una proclama, reproducida más tarde en el "Luisiana Herald", de Nueva Orleáns, declarando que "los ciudadanos de Texas habían abrigado por mucho tiempo la esperanza de que al ajustarse la frontera de las posesiones españolas con los territorios de EE. UU., se incluyese su región dentro de los límites de este último país" y como esa esperanza se había perdido, "se declaraba independiente la República de Texas". El objeto de ese manifiesto era invitar a los ciudadanos norteamericanos a que se alistaran en las fuerzas de Long.
Pero las tropas acantonadas en los presidios españoles de la región dieron al traste con este primer intento militar, derrotando con bajas y dispersando a los filibusteros.

LA COLONIZACIÓN

La primera derrota militar infligida al esclavismo le hizo cambiar de táctica. Formuló su plan de deslizamiento, de lenta ocupación con visos legales. Moisés Austin, de Misuri, consiguió autoriza­ción de las autoridades españolas, en 1821, para establecer en Texas a 300 familias de colonos. Obtuvo la concesión porque basó su solicitud en que esas 300 familias serían de católicos perseguidos por el protestantismo. Al morir Moisés, su hijo Esteban obtuvo en 1823, la renovación y ampliación del permiso de colonización, con inmigrantes de Tenesí, Misisipí y la Luisiana. precisándose que los colonos serían "exclusivamente católicos".

SEGUNDA INTENTONA MILITAR

En 1826, un cuerpo de inmigrantes en los EE. UU. establecidos cerca de Nacogdoches, enarboló de nuevo la bandera de la insurrección, capitaneado por uno que se llamaba Edwards, y lanzó declaración de independencia. Poco tardaron esos hombres en ser aniquilados por fuerzas mexicanas.

LA DIPLOMACIA DE LA ESCLAVITUD

El 18 de octubre de 1822, llegó al puerto de Veracruz, a bordo de la corbeta John Adams, el diputado por Charleston, capital de Carolina del Sur, Joel Roberts Poinsett, a cuyo genio confiaron las empresas esclavistas explorar el ánimo de los hombres públicos del México de entonces, acerca de cómo podrían ser movidas las fronteras de los EE. UU. hacia el sur. Poinsett había actuado en Río de Janeiro, Argentina y sobre todo en Chile. Hablaba bien el español; era lo que hoy se llama "experto en asuntos de Latinoamérica".
La misma noche de su llegada al puerto jarocho, Poinsett cenó en compañía del coronel Antonio López de Santa Anna -el primer mexicano que habría de hacerse su propio monumento en vida-, quien le informó de cúantos rumores corrían acerca de la política interior y le dio segura escolta militar para trasladarse a la metrópoli. Ya en ésta, Poinsett visitó a Iturbide el 3 de noviembre en el Palacio Imperial, acompañado del Cónsul de Norteamérica, tratando a fondo el objeto de su comisión: los límites. El Emperador le escuchó y aconsejó cambiar impresiones con don Juan Francisco Azcárate, quien más tarde relató al Presidente don Guadalupe Victoria sus entrevistas con el enviado. "Sobre un mapa de América, el dedo de Poinsett fue marcando la frontera anhelada. Percibí -escribe Azcárate- que la idea era absorberse toda la provincia de Texas y parte del Reino de León tomarse la mayor parte de la provincia de Coahuila, la Sonora y California Baja, toda la Alta y el Nuevo México".
Tras de su entrevista con Iturbide, Poinsett visitó a los diputados presos en Santo Domingo. Habló con Fagoaga, Herrera, Tagle. Usó su vasta experiencia y obtuvo cuantos datos fueron necesarios para comprender que el Imperio era una farsa bamboleante, que el gobierno estaba en bancarrota y que una plural ambición espiaba coyunturas de medro.
El 11 de Noviembre de 1822 salió en carruaje especial de la ciudad de México -apenas a 23 días de haber desembarcado en Veracruz-, con visión completa de nuestros infortunios políticos. Y tras cuarenta y dos días más de observar por caminos del Bajío y de la costa, el 23 de diciembre reembarcó en la corbeta que vino en busca suya hasta las playas de Tampico. Todavía en el momento de zarpar le alcanzó el correo con esta noticia: Santa Anna se ha alzado en Veracruz contra el Imperio.
En Mayo de 1825 regresó Poinsett nombrado Ministro Plenipoten­ciario de los EE. UU. en México...

