miércoles, 9 de julio de 2014

De la vida y sus desfalcos, por Humberto Repetto.

El próximo 11 de julio se cumplen once años  de la partida de Juan Duch Gary, voz que caló hondo en la literatura de Yucatán. Vivía en Coatzacoalcos cuando lo sorprendió ese momento definitivo, no del todo adaptado pero con el buen humor que siempre lo caracterizó, al ambiente sulfuroso de las factorías petroleras y a las caminatas por el “malecón costero”, algo diferentes de las del Paseo de Montejo y mucho más lejanas de Los Campos Elíseos, en los que habrá alumbrado algunos versos cuando estudiaba su posgrado.
Juan contaba que además de ser el lugar de partida de Quetzalcóatl, Coatzacoalcos  fue una vez para él una especie de Finisterra o fin del mundo, pues cuando estudiaba agronomía en Chapingo, el ferrocarril en el que regresaba de Mérida terminaba antes de llegar a esa ciudad y tenía que transbordar de cualquier manera una zona de colinas chiclosas y deslaves para continuar su viaje.
Por ello, cuando celebró por primera vez su cumpleaños en esos confines, hubo que felicitarlo así: “Pese a que pese el pesar /de la vida y sus desfalcos /te quiero felicitar /aunque estés en Coatzacoalcos”.
Lo recordamos con sus propias palabras, en el corazón de la amistad, resguardados con algo de ese tibio claustro del que habla en Fin de vuelo, poema escrito en francés y español en el que el poeta que Juan fue sobre todas las cosas trasciende suavemente los límites temporales:
Háganme bajo la arena de los mares,
un tibio claustro
para guardar los sueños
que en tardes de lluvia y de jazmines
me pueblan los cabellos y la frente.
Pongan junto al aceite
de alimentar la lámpara,
sobre el delicado fieltro
de recoger el polvo y los misterios,
una blanca porción de nube derribada
y un almidonado traje
con su largo bastón de caminante.
En un día de ráfaga y destello
regresaré de mi vuelo itinerante
y encontraré reunidos,
en mi amable reducto solitario,
los ingredientes de la fantasía
despiertos y agrupados.
Procuraré alentar su movimiento
sin ataduras de elipse planetaria,
con un soplo perpetuo.
Reduciré el camino de mis pasos
a la quietud admirable de los astros.
Y viviré la vida en algodones
sin piel, sin huesos y sin nervios.
Humberto Repetto
Escritor, Poeta, Perteneció al grupo literario Plateros.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Consumatum est. Adiós a la soberanía de México sobre sus energéticos.

Petróleo, hace 75 años

Hace 75 años se estableció la soberanía energética de México al promulgar el general Cárdenas, en la época presidente de la República, el decreto expropiatorio de los bienes de las 17 compañías extranjeras que operaban entonces en la nación, para convertirlos en propiedad de los mexicanos.

Durante el tiempo que ha transcurrido vivimos en este país al resguardo y bajo la protección de esa acción legal que transformó la naturaleza de la propiedad de los energéticos de que disponemos en nuestro subsuelo.

Mal que bien o bien que mal, gozar de esa soberanía permitió sostener en buena medida la economía nacional en todos estos años. Hasta hoy, solamente en materia presupuestal, más del 30 por ciento del egreso público, con toda su perversión,  proviene de las cuentas petroleras de la nación.

Desde hace 35 años las cosas comenzaron a marchar muy mal. Empezando por los delirios de un presidente que mal administró el recurso estratégico que entonces alcanzó un máximo valor histórico en el mercado internacional por causas ciertamente ajenas a México.

A lo largo de estas décadas siguieron administraciones, unas más corruptas que otras, pero todas incapaces de conducir a buen destino la gestión de nuestro patrimonio energético. Todas ellas, sin excepción, marcadas por el estigma de la codicia y de la rapiña que prohijaron, para ser encubiertas, más codicia y más rapiña en torno y dentro de la paraestatal petrolera, que se volvió pieza central de la discordia y del apetito de los saqueadores.

En lugar de resolver los problemas centrales relacionados con el mal manejo patrimonial, con la perversión que se adueñó del sistema, y con la corrupción generalizada que todo lo invadió, a nuestros dirigentes se les ocurre en esta nueva administración que la única manera de resolver nuestros requerimientos económicos, empezando por los fiscales, es enajenar la riqueza que hasta hoy, precisamente el día de hoy, era nuestra.

