Campañas corruptas!
¿Cómo serán las elecciones?
Por Rodolfo Menéndez y Menéndez
No sería difícil que las campañas que recién terminaron pasen a la historia de las elecciones yucatecas como las más costosas de cuantas hayan existido en el estado.
La factura final la habremos de pagar todos los yucatecos, tarde o temprano y de una forma o de otra, sin que haya autoridad que se oponga, con apoyo en la ley vigente, a que esto ocurra.
Ya habrá pronto quien calcule el costo de cada uno de los votos que se depositen este domingo en las casillas de Yucatán. Si es que finalmente se cuenta con la información real, como la ley señala, veremos una cifra exagerada, ilegal, fuera de toda proporción con el contexto y vergonzosa, sin lugar a dudas. Vergonzosa desde el ángulo de la pobreza en cuyo seno se han prohijado estas campañas vulgares que acabamos de presenciar y que han terminado ya, afortunadamente.
Campañas caras y además campañas vulgares, no en el sentido etimológico de lo vulgar puesto que una campaña electoral debe ser en esencia popular, dirigida al vulgo, si es que quiere ser exitosa, sino vulgar en el sentido de lo canalla, de lo chabacano, de lo prosaico, de lo bajuno. Campañas diseñadas con pésimo gusto por sus creadores foráneos, supuestos expertos en el “marketing político”. Es la especialización de moda entre los politólogos que se precian de conocer las reacciones y motivaciones del público en general cuyas intenciones de voto se intenta manipular por medio de este costoso atiborramiento, insufrible y grotesco, con que nos han recetado estos últimos meses en todo el estado de Yucatán y muy particularmente en Mérida..
Podría yo citar con ejemplos concretos la cantidad de sandeces que se han dicho entre nosotros con el ánimo de hacernos votar por uno o por otro candidato, pero aparte de que han estado a la vista y a la escucha de todos y por tanto no tiene caso repetir necedades, tampoco es mi intención empobrecer la abstracción y reducir el comentario a la crítica de algún candidato o partido en lo particular
Campañas vulgares y onerosas pero además corruptas. Corruptas porque atentan contra la inteligencia del pueblo yucateco, porque ofenden y vulneran su condición económica, porque plantean manipular la ignorancia y la pobreza que campea entre las clases sociales, porque engañan ostensiblemente cuando prometen lo incumplible y porque agreden la dignidad no sólo de los mismos participantes con sus diatribas y calumnias bochornosas, sino también de la sociedad yucateca en su conjunto al sembrar la inmundicia donde debería darse el debate, donde deberían discutirse las ideas.
Corruptas porque en vez de sanear el ambiente y exponer de lo que tenemos lo mejor, se exhibe la mugre y la estulticia y termina el ejercicio por no dejarnos a los electores más opción que escoger al malo del peor. Corruptas porque en lugar de sacarnos al mundo de la luz y del conocimiento, nos sumen aún más en el fango de la ignorancia y de la cerrazón. Corruptas porque se compran votos a la miseria que no a la convicción. Corruptas en fin, por mentirosas, porque se miente desde la imagen hasta el verbo, desde el rostro hasta la promesa, sin recato y sin respeto para nada y para nadie.
Campañas vulgares, onerosas, corruptas y por añadidura contaminantes. A ver quién dispone apropiadamente de las decenas de toneladas de plásticos inmundos y no reciclables, aunque se diga lo contrario, que habrán ahora de depositarse sin control y sin responsabilidad para nadie en el de por sí agobiado sistema estatal de desechos sólidos aparte, claro está, de la contaminación visual y estética que ya tuvimos que soportar durante todas estas largas semanas. ¿Y quién detiene esto? ¿Quién lo para? ¿Quién lo impide? ¿Quién defiende a la sociedad de esa agresión? ¡Nadie!
Y más aún, nos han escamoteado las encuestas. Este instrumento de medición, que al aplicarse científicamente se depura y se convierte en un barómetro que da transparencia y certidumbre, ha sido deturpado en el caso de nuestra elección en puerta. No hemos visto ningún sondeo serio, responsable y profesional discurrir con sistema a lo largo del proceso en torno a las intenciones de voto de los yucatecos. Lo que hemos llegado a ver son encuestas aisladas, amañadas, interesadas, manipuladoras, o simplemente partidistas. Hasta en eso fueron frustrantes las campañas de Yucatán.
Todo esto es lo que los yucatecos hemos venido presenciando a lo largo de estos interminables meses de proselitismo electoral. A como de lugar, uno y otro, hablo de los partidos “dominantes”, quieren ganar estas elecciones que ahora se pretenden como el parteaguas de la competencia política nacional con miras al 2012. No se ha concluido siquiera el inicio de este sexenio cuando ya se dibujan los intereses mezquinos del poder público para cuando este periodo acabe. La elección de Yucatán, se dice y se repite sin cesar, tiene el valor de símbolo para panistas y príistas. Y en aras de ese interés “superior” se vale todo. ¿Y la nación, y el pueblo y la democracia? ¡Muy bien, gracias!
Pronto despejaremos la pregunta de quién ganará la elección. Pero la otra pregunta que deberíamos estarnos haciendo como sociedad es ¿de dónde ha salido el dinero para financiar este proceso endiablado? ¿A quién le deberá su triunfo, gane quien gane, el próximo gobernador de Yucatán? ¿Al servicio de quién quedará, irremisiblemente? ¿A qué demonio habrá que pagarle cuando venga a presentar su factura? Si en algo estimamos nuestra dignidad como colectividad hagámonos la pregunta e intentemos contestarla.
No ha sido éste, hay que reconocerlo por salud pública, un ejercicio edificante que apunte hacia la consolidación de nuestro incipiente desarrollo democrático. La primera lección que deberíamos extraer de esta elección, aún antes de que culmine, es la referida a la necesidad social de que las campañas políticas se transformen racionalmente en beneficio de la sociedad y que no, como es el caso hoy, incidan en su degradación.