EL PRECIO DE LOS ESCLAVOS

En 1829, un senador misuriano de apellido Benton desató la campaña publicitaria de las empresas esclavistas para persuadir a los EE. UU. -pueblo y gobierno-, de la necesidad de adquirir Texas. Esta campaña rebotó en muchos periódicos y dio lugar a la formación de una corriente de opinión sintetizada en las anécdotas siguientes: el Juez Upsher, de Virginia, que posteriormente fue Secretario de Marina, primero, y luego de Estado, del Presidente Tyler, declaró ese mismo año, 1829, ante la convención de su partido político en Virginia: "Si consiguiéramos a Texas, esto haría subir de precio a los esclavos y resultaría grandemente ventajoso para quienes trafican con ellos en el Estado". En los debates de esa propia convención, un Mr. Dodridge sostuvo.: "La adquisición de Texas elevará considerablemente el valor de esos bienes". Otro, Mr. Gholston, miembro de la Legislatura de Virginia en 1832, afirmó que "La adquisición-de Texas elevará el precio de los esclavos en un cincuenta por ciento cuando menos'~
Y comenta el integérrimo William Jay, de cuyo libro antes mencionado he desprendido textualmente los datos anteriores: "Como Virginia era Estado dedicado principalmente a la crianza de esclavos para su venta, esos caballeros estaban ansiosos de adquirir Texas porque creían que llegaría a ser un mercado más, y muy grande por cierto, para la venta de ese artículo!'

PROPOSICIONES DE COMPRA Y DE HIPOTECA

El 15 de marzo de 1827, el Gobierno de EE. UU. dio instrucciones a su Ministro Poinsett para que hiciese saber "que deseaba modificar los límites territoriales existentes, a cambio de un millón de dólares", proposición que no fue aceptada.
El 25 de agosto de 1829, el Presidente Jackson dio instrucciones a su Ministro Poinsett en el sentido de elevar la oferta a cinco millones de dólares, que no fue atendida.
Y como Poinsett advirtiera que el Gobierno Mexicano estaba decididamente en contra de la enajenación territorial, supuso que ofreciendo un préstamo de diez millones de dólares en hipoteca sobre Texas, podría hacerle triunfar en sus propósitos. Pero el Gobierno de México permaneció sordo a sus demandas y el fracaso de estas negociacio­nes incalificables decidió la independencia de Texas, primero, y la guerra con Estados Unidos después, que costó a México algo así como la mitad de su territorio nacional.

RELlGIÓN, TIERRA, DERECHOS POLÍTICOS Y SOCIALES EN IRLANDA

Resulta necesario detenerse un instante ante el recuerdo de Patricio, el santo patrono de Irlanda, personaje religioso representativo por excelencia de la Verde Erín, porque él está en el umbral del tema, porque él es aquí el héroe a la manera de Carlyle. El la evangelizó en el primer siglo de la cristiandad. El vertebró la emoción nacional hacia el catolicismo, al acabar con las serpientes sólo con la melodía de su arpa. Los irlandeses lo tienen en la conciencia y sobre el corazón, a la manera de gonfalón y escudo. Y tras eso, ojear lo que acontecía en Irlanda:
Hasta 1850 -en que comenzó a gestarse la reforma agraria-, las relaciones entre terratenientes y campesinos eran muy desafortunadas. El campesino carecía de derechos; era sólo un inquilino, un animal en tránsito por la propiedad del landlord; no era dueño ni de su sombra encorvada sobre el surco; el régimen feudal le impedía enraizar su afecto en la tierra, que en vez de madre era madrastra porque era ajena. Era un paria.
Los protestantes eran dueños de todo; formaban la minoría de la nobleza y el poder. Un católico estaba incapacitado legalmente para ser miembro del Parlamento; no podía ser Consejero del Rey ni desempeñar el cargo de Juez, ni otros varios. Con todo, de los católicos -la clase campesina, la productora-, eran exaccionadas las quinientas mil libras esterlinas que anualmente, por allá de 1800, necesitaba el presupuesto del poder público para alimentar los privilegios de la clase dominante.
No pudiendo ser dueño de la tierra, condenado a la miseria, careciendo de derechos sociales y políticos, sintiéndose disminuido por discriminación religiosa, el campesino irlandés ansiaba fugarse de su dolorosa realidad de huérfano y viudo, abandonado de los dioses, ya que las relaciones del hombre con la tierra son las mismas que del hijo con su madre, son las mismas que del hombre con su esposa, son las mismas que del hombre con sus hijos, son las mismas que del hombre con su Dios.
Y esa ansiedad de fuga encontró camino cuando Norteamérica, buscando elementos humanos que serían el primordial factor de su grandeza, abrió puertas a la inmigración europea, alboreando el siglo XIX.