Con los estados de Yucatán (qué vergüenza), Tamaulipas, Puebla y San Luis Potosí, cuyos Congresos han aprobado en las últimas horas la reforma energética, subrepticiamente, trabajando horas extras, sin que nadie los vea, se completaron diecisiete entidades federativas, que ya integran la mayoría del constituyente permanente, lo que abre la vía legal para la promulgación de las modificaciones a los artículos 25, 27 y 28 constitucionales, que revierten el decreto cardenista de hace 75 años.

Consumatum est. Se acabó el sueño. La Constitución General de la República en materia de soberanía energética será desmantelada. Sólo falta la puntilla que con gran alegría dará el autor material de esta infamia, seguramente en las primeras horas de está antepenúltima semana del año de 2013.

Dicen atingentes los autores que no es privatización. Que de Pemex, ni un tornillo. ¡Y para qué lo quieren! Si con la negociación de la riqueza en el subsuelo tendrán suficiente para mal baratar, íntegro, el patrimonio que era de todos.

En lugar de recorrer la vía honesta de resolver los problemas de corrupción, de administración, de tecnología, que se fueron gestando de la mano de la ineptitud, aprovechando nuestros propias fuerzas, recursos y potencialidades, prefirieron la vía fácil, cómoda y traidora de modificar nuestra ley suprema para actuar como lo que son: mercaderes.

Y lo hacen además, sin siquiera la gracia de  preparar al país para lo que se avecina. ¿Con qué estructuras, con qué instituciones, con qué fortaleza interna, con que juridicidad, se sentarán en la mesa de los tiburones internacionales a jugar un juego que ignoran y que perderán por necesidad porque carecen de los instrumentos más elementales para afrontar a los adversarios?

¡Días aciagos nos esperan a los mexicanos! Por mi parte, a mis hijos y a mis nietos les pido perdón, desde aquí y para siempre, por no haber sabido defender el patrimonio que nos legaron nuestros progenitores.

Rodolfo Menéndez.

Mérida, Yucatán, diciembre de 2013.

sábado, 7 de diciembre de 2013

sábado, 10 de agosto de 2013

Fernando Castro Pacheco, gran pintor yucateco (1918–2013).

Castro Pacheco Guerra de Castas

La cruenta “Guerra de Castas” que se vivió en Yucatán a mediados del siglo XIX, representada en un mural de Fernando Castro Pacheco en el Salón de la Historia, Palacio de Gobierno, en Mérida, Yucatán.

Ha muerto uno de los más importantes artistas plásticos del Yucatán contemporáneo. Este 8 de agosto pasado, a los 95 años cumplidos, Fernando Castro Pacheco dejó de existir.

Fue pintor, muralista, escultor, grabador, ilustrador. Conocido ampliamente por sus murales transportables, expuestos en el “Salón de la Historia”, en el Palacio de Gobierno de Mérida, Yucatán, que evocan el espíritu y la historia del pueblo yucateco con extraordinario sentido estético. Fue don Fernando gran artista con arraigo local y al mismo tiempo conocido y apreciado nacional e internacionalmente.

Un cáncer maligno que padecía desde hace años terminó quitándole la vida a los 95 años cumplidos (nació el 26 de enero de 1918).

Hace tiempo publicamos en su honor una pequeña galería con algunas de sus obras.

Hoy le recordamos con cariño y admiración.

Castro Pacheco venta de esclavos

Venta de esclavos en Yucatán.

lunes, 8 de julio de 2013

Juan Duch Gary, a diez años de su fallecimiento

(11 de julio de 2013)
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Diez años hace murió mi amigo, Juan Duch Gary. Con cariño fraternal renovado evoco su nombre y convoco a su memoria. Una vez más soy eco de sus frases que hago mías: “No conozco, ni acierto a dar con palabras más exactas, profundas y bellas para expresar lo que siento, que las muy conocidas de nuestro queridísimo Miguel Hernández: Tanto dolor se agolpa en mi costado, que por doler, me duele hasta el aliento... Porque me duele de múltiples dolores el que te anticiparas en el trayecto que conduce hacia el fondo insondable del reino de la luz, en esta hora de las sombras subterráneas a que nos convocara León Felipe...”