Desde luego y ante todo, urge, urge, pero verdaderamente urge que se acabe, mediante una reforma de las leyes aplicables, el negocio vergonzoso que se hace con la propaganda en las campañas mediáticas. Los candidatos deberían poder acceder en términos absolutamente equitativos y gratuitos a los tiempos del Estado que son parte de la concesión de la radio y la televisión. Y ni un quinto para el negocio electorero injustificado y ruin. Los partidos políticos y los legisladores tienen la palabra.
15/05/2007
martes, 15 de mayo de 2007
domingo, 6 de mayo de 2007
Elecciones en Francia. Vox populi, vox dei.
Vox populi, vox dei.
Por Rodolfo Menéndez y Menéndez
Se acabó el suspenso. Ganó la derecha como previsto. El resultado muy cercano a lo anticipado, tal vez ligeramente con una mayor ventaja para Sarkozy: 53% vs. 47% dicen los sondeos de salida de casilla reconocidos por el ministerio del Interior francés y aunque extraoficiales, validados ya por consenso. Nadie discute este resultado. Las encuestas ahí funcionan bien. La mecánica electoral está bien aceitada.
Las urnas se cerraron a las 20 horas tiempo local. A las 20.04 se presenta la Candidata del Partido Socialista en París a la Casa de América Latina, en Boulevard. St Germain, a unos cuantos pasos de la Asamblea Nacional, donde la esperaban sus seguidores. A las 20.06, Segolene Royal toma el micrófono y acepta su derrota. A las 20:29 el candidato de la UMP es felicitado por el actual Presidente de la República. Nicolás Sarkozy es ya el sucesor de Jacques Chirac y es el nuevo presidente de los franceses. Así funciona la democracia electoral allá, con precisión cronométrica.
A las 20:35 Sarkozy toma la palabra en un salón publico, la sala Gaveau, ante sus partidarios y dice: “Es mi turno regresarle a Francia todo lo que me ha dado. Con orgullo inexpresable reconozco que los franceses me han otorgado el mayor honor que pueda yo recibir al juzgarme digno de presidir la Francia.....” Y agregaría casi inmediatamente: “Va mi pensamiento a la señora Royal. Le quiero decir que la respeto profundamente, a ella y a sus ideas en las que tantos franceses se han reconocido. Respetarla a ella es respetar a todos los franceses que han votado a su favor. Más allá del combate político, de la divergencia de ideas, para mí no hay más que una sola Francia y mi triunfo no es el triunfo de una Francia sobre la otra. La victoria es de la democracia...”
A las 20:55 aparece sonriente, digna, echada p’adelante, Segolane Royal en el balcón de la sede del Partido Socialista en la calle Solferino, en París, para decir a sus simpatizantes reunidos solidarios en torno de ella: “Nuestras ideas y nuestros valores acabarán triunfando”.....”la lucha sigue, tengan confianza, mantengan su entusiasmo” Y yo digo: ¡Bravo señora!
A partir de esos momentos comienzan a llegar las felicitaciones de todo el mundo para el ganador de la contienda. La llamada de Bush no se hace esperar. Sarkozy responde: “la Francia estará con los Estados Unidos cuando la necesiten pero hay que reconocer que en los términos de nuestra amistad es posible pensar de manera diferente....” La cabeza del gobierno español también se hace presente y dice a Sarkozy que reconoce en él a un líder de “una derecha abierta y moderna, capaz de canalizar los deseos de cambio de un país llamado a recuperar la confianza en si mismo y seguir siendo parte de la locomotora de Europa”. Rodríguez Zapatero ha rendido también homenaje a su correligionaria Segolene Royal a quien acompañó durante la campaña electoral en un gran mitin en la ciudad francesa sureña de Toulouse. Finalmente, como muestras de las reacciones del mundo hacia los acontecimientos electorales en Francia, el vecino del otro lado del Canal de la Mancha habló para expresar también sus parabienes, cosa que hizo –y esto marca el comentario- a sólo unos cuantos días de que él, Tony Blair, deba presentar su renuncia como Primer Ministro británico.
Hay, después de hoy y más allá de las palabras, dos luchas intensas que se perfilan difíciles y comprometidas. Por un lado, aquella que está representada por la promesa de Nicolás Sarkozy de reunificar a los franceses en torno a un proyecto común, promesa que se antoja cuesta arriba de cumplir por la extrema polarización de la sociedad francesa. Mucho esfuerzo tendrá que realizar este joven abogado sediento de poder para aplacar los ánimos colectivos y poder trabajar como nación unida frente a los retos enormes de una Francia que se rezaga a pasos agigantados en el liderazgo de la Europa contemporánea. El ambiente para ese propósito está muy sulfurado.
Y, por otro lado, en casi una mitad de Francia, a juzgar por la votación que se dio, deberá empezar la recomposición de la izquierda que como fuerza política nacional culmina la tarea realizada de manera fragmentada y con los grupos internos en pie de lucha dispuestos a echarse cada quien la culpa del fracaso. Al interior del PS habrá cacería de brujas y la señora Royal, compañera sentimental de Francois Hollande, Secretario General del Partido, será sin duda llamada a cuentas. De alguna forma tendrá que pagar la osadía de haber hecho las cosas de su campaña al margen de la vieja, esclerótica y vengativa nomenclatura del Partido. Ya veremos los sambenitos que le cuelgan.
Cuarenta y cuatro y medio millones de electores inscritos en el padrón electoral francés. 87% de ellos ha acudido a votar el día de hoy. Más que en la primera vuelta de hace dos semanas y más que en todas las elecciones francesas en segunda vuelta anteriores. Récord para el registro. Competencia cerrada, reñida, participativa, no cabe duda. Los franceses regresarán hoy a sus casas pero deberán reconocer las urnas otra vez, dentro de un mes, a elegir a su cuerpo legislativo y una nueva etapa de la política en ese país europeo empezará a contarse. Por hoy, fin de la historia.