SICOLOGÍA DEL INMIGRANTE


El hombre cambia de patria sólo cuando le resulta imposible vivir en ella. El afecto natural le une a su madre tierra. Únicamente se resuelve a romper ese amor cuando la madre le niega todo, desnaturalizada, explotada y vejada por un padre irrazonable. El padre es quien dirige, quien manda: el gobierno, el régimen, el sistema. El hombre, pues, cambia de lugar, de nido, en busca del afecto natural del hijo hacia su madre la tierra; cuando da con una parcela que pueda llamar suya, encuentra substitutivo del amor materno que le falta, y se entrega a ella; la desnuda, la acaricia, la peina, la siembra, la riega y la viste con ropaje de verdura que al madurar toma el aspecto de sangre en las granadas, de sol en las naranjas y limones; de oro en los trigales, de penachos y perlas en el maizal. Esto es: la fecunda, la hace germinar, convirtiéndola en su esposa, y del producto de esa unión aparentemente incestuosa y primitiva, del fruto del amor de la tierra y de los hombres, surge el caudal que nutre a las culturas, que motiva las civilizaciones. Eso es lo que bendice el Dios de todas las religiones, bajo todos los climas y en todos los tiempos! ...De ahí que la reforma agraria haga felices a los pueblos.

CATÓLICOS IRLANDESES EN NORTEAMERICA

Desde comienzos del siglo XIX, y aún poco antes, se formó una corriente migratoria entre Europa y los EE. VU. Como era propio, la más importante afluencia humana llegó procedente del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda. Muchos de esos inmigrantes quedaron en Nueva York, Boston, Filadelfia, etc., pero un número importante, de claros antecedentes campesinos, prefirió trabajar la tierra. De estos campesinos se valieron los colonizadores del Oeste. Fueron los "católicos perseguidos" que los Austin ofrecieron a México.

LOS NATIVISTAS

Los nativos americanos, al percatarse del peligro representado por el caudal migratorio católico irlandés convertido en torrente incontenible, que inundaba el país y amenazaba con apoderarse lentamente de su manejo, pidieron al Congreso que enmendara ia Constitución y las leyes migratorias, favorables a los recién llegados. Pero el Congreso no les atendió. Y era natural que no los atendiera porque los políticos norteamericanos necesitaban una gran población para una gran extensión territorial, pues ya había obtenido de Francia la Luisiana en 1803, y estaban golpeando en la frontera con Texas; no podían levantar dique al aluvión migratorio. Esto es: ya habían formado sus designios de anexión pacífica de territorio mexicano, si era posible, o de guerra de conquista, si era necesario.
La pérdida de varias cosechas en Irlanda acreció la fuga de su población con rumbo a los EE. UU. En sólo el año de 1840 arribaron a los EE. UU. 40,642 personas de nacionalidad anglo-irlandesa. Los ingleses se diluían entre los nativos porque profesaban el protestantismo; pero los irlandeses permanecían en islas, en grupos compactos, lo que es típico de las minorías que se defienden. Construían sus barrios, sus iglesias, sus escuelas y hasta sus propios poblados, cuando formaban colonias agrícolas como la de San Patricio, en Texas.
En 1837, sintiéndose amenazados los naturales de América, se organizaron en sociedad secreta denominada "Native American Associa­tion", la que rápidamente se desflecó por todo el país en organizaciones filiales. Estas sociedades atacaron rudamente a los inmigrantes en todas partes, aunque sus ataques se hicieron más de notar en el periódico titulado "Native American".
El choque llegó a la sangre, a los motines, al incendio de iglesias católicas en Filadelfia, con disturbios y repercusiones en toda la nación.

LOS QUE BUSCABAN LA LIBERTAD

Los hombres que rompieron, desarraigándose, los vínculos con su patria, Irlanda, movidos por la necesidad de huir de su padre brutal, el feudalismo, buscando equilibrio sicológico entre la realidad y sus sueños de libertad religiosa, de bienestar, de disfrute de derechos políticos, sufrieron de modo indudable un rudo golpe en el espíritu al arribar a las playas de América y encontrar a los honorables industriales de Virginia dedicados a criar hombres para venderlos como esclavos, y a los nativistas impidiéndo­les practicar libremente su religión, al mismo tiempo que les negaban derechos políticos.
Parece consecuente con la naturaleza humana, entrevisto al trasluz de la sicología, que se sintieran frustrados los inmigrantes que habían venido en busca de libertad, y que se apretaban entre sí formando una fuerza defensiva primero, agresiva después, que se abriría paso trabajosa y decisivamente en la historia norteamericana, como ha sucedido y estamos viendo. No habían roto en balde sus vínculos con el terrón nativo; no en vano habían cruzado el mar buscando satisfactores indispensables para la vida humana. ¡Querían ser libres y tenían que serio!