Imposible no Mirar.
Yo podría volar si no mirara adentro de los ojos y del llanto de los hombres que pasan a mi lado, de los niños que juegan en la calle, de los viejos que arrastran su cansancio por este mundo de olvido inexplicable.
Yo podría fugarme de esta celda si no viera la pena que aletea en la parte de adentro de los rostros, en el fondo de todas las miradas, en la llaga de todos los dolores que fraccionan la piel y la aprisionan por la cruel dictadura de la carne.
Yo podría volar si no mirara....

Final del vuelo


Háganme bajo la arena de los mares,
un tibio claustro
para guardar los sueños
que en tardes de lluvia y de jazmines
me pueblan los cabellos y la frente.
Pongan junto al aceite
de alimentar la lámpara ;
sobre el delicado fieltro
de recoger el polvo y los misterios ;
una blanca porción de nube derribada
y un almidonado traje
con su largo bastón de caminante.
En un día de ráfaga y destello
regresaré de mi vuelo itinerante
y encontraré reunidos,
en mi amable reducto solitario,
los ingredientes de la fantasía
despiertos y agrupados.
Procuraré alentar su movimiento
sin ataduras de elipse planetaria ;
con un soplo perpetuo.
Reduciré el camino de mis pasos
a la quietud admirable de los astros.
Y viviré la vida en algodones
sin piel, sin huesos y sin nervios.

martes, 27 de noviembre de 2012

Adiós a Calderón…. presidente que falló.

Calderón
No hay plazo que no se venza. El del presidente Calderón ha concluido.
En estas últimas semanas el presidente saliente ha emprendido un frenético periplo por la República para cacarear los huevos que dice que puso a lo largo del sexenio que agoniza.
Pondera sus haceres gubernamentales como si tratara de convencerse a sí mismo de que su tarea de dirigente político fue venturosa y de provecho para la nación. Virtualmente no hay rubro en el que según su parecer las cosas no hayan marchado bien.
Yo me pregunto y estoy cierto de que conmigo hay muchos mexicanos haciendo lo mismo, si en este recorrido que él quisiera triunfal por nuestra depauperada geografía, el hombre tendrá la capacidad para, aunque sea en la intimidad, hacer una elemental autocrítica por lo que no hizo o hizo mal. Acompañándole, noticiero tras noticiero, día tras día, en estas últimas interminables semanas, me quedo con la impresión de que no. Que no es, ni será capaz de escudriñar el fondo de la triste realidad en que abandona el cargo que hace seis años le conferimos los ciudadanos. Pero ni siquiera de acercarse a ella.
Asumir su fracaso sería mucho pedirle. Va contra la naturaleza humana. Que reconozca al menos, envuelto en ese caudal de auto elogios en el que se ha y nos ha sumergido, algunas de las aplastantes fallas de su mandato.
¿Dónde quedaron los problemas medulares del país?  ¿Dónde quedó la corrupción, siempre rampante?  ¿Dónde quedó la educación nacional? ¿Dónde la miseria reinante?
No podrá negar el presidente que se nos va ¡gracias Señor! que hoy los mexicanos somos más, y esto no gracias a él, pero mucho más pobres que cuando llegó al mando. Nos falló.
Tampoco podrá esconder que una de los más lacerantes problemas nacionales, el de la educación, hoy está mucho más lejos de resolverse, que cuando él enfrentó el reto hace seis años. Nos falló.
Y la corrupción generalizada, ¿ha sido resuelta? o tan siquiera ¿estamos en camino de hacerlo? Tarea que ni siquiera reconoció. Tarea para la que no brindó su liderazgo. Nos falló.
Y nuestros muertitos, ¿cuántos fueron finalmente: 50, 60, 70 mil? Nadie lo sabe. Él los produjo y ni él supo cuántos. Una guerrita tan soterrada como cruenta en la que nadie ganó nada y todos perdimos. Y se ufana todavía de su fracasada estrategia. Nos falló.
México le despide con dolor señor presidente…. pero no porque se va, sino porque estuvo. Estuvo y no cumplió.
Mérida, Yucatán, 27 de noviembre de 2012.