Por Rodolfo Menéndez y Menéndez
Se acabó el suspenso. Ganó la derecha como previsto. El resultado muy cercano a lo anticipado, tal vez ligeramente con una mayor ventaja para Sarkozy: 53% vs. 47% dicen los sondeos de salida de casilla reconocidos por el ministerio del Interior francés y aunque extraoficiales, validados ya por consenso. Nadie discute este resultado. Las encuestas ahí funcionan bien. La mecánica electoral está bien aceitada.
Las urnas se cerraron a las 20 horas tiempo local. A las 20.04 se presenta la Candidata del Partido Socialista en París a la Casa de América Latina, en Boulevard. St Germain, a unos cuantos pasos de la Asamblea Nacional, donde la esperaban sus seguidores. A las 20.06, Segolene Royal toma el micrófono y acepta su derrota. A las 20:29 el candidato de la UMP es felicitado por el actual Presidente de la República. Nicolás Sarkozy es ya el sucesor de Jacques Chirac y es el nuevo presidente de los franceses. Así funciona la democracia electoral allá, con precisión cronométrica.
A las 20:35 Sarkozy toma la palabra en un salón publico, la sala Gaveau, ante sus partidarios y dice: “Es mi turno regresarle a Francia todo lo que me ha dado. Con orgullo inexpresable reconozco que los franceses me han otorgado el mayor honor que pueda yo recibir al juzgarme digno de presidir la Francia.....” Y agregaría casi inmediatamente: “Va mi pensamiento a la señora Royal. Le quiero decir que la respeto profundamente, a ella y a sus ideas en las que tantos franceses se han reconocido. Respetarla a ella es respetar a todos los franceses que han votado a su favor. Más allá del combate político, de la divergencia de ideas, para mí no hay más que una sola Francia y mi triunfo no es el triunfo de una Francia sobre la otra. La victoria es de la democracia...”
A las 20:55 aparece sonriente, digna, echada p’adelante, Segolane Royal en el balcón de la sede del Partido Socialista en la calle Solferino, en París, para decir a sus simpatizantes reunidos solidarios en torno de ella: “Nuestras ideas y nuestros valores acabarán triunfando”.....”la lucha sigue, tengan confianza, mantengan su entusiasmo” Y yo digo: ¡Bravo señora!
A partir de esos momentos comienzan a llegar las felicitaciones de todo el mundo para el ganador de la contienda. La llamada de Bush no se hace esperar. Sarkozy responde: “la Francia estará con los Estados Unidos cuando la necesiten pero hay que reconocer que en los términos de nuestra amistad es posible pensar de manera diferente....” La cabeza del gobierno español también se hace presente y dice a Sarkozy que reconoce en él a un líder de “una derecha abierta y moderna, capaz de canalizar los deseos de cambio de un país llamado a recuperar la confianza en si mismo y seguir siendo parte de la locomotora de Europa”. Rodríguez Zapatero ha rendido también homenaje a su correligionaria Segolene Royal a quien acompañó durante la campaña electoral en un gran mitin en la ciudad francesa sureña de Toulouse. Finalmente, como muestras de las reacciones del mundo hacia los acontecimientos electorales en Francia, el vecino del otro lado del Canal de la Mancha habló para expresar también sus parabienes, cosa que hizo –y esto marca el comentario- a sólo unos cuantos días de que él, Tony Blair, deba presentar su renuncia como Primer Ministro británico.
Hay, después de hoy y más allá de las palabras, dos luchas intensas que se perfilan difíciles y comprometidas. Por un lado, aquella que está representada por la promesa de Nicolás Sarkozy de reunificar a los franceses en torno a un proyecto común, promesa que se antoja cuesta arriba de cumplir por la extrema polarización de la sociedad francesa. Mucho esfuerzo tendrá que realizar este joven abogado sediento de poder para aplacar los ánimos colectivos y poder trabajar como nación unida frente a los retos enormes de una Francia que se rezaga a pasos agigantados en el liderazgo de la Europa contemporánea. El ambiente para ese propósito está muy sulfurado.
Y, por otro lado, en casi una mitad de Francia, a juzgar por la votación que se dio, deberá empezar la recomposición de la izquierda que como fuerza política nacional culmina la tarea realizada de manera fragmentada y con los grupos internos en pie de lucha dispuestos a echarse cada quien la culpa del fracaso. Al interior del PS habrá cacería de brujas y la señora Royal, compañera sentimental de Francois Hollande, Secretario General del Partido, será sin duda llamada a cuentas. De alguna forma tendrá que pagar la osadía de haber hecho las cosas de su campaña al margen de la vieja, esclerótica y vengativa nomenclatura del Partido. Ya veremos los sambenitos que le cuelgan.
Cuarenta y cuatro y medio millones de electores inscritos en el padrón electoral francés. 87% de ellos ha acudido a votar el día de hoy. Más que en la primera vuelta de hace dos semanas y más que en todas las elecciones francesas en segunda vuelta anteriores. Récord para el registro. Competencia cerrada, reñida, participativa, no cabe duda. Los franceses regresarán hoy a sus casas pero deberán reconocer las urnas otra vez, dentro de un mes, a elegir a su cuerpo legislativo y una nueva etapa de la política en ese país europeo empezará a contarse. Por hoy, fin de la historia.
sábado, 5 de mayo de 2007
Elecciones en Francia. 2a vuelta.
Hoy, elecciones en Francia.
¡Hagamos que las encuestas mientan!