LA COLONIA AGRÍCOLA IRLANDESA DE SAN PATRICIO

La primera colonia permanente establecida en Texas por Moisés Austin, al amparo de concesión otorgada por el gobierno de la Nueva España, fue la de San Felipe, junto al Río Brazos, en 1821. Poco después fue erigida la de San Patricio en la ribera norte del Río de las Nueces, a 80 leguas de Matamoros.
Los campesinos cat6licos irlandeses perseguidos por la jauría de los nativistas, habían sido conducidos hasta ahí por un enganchador de colonos que más tarde habría de violar la fe jurada a la nacionalidad que le otorgó la concesión de colonizar, pero ellos -los colonos-, no tenían la obligación de compartir esa infamia. Los colonos irlandeses de San Patricio estaban en clara deuda de gratitud con los colores del país que les permitió tener, ¡al fin!, vínculos propios con la tierra, madre común de los hombres: estaban en la obligación moral de corresponder con lealtad a la nación que les dio definitivamente la posibilidad de ser libres; tenían el deber de velar por México, a cuya sombra habían podido establecer en América a Patricio, su santo patrón, el que acabó con las serpientes.

INDEPENDENCIA DE TEXAS

No es por masoquismo por lo que estamos manejando heridas; es porque no hay otra manera de curarlas. El complejo de México, si alguno sufre, quizá resida en querer olvidar agravios inolvidables, cuando sería mejor que quisiera recordarlos serenamente, no para incubar venganzas tardías, sí para tener presente la experiencia y preservar con ella el patrimonio que a sus hijos queda. El 2 de marzo de 1836, Texas declaró su independencia con resortes movidos por el esclavismo, como ya quedó demostrado. En 1837, Washington reconoció esa independencia. Por gestiones de la diplomacia washingtoniana, Londres y París hicieron lo mismo. México quizá la habría reconocido también, condicionando su reconocimiento a que Texas no se adhiriera al país del Norte.

SE CREYERON INDEPENDIENTES

Los colonos católicos irlandeses creyeron de buena fe que la independencia de Texas daba fisonomía propia a su nueva patria; supusieron que de verdad nacía una nueva nacionalidad, la suya, la que al fin les resarciría de sus frustraciones; la patria cuyo calor normalizaba su psiquis de hombres nacidos huérfanos. Pensaron que en esa nueva patria se redimirían definitivamente del feudalismo, de la discriminación religiosa, de la prohibición de tener tierra suya, de la amenaza de esclavitud propagada por Kentucky, Alabama, Misuri, y quedaron silenciosos todo el tiempo durante el cual México mismo permaneció callado, por imposibili­dad material de actuar en rescate de lo suyo.

LA ANEXIÓN Y LA GUERRA DE CONQUISTA

Pero las empresas esclavizantes, los directores de la industria de la esclavitud que fueron infiltrándose hasta señorear en el ánimo de los presidentes norteamericanos, a partir de Jackson y hasta Polk, pasando por Van Buren y Tyler, se dieron cuenta del verdadero espíritu de independen­cia de los colonos, y comprendieron que ese espíritu echaba por tierra sus ambiciones territoriales y propósitos de acrecer la zona de la esclavitud, demarcada hacia el Norte por el paralelo 36° 30" y hacia el Sur por la frontera de Texas, nación independiente. Contaban estas empresas con el Presidente Tyler, virginiano, esclavista de nacimiento y por convicción. De ahí que Tyler firmara apresuradamente, la víspera de la entrega del poder, el 1º de marzo de 1845, la famosa resolución conjunta por la cual se admitió a Texas en el seno de la Unión Americana. La gota derramó el vaso. Vino a ser inevitable la guerra de conquista cuando el 22 de Diciembre siguiente, Texas fue recibido formalmente como Estado de la Unión Federal. México, por entonces en la pobreza y la anarquía, perdió, como resultado de esa guerra, 851,550 millas cuadradas de su territorio.

LA PROFECÍA

El Reverendo Dr. Channing, de Boston, lanzó esta terrible predicción que en su mayor parte se ha convertido en realidad histórica: "Por medio de este acto (la anexión) nuestro país se iniciará en una carrera de crímenes y usurpaciones, y se hará acreedor al castigo y las calamidades consiguientes a todo delito. La adquisición de Texas no será única, sino que se encadenará a otros hechos numerosos de rapiña y de sangre, por fuerza de una inflexi­ble necesidad. Quizá muchas generaciones no verán la catástrofe que hay en esta tragedia cuyo acto primero estamos ahora listos para representar. Texas es un país conquistado por nuestros ciudadanos y su anexión a nuestra República será el principio de una era de conquistas que, a menos que le ponga coto y la frustre la Providencia, no se detendrá sino cuando llegue al Istmo de Darién. Por tanto debemos no clamar ya: "iPaz, paz! ". Nuestra águila aumentará su apetito, no lo satisfará al destruir a su primera víctima, y vivirá persiguiendo más tentadoras víctimas, sangre más codiciable, en cada región nueva que se abra hacia el Sur".


LOS COLONOS DE SAN PATRICIO CONVERTIDOS EN BATALLÓN

Pero vayamos, para terminar, en viaje hacia la hondura del fenómeno sicológico que convirtió a los colonos irlandeses en héroes al servicio de la patria nuestra, para agradecérselos en toda su magnitud:
Hemos visto que a México debieron su tierra en Texas, en primer lugar; hemos demostrado que en Texas vieron a su patria nueva, cuando Texas, por virtud de las maniobras de la esclavitud se desprendió de Méxi­co. Falta ahora confrontar la circunstancia emocional que sufrieron cuando Texas fue arrastrada a la Unión Americana por obra, otra vez, de los intereses esclavistas. Y parece claro inferir que sintieron naufragado su anhelo de libertad, frustrada su odisea al través de mares y de tierras, comprendieron que esta vez, ya para siempre, quedarían huérfanos de nuevo, en poder de un sistema esclavizante, injusto y desleal, más, mucho más, que el que sufrieron en su cuna irlandesa, porque en Irlanda no se comerciaba con los hombres, no se les criaba como animales para venderlos como esclavos, ni eran incendiados sus templos tal como en Filadelfia.

EL BATALLÓN HERÓICO

Y al ser obligados por el enganchador de colonos, Austin, a empuñar las armas; al ser forzados a formar un batallón, a marchar contra su propia conciencia -remar contra la corriente de su alma-, a disparar contra sus propios anhelos de ser libres, ellos comprendieron que su lugar no estaba allí. Al tomar el primer contacto las tropas invasoras que venían arrastrando al batallón de irlandeses, con las nuestras, en Matamoros, ellos pasaron a ocupar su sitio en nuestras trincheras. Varios de ellos fueron muertos al pasar. Pero los sobrevivientes siguieron con nosotros -Monterrey, Angos­tura, Cerro Gordo, Churubusco-, derrota tras derrota, esfuerzo tras esfuerzo, muerte tras muerte, hasta caer prisioneros combatiendo.

EJECUCIÓN EN MASA

Fidel, nuestro clásico del Romancero Nacional, que presenció la escena espantosa de la ejecución en masa, hace ciento doce años (1959), la describe de este modo:
"Detrás de la Plaza de San Jacinto, a la espalda de las casas que ven al Oriente, se pusieron de trecho en trecho y se amacizaron gruesos vigones con trabes gruesas, tendidas horizontalmente en la parte superior, colgando otras reatas verticales de espacio en espacio "Los prisioneros fueron distribuidos según los claros de las vigas. A cierta distancia, entre gritos y chasquidos de látigos, ataron con soga corrediza el extremo de los lazos colgantes al cuello de los prisioneros... y, en medio de gritos, hicieron correr a los caballos que tiraban de los carros. Balanceándose en los aires, entre horribles convulsiones y muestras de dolor, quedaron aquellos defensores de nuestra patria..."
Y don Guillermo Prieto concluye: "La agonía de aquellos mártires duró mucho. Los cuerpos de las víctimas fueron sepultados en el florido pueblecito de Tlacopac, situado entre Mixcoac y San Angel".



BANDERA AL VIENTO

Habían pintado en el anverso de un paño, burdamente, como pintan las rudas manos campesinas, la imagen de Patricio, su santo Patrono, y el arpa con cuyas melodías él había domesticado a las serpientes; y en el reverso, el nombre de su batallón y el escudo de México. Con ese paño por bandera ondeando a todo viento entró el grupo de valientes a nuestra historia, con paso redoblado, rumbo a la eternidad de la gratitud mexicana.


MÉXICO BORRA EL ESTIGMA

Alzándose al pie del patíbulo en que el Heroico Batallón de San Patricio fue asesinado en masa, la conciencia política de México, por mi humilde voz, lava el oprobio con que el vencedor de una inicua y brutal guerra de conquista intentó infamar la gesta de los irlandeses que murieron por la patria.

¡No fueron desertores!... Fueron leales a sí mismos, al sueño de ser libres que los trajo a América.