Por Rodolfo Menéndez y Menéndez
Mientras se lee en México esta nota en la mañana de nuestro muy asoleado y cálido domingo, Francia, 7 horas adelantada a nuestro horario, decide en su anochecer quién la gobernará los próximos cinco años. La que ayer terminó en el Hexágono, como llaman los franceses a su país por la forma de su geografía, ha sido una campaña excepcional en términos de la movilización que ha provocado y de la polarización que finalmente se manifestó.
Los campos políticos adversos tradicionales, derecha e izquierda, conservadores y progresistas, el Partido Socialista y sus agregados contra el neogolismo y también sus agregados, una vez más terminan disputándose en el último minuto y de manera muy cerrada el triunfo electoral como sucedió hace doce años (Chirac- Jospin) y hace 19 (Chirac- Mitterand) y también hace 26, en 1981, (Giscard- Mitterand), de los que hoy me acuerdo.
Todas las encuestas realizadas señalan como probable ganador a Nicolás Sarkozy, abogado de 52 años, hijo de inmigrantes, es decir francés de primera generación, ex-ministro del Interior, caracterizado por su mano dura y sus métodos de rudeza policíaca, abanderado de los sectores más privilegiados de la sociedad francesa, de la élite dominante, del “establishment”.
Los números fríos indican que posiblemente al término del domingo que hoy vivimos, este capitán de la legalidad extrema habrá derrotado a la carismática y brillante senegalesa-francesa, nacida en la base militar francesa de Ouakam, Segolene Royal, de 53 años, madre de cuatro hijos, candidata de la masa trabajadora, que ha combatido como verdadera fiera y con singular destreza a su adversario acercándosele muchísimo en los resultados pero, ¡Ay! , insuficientemente.
Lo curioso del caso es que si se analizan los sondeos de intención de voto por segmento de edades, se percata uno de que la ventaja que tiene Sarkozy deriva principalmente de la población de mayor edad, particularmente de aquellos mayores de 65 años en donde la señora Royal pierde por 3 a 1, mientras que obtiene sana ventaja en todas los demás grupos de edades de la población francesa en rangos que van del 56 al 51 % favorables a ella.
Esto significa categóricamente que el candidato del gobierno, aquel del conservadurismo, es apoyado y llevado probablemente al triunfo por los viejos, por los que sólo se preocupan ya de la “tranquilidad” social, por los que no quieren más que la seguridad de su pensión, por los adversarios de los inmigrantes, por los xenófobos, por los que piden a gritos a la policía cada vez que alguien hace ruido por las noches en sus barrios, por los mantenedores del “orden”, que hoy por la pirámide demográfica de Francia son legión. Apelar y acceder a ese sector poblacional fue la estrategia que manejó Sarkozy en su campaña, esa es la cosecha que está obteniendo. Tonto no es.
Tal vez el resultado final que veremos esta noche será de un 52% a favor de NS contra 48% de SR, eso dice el promedio de las encuestas que he podido ver y, si así fuera, la derecha tendría la oportunidad de seguir gobernando en Francia como lo ha hecho en los últimos 12 años después de la era socialista encarnada por Mitterand quién duró 14 años al frente de las instituciones francesas. Confirmaría lo que he apuntado antes, la mayoría de la sociedad francesa se consolida en la derecha apoyándose en el centro indeciso y timorato. La modernidad, el cambio, aquellos factores transformadores que ha querido encabezar la dama del Senegal, empujan, están presentes, pero no dominan en esa sociedad. Ahí la polarización de Francia.
Hubo la gran expectativa durante el debate que protagonizaron los dos candidatos hace unos días de que la abanderada del PS lograra revertir las tendencias que desde entonces se mostraban favorables a NS. Y la verdad, queda constancia para quienes atestiguamos el evento, gracias a la maravilla del internet, que ella hizo una tarea irreprochable, acorralando a su contrincante, poniéndolo a la defensiva y haciendo gala de una maestría incontestable en el difícil arte de la dialéctica. Yo la aplaudí mucho y la consideré como ganadora en el debate y sin embargo, las encuestas no hicieron más que consolidarse a favor del ex-ministro del Interior francés.
El propio Le Monde, tal vez el más influyente de los periódicos franceses, de corte indudablemente conservador, aunque liberal en su línea editorial, llamó a los franceses a votar por Segolene Royale por medio de un editorial firmado por Juan María Colombani, Presidente del Directorio del rotativo, quien remata un controvertido escrito, criticado por un gran número de los lectores tradicionales del diario, diciendo, traduzco textualmente: “Su victoria –la de Segolene Royal- le daría la autoridad para emprender un trabajo de reinvención indispensable (se refiere a la reconfiguración de la izquierda francesa). Es una apuesta. Para el país merece ser intentada” Antes había dicho, “SR encuentra su vocación histórica encarnando el movimiento, el cambio y la esperanza, el optimismo en el porvenir”
Pues al parecer ni con este endoso fue suficiente. “¡Hagamos que las encuestas mientan!” grita y vocifera vengadora Segolene Royal ya en el último instante de las campañas oficiales, convocando a los votantes franceses a revertir lo que parece inexorable: su derrota. Esta fatalidad, que no quisiera tener que comentar pues mis simpatías están con ella, a punto está de ocurrir en medio de una nueva lección que nos ofrece el pueblo francés en términos de su madura democracia.
¡Que distante la Francia de hoy a la de hace 145 años, ayer exactamente, cuando en aras del autoritarismo y del colonialismo injusto y prepotente, entonces imperantes en Europa, abanderados por el pequeño Napoleón, entraban a nuestro México sus tropas invasoras comandadas por el funesto Conde de Lorencez y mordían el polvo de la historia al pie de los fuertes de Loreto y Guadalupe, a manos del general Ignacio Zaragoza y sus heroicos zacapoaxtlas!
rodolfomenendez@wanadoo.fr
¡Hagamos que las encuestas mientan!
Por Rodolfo Menéndez y Menéndez
Mientras se lee en México esta nota en la mañana de nuestro muy asoleado y cálido domingo, Francia, 7 horas adelantada a nuestro horario, decide en su anochecer quién la gobernará los próximos cinco años. La que ayer terminó en el Hexágono, como llaman los franceses a su país por la forma de su geografía, ha sido una campaña excepcional en términos de la movilización que ha provocado y de la polarización que finalmente se manifestó.
Los campos políticos adversos tradicionales, derecha e izquierda, conservadores y progresistas, el Partido Socialista y sus agregados contra el neogolismo y también sus agregados, una vez más terminan disputándose en el último minuto y de manera muy cerrada el triunfo electoral como sucedió hace doce años (Chirac- Jospin) y hace 19 (Chirac- Mitterand) y también hace 26, en 1981, (Giscard- Mitterand), de los que hoy me acuerdo.
Todas las encuestas realizadas señalan como probable ganador a Nicolás Sarkozy, abogado de 52 años, hijo de inmigrantes, es decir francés de primera generación, ex-ministro del Interior, caracterizado por su mano dura y sus métodos de rudeza policíaca, abanderado de los sectores más privilegiados de la sociedad francesa, de la élite dominante, del “establishment”.
Los números fríos indican que posiblemente al término del domingo que hoy vivimos, este capitán de la legalidad extrema habrá derrotado a la carismática y brillante senegalesa-francesa, nacida en la base militar francesa de Ouakam, Segolene Royal, de 53 años, madre de cuatro hijos, candidata de la masa trabajadora, que ha combatido como verdadera fiera y con singular destreza a su adversario acercándosele muchísimo en los resultados pero, ¡Ay! , insuficientemente.
Lo curioso del caso es que si se analizan los sondeos de intención de voto por segmento de edades, se percata uno de que la ventaja que tiene Sarkozy deriva principalmente de la población de mayor edad, particularmente de aquellos mayores de 65 años en donde la señora Royal pierde por 3 a 1, mientras que obtiene sana ventaja en todas los demás grupos de edades de la población francesa en rangos que van del 56 al 51 % favorables a ella.
Esto significa categóricamente que el candidato del gobierno, aquel del conservadurismo, es apoyado y llevado probablemente al triunfo por los viejos, por los que sólo se preocupan ya de la “tranquilidad” social, por los que no quieren más que la seguridad de su pensión, por los adversarios de los inmigrantes, por los xenófobos, por los que piden a gritos a la policía cada vez que alguien hace ruido por las noches en sus barrios, por los mantenedores del “orden”, que hoy por la pirámide demográfica de Francia son legión. Apelar y acceder a ese sector poblacional fue la estrategia que manejó Sarkozy en su campaña, esa es la cosecha que está obteniendo. Tonto no es.
Tal vez el resultado final que veremos esta noche será de un 52% a favor de NS contra 48% de SR, eso dice el promedio de las encuestas que he podido ver y, si así fuera, la derecha tendría la oportunidad de seguir gobernando en Francia como lo ha hecho en los últimos 12 años después de la era socialista encarnada por Mitterand quién duró 14 años al frente de las instituciones francesas. Confirmaría lo que he apuntado antes, la mayoría de la sociedad francesa se consolida en la derecha apoyándose en el centro indeciso y timorato. La modernidad, el cambio, aquellos factores transformadores que ha querido encabezar la dama del Senegal, empujan, están presentes, pero no dominan en esa sociedad. Ahí la polarización de Francia.
Hubo la gran expectativa durante el debate que protagonizaron los dos candidatos hace unos días de que la abanderada del PS lograra revertir las tendencias que desde entonces se mostraban favorables a NS. Y la verdad, queda constancia para quienes atestiguamos el evento, gracias a la maravilla del internet, que ella hizo una tarea irreprochable, acorralando a su contrincante, poniéndolo a la defensiva y haciendo gala de una maestría incontestable en el difícil arte de la dialéctica. Yo la aplaudí mucho y la consideré como ganadora en el debate y sin embargo, las encuestas no hicieron más que consolidarse a favor del ex-ministro del Interior francés.
El propio Le Monde, tal vez el más influyente de los periódicos franceses, de corte indudablemente conservador, aunque liberal en su línea editorial, llamó a los franceses a votar por Segolene Royale por medio de un editorial firmado por Juan María Colombani, Presidente del Directorio del rotativo, quien remata un controvertido escrito, criticado por un gran número de los lectores tradicionales del diario, diciendo, traduzco textualmente: “Su victoria –la de Segolene Royal- le daría la autoridad para emprender un trabajo de reinvención indispensable (se refiere a la reconfiguración de la izquierda francesa). Es una apuesta. Para el país merece ser intentada” Antes había dicho, “SR encuentra su vocación histórica encarnando el movimiento, el cambio y la esperanza, el optimismo en el porvenir”
Pues al parecer ni con este endoso fue suficiente. “¡Hagamos que las encuestas mientan!” grita y vocifera vengadora Segolene Royal ya en el último instante de las campañas oficiales, convocando a los votantes franceses a revertir lo que parece inexorable: su derrota. Esta fatalidad, que no quisiera tener que comentar pues mis simpatías están con ella, a punto está de ocurrir en medio de una nueva lección que nos ofrece el pueblo francés en términos de su madura democracia.
¡Que distante la Francia de hoy a la de hace 145 años, ayer exactamente, cuando en aras del autoritarismo y del colonialismo injusto y prepotente, entonces imperantes en Europa, abanderados por el pequeño Napoleón, entraban a nuestro México sus tropas invasoras comandadas por el funesto Conde de Lorencez y mordían el polvo de la historia al pie de los fuertes de Loreto y Guadalupe, a manos del general Ignacio Zaragoza y sus heroicos zacapoaxtlas!
rodolfomenendez@wanadoo.fr
domingo, 29 de abril de 2007
Insólito debate en Francia.
Insólito debate en Francia.
Por: Rodolfo Menéndez y Menéndez
En un evento político totalmente inédito y por demás interesante, el pasado sábado por la tarde, se encontraron en un debate transmitido públicamente y al que asistí por internet, la candidata socialista Segolene Royal, una de los dos finalistas en la segunda vuelta de la elección presidencial que se llevará al cabo el próximo 6 de mayo, y el ex-candidato centro derechista Francois Bayrou, quien habiendo llegado tercero en la primera vuelta de las elecciones francesas quedó eliminado para contender en la final pero que es depositario de la preferencia de casi el 19%, cerca de siete millones de sufragios, del electorado francés que participó en la primera etapa de este proceso.
Después de sortear serias dificultades para organizar este debate propuesto por la señora Royal, anulado en dos ocasiones y que estuvo a punto de no llevarse a cabo debido a la aplicación de la ley electoral francesa que obliga a los medios a dar idénticas oportunidades a los candidatos y ante la desventaja en que se colocaría a Nicolás Sarkozy por la realización del encuentro, ambos personajes políticos participantes finalmente se sentaron frente a frente para exponer sus ideas ante una enorme expectativa de la opinión pública francesa.
Resulta evidente que el debate en cuestión obedeció a singulares intereses políticos de los participantes toda vez que Segolene Royal busca desesperadamente, a unos cuantos días de la segunda vuelta electoral, allegarse la mayor cantidad de votos del centro para tener posibilidades de alcanzar y derrotar al candidato de la derecha en el gobierno, Nicolás Sarkozy, quien la aventajó por poco menos de 6 puntos porcentuales en la primera ronda, mientras que, por otro lado, Bayrou estaría buscando transmitir limpiamente o hacer valer su caudal político para quedar en posición de gran influencia en el próximo gobierno, sobretodo si llegara a ganar la fórmula del Partido Socialista. Estos intereses que son políticamente legítimos, irritaron de manera también evidente al candidato de la derecha quien calificó el debate como un asunto con características de “intrigas de pasillo, entre quien ya perdió y otra que va perdiendo y que conducen su pequeña plática en un gran hotel, mientras yo –reaccionó furibundo Sarkozy- continúo en la calle mi diálogo frontal con los franceses”
Lo cierto es que el encuentro, tanto por su naturaleza como por la forma exitosa, serena, respetuosa y reflexiva de conducirlo por ambos personajes participantes, atrajo a la opinión pública y resultó el gran tema de primera plana en todos los medios de comunicación de Francia, al tiempo que ha ofrecido a los electores la oportunidad de contrastar opiniones entre una candidata vigente que se acerca a su prueba final y –aquí lo inédito del evento- un político que si bien ha perdido esta elección de manera definitiva, mantiene y vigoriza, aun después de perder la elección, su fuerza y capacidad para influir en la acción gubernamental en el futuro y que como buen demócrata, no ve en su situación la pérdida para siempre de su capital político sino que, consciente de su valor, lo expone y al hacerlo lo incrementa y se consolida en un nicho importante de la dirigencia de su país. Y la verdad, cuánto respeto merece esta actitud que es en sí una lección –hay que decirlo- para nosotros mexicanos aprendices del juego democrático. Como ganaríamos si nuestros políticos reconocieran las bondades de esa conducta y la pusieran en práctica en circunstancias similares.
Durante este debate que la señora Royal en su intervención introductoria prefirió llamar diálogo, se tocaron temas de gran interés colectivo como el referido a la democracia participativa y la reforma del Estado (por cierto que en este rubro ambos políticos coincidieron en la necesidad de la fundación de la sexta república francesa ya que consideran que la quinta, hoy vigente, se encuentra agotada particularmente en lo que ve al exceso de poder concentrado en un presidencialismo ya anacrónico) la economía interna, aspectos sociales particularmente referidos a cuestiones laborales y del empleo que es el gran tema de estas elecciones en Francia y finalmente del posicionamiento del país en el contexto europeo.
Se destaca que de los temas tratados surgieron bastantes coincidencias y también, claro, algunas divergencias, sobretodo en los aspectos económicos referidos a la ingerencia del estado en la actividad productiva. De la visión de la una y del otro proyectada en el debate se puede apreciar la relativamente corta distancia ideológica existente entre el denominado centro del espectro político francés y la izquierda atemperada representada por Madame Segolene que se corre sin dogmatismos hacia el centro lo más que puede para alcanzar esos votos críticos que le permitirían ganar. Realmente se visualiza después de la confrontación que ambos proyectos se distinguen más por los matices en la forma y la aplicación que por el fondo de la concepción política y siendo éste el caso ambas visiones son perfectamente miscibles. Tal vez en esto esté el mensaje que quisieron drenar los dos participantes y entonces esa sería la preocupación de Sarkozy que siente pasos en la azotea en el riesgo de una orientación masiva del voto que favoreció a Bayrou en beneficio de la candidata del PS.
Por lo pronto en la más reciente encuesta realizada después de conocerse los resultados de la primera vuelta, hace unos cuantos días, la votación final se anticipa favorable todavía a Sarkozy por 52.5% contra 47.5% que dice apoyar a la carismática candidata del socialismo. Y no hay duda que este encuentro que venimos de relatar va tener una influencia de última hora en el electorado aun indeciso.
Estamos a menos de una semana de la votación definitiva. El próximo domingo sabremos qué proyecto político escogieron los franceses para ser gobernados los próximos cinco años. La contienda está al rojo vivo. Pero de lo que no hay duda y se puede afirmar desde ahora es que con todo lo que este proceso ha mostrado al mundo, el pueblo francés sigue siendo apto para dar lecciones de buena democracia. Y si no se cree esta afirmación, que por ella hable la tasa de participación que tuvo el electorado en la primera vuelta: 85% de quienes podían fueron a las urnas a expresar su mandato. Y ahí no se habla de acarreados ni tampoco los hay.
rodolfomenendez@wanadoo.fr
Por: Rodolfo Menéndez y Menéndez
En un evento político totalmente inédito y por demás interesante, el pasado sábado por la tarde, se encontraron en un debate transmitido públicamente y al que asistí por internet, la candidata socialista Segolene Royal, una de los dos finalistas en la segunda vuelta de la elección presidencial que se llevará al cabo el próximo 6 de mayo, y el ex-candidato centro derechista Francois Bayrou, quien habiendo llegado tercero en la primera vuelta de las elecciones francesas quedó eliminado para contender en la final pero que es depositario de la preferencia de casi el 19%, cerca de siete millones de sufragios, del electorado francés que participó en la primera etapa de este proceso.
Después de sortear serias dificultades para organizar este debate propuesto por la señora Royal, anulado en dos ocasiones y que estuvo a punto de no llevarse a cabo debido a la aplicación de la ley electoral francesa que obliga a los medios a dar idénticas oportunidades a los candidatos y ante la desventaja en que se colocaría a Nicolás Sarkozy por la realización del encuentro, ambos personajes políticos participantes finalmente se sentaron frente a frente para exponer sus ideas ante una enorme expectativa de la opinión pública francesa.
Resulta evidente que el debate en cuestión obedeció a singulares intereses políticos de los participantes toda vez que Segolene Royal busca desesperadamente, a unos cuantos días de la segunda vuelta electoral, allegarse la mayor cantidad de votos del centro para tener posibilidades de alcanzar y derrotar al candidato de la derecha en el gobierno, Nicolás Sarkozy, quien la aventajó por poco menos de 6 puntos porcentuales en la primera ronda, mientras que, por otro lado, Bayrou estaría buscando transmitir limpiamente o hacer valer su caudal político para quedar en posición de gran influencia en el próximo gobierno, sobretodo si llegara a ganar la fórmula del Partido Socialista. Estos intereses que son políticamente legítimos, irritaron de manera también evidente al candidato de la derecha quien calificó el debate como un asunto con características de “intrigas de pasillo, entre quien ya perdió y otra que va perdiendo y que conducen su pequeña plática en un gran hotel, mientras yo –reaccionó furibundo Sarkozy- continúo en la calle mi diálogo frontal con los franceses”
Lo cierto es que el encuentro, tanto por su naturaleza como por la forma exitosa, serena, respetuosa y reflexiva de conducirlo por ambos personajes participantes, atrajo a la opinión pública y resultó el gran tema de primera plana en todos los medios de comunicación de Francia, al tiempo que ha ofrecido a los electores la oportunidad de contrastar opiniones entre una candidata vigente que se acerca a su prueba final y –aquí lo inédito del evento- un político que si bien ha perdido esta elección de manera definitiva, mantiene y vigoriza, aun después de perder la elección, su fuerza y capacidad para influir en la acción gubernamental en el futuro y que como buen demócrata, no ve en su situación la pérdida para siempre de su capital político sino que, consciente de su valor, lo expone y al hacerlo lo incrementa y se consolida en un nicho importante de la dirigencia de su país. Y la verdad, cuánto respeto merece esta actitud que es en sí una lección –hay que decirlo- para nosotros mexicanos aprendices del juego democrático. Como ganaríamos si nuestros políticos reconocieran las bondades de esa conducta y la pusieran en práctica en circunstancias similares.
Durante este debate que la señora Royal en su intervención introductoria prefirió llamar diálogo, se tocaron temas de gran interés colectivo como el referido a la democracia participativa y la reforma del Estado (por cierto que en este rubro ambos políticos coincidieron en la necesidad de la fundación de la sexta república francesa ya que consideran que la quinta, hoy vigente, se encuentra agotada particularmente en lo que ve al exceso de poder concentrado en un presidencialismo ya anacrónico) la economía interna, aspectos sociales particularmente referidos a cuestiones laborales y del empleo que es el gran tema de estas elecciones en Francia y finalmente del posicionamiento del país en el contexto europeo.
Se destaca que de los temas tratados surgieron bastantes coincidencias y también, claro, algunas divergencias, sobretodo en los aspectos económicos referidos a la ingerencia del estado en la actividad productiva. De la visión de la una y del otro proyectada en el debate se puede apreciar la relativamente corta distancia ideológica existente entre el denominado centro del espectro político francés y la izquierda atemperada representada por Madame Segolene que se corre sin dogmatismos hacia el centro lo más que puede para alcanzar esos votos críticos que le permitirían ganar. Realmente se visualiza después de la confrontación que ambos proyectos se distinguen más por los matices en la forma y la aplicación que por el fondo de la concepción política y siendo éste el caso ambas visiones son perfectamente miscibles. Tal vez en esto esté el mensaje que quisieron drenar los dos participantes y entonces esa sería la preocupación de Sarkozy que siente pasos en la azotea en el riesgo de una orientación masiva del voto que favoreció a Bayrou en beneficio de la candidata del PS.
Por lo pronto en la más reciente encuesta realizada después de conocerse los resultados de la primera vuelta, hace unos cuantos días, la votación final se anticipa favorable todavía a Sarkozy por 52.5% contra 47.5% que dice apoyar a la carismática candidata del socialismo. Y no hay duda que este encuentro que venimos de relatar va tener una influencia de última hora en el electorado aun indeciso.
Estamos a menos de una semana de la votación definitiva. El próximo domingo sabremos qué proyecto político escogieron los franceses para ser gobernados los próximos cinco años. La contienda está al rojo vivo. Pero de lo que no hay duda y se puede afirmar desde ahora es que con todo lo que este proceso ha mostrado al mundo, el pueblo francés sigue siendo apto para dar lecciones de buena democracia. Y si no se cree esta afirmación, que por ella hable la tasa de participación que tuvo el electorado en la primera vuelta: 85% de quienes podían fueron a las urnas a expresar su mandato. Y ahí no se habla de acarreados ni tampoco los hay.
rodolfomenendez@wanadoo.fr
lunes, 23 de abril de 2007
Elecciones francesas. Primera vuelta.
La Derecha se impone en Francia: 60-40 en la primera vuelta.
Por Rodolfo Menéndez y Menéndez
En las elecciones francesas del día de hoy domingo, la gran sorpresa fue que no hubo sorpresas, dicen los encabezados de los periódicos franceses.
Al cierre virtual de los comicios celebrados en Francia para elegir Presidente de la República para los próximos cinco años, la derecha en su conjunto ha derrotado a las fuerzas de la izquierda por un contundente 61% - 39%. Encabezadas por el candidato de la UMP (Unión para el Movimiento Popular), partido en el poder, Nicolás Sarkozy, quien logró su propósito de llegar primero en esta justa electoral con un poco más del 31% de la votación, las diversas formaciones políticas conservadoras incluyendo lo que denominan los franceses la derecha republicana y la ultra derecha, alcanzaron en conjunto una gran mayoría de los votos sufragados por los electores franceses en esta jornada.
En segundo lugar pero frágil, con derecho al igual que Sarkozy, a la segunda vuelta que se realizará el 6 de mayo venidero, la candidata del Partido Socialista que tantas expectativas generó al principio de las campañas electorales, Segolene Royal, de 53 años, nacida en Dakar, Senegal, alcanzando el 25% de la votación total, con el mérito, eso sí, de revertir el resultado de las pasadas elecciones del 2002 en las que la izquierda quedó fuera de la segunda vuelta ente el embate feroz de las fuerzas ultra conservadoras representadas por el recalcitrante anciano Juan Maria Le Pen (78 años) quien, reiterando su intento de hacerse elegir en esta ocasión, ha tenido que conformarse con una declinación importante de los votos a su favor no logrando más del 11% de la votación total (contra 18% que llegó a tener hace cinco años) quedando fuera de competencia en un modesto cuarto lugar de la clasificación general.
El tercer sitio, ya sin posibilidad de contender en la vuelta final, ha correspondido a Francois Bayrou el carismático ex ministro de educación hoy presidente de la Unión para la Democracia Francesa (UDF), quien falló en su intento de colocarse por encima de la geometría partidista, a pesar de sus antecedentes de militante de la derecha, llamando a los electores al centro del espectro político y proyectándose como el candidato anti-sistema estrategia que le valió un abultado 19% de la votación que aunque insuficiente para seguir adelante le da a la UDF la posibilidad de intentar negociar en posición de fuerza con socialistas o con la UMP, la re-conducción de sus votantes hacia una u otra formación política en la siguiente vuelta.
Ocho contendientes adicionales se repartieron el 15% de la votación restante de la que casi una tercera parte (el 4.5% de la votación total) fue para Olivier Besancenot, el abanderado de la Liga Comunista Revolucionaria y el más joven de todos los candidatos con sólo 32 años de edad.
Este resultado representa un éxito personal para Nicolás Sarkozy, agresivo abogado de 52 años, hijo de inmigrantes y paradójicamente adversario acérrimo de la actual corriente inmigratoria que tanto preocupa a los franceses, quien casi logró empatar los resultados récord del ex-presidente derechista Valery Giscard d’Estaing vencedor en 1974 con el 33% de los sufragios en la primera vuelta, colocándose por arriba de los logros electorales de su jefe el presidente saliente Jacques Chirac quien nunca rebasó la marca del 21% de la votación en la primera vuelta.
Da también una idea clara, este resultado, de las tendencias electorales del conjunto de los franceses si se reconoce el hecho de que la derecha republicana que excluye a los ultras de Le Pen ha alcanzado un 50% de la votación total y si se suma el aporte de esta formación de extrema derecha se llega, como ya se apuntó al principio, a más del 60% de los votos de los franceses en el primer intento a favor del conservadurismo. La Francia actual ratifica así, en lo colectivo, la orientación ideológica de sus valores, de sus aspiraciones, de sus filias y de sus fobias políticas.
Es de esperarse que de aquí al 6 de mayo próximo en que deberá dirimirse la final de esta contienda política, se de una cierta realineación electoral que conduzca a los resultados definitivos. Veremos hasta entonces a los nuevos actores del próximo gobierno de este importante país europeo, pero parece no haber duda de que independientemente del manejo que logre voluntariamente hacer de su fuerza electoral Francois Bayrou y su partido la UDF, la recomposición de fuerzas en este segundo tramo del proceso, salvo que se de una sorpresa muy grande en las siguientes semanas, seguirá favoreciendo a los sectores conservadores de la sociedad francesa quienes retendrán el poder político en aquella nación. Y no será entonces difícil en ese contexto imaginar que la derecha gala logre mantener el poder público a lo largo de toda una generación de franceses (ya llevan diez años). Malas noticias, muy malas, para nuestros amigos de la izquierda de por allá. Helas!, como dicen ellos.
Habría que reconocer con preocupación que este resultado no es nada diferente a lo que está ocurriendo en otras muchas partes del planeta. Corre al parecer el mundo hacia la derecha. Claro, se debe apuntar, hay de derechas a derechas.... y no es lo mismo Bush que Chirac!!
23-04-07
Por Rodolfo Menéndez y Menéndez
En las elecciones francesas del día de hoy domingo, la gran sorpresa fue que no hubo sorpresas, dicen los encabezados de los periódicos franceses.
Al cierre virtual de los comicios celebrados en Francia para elegir Presidente de la República para los próximos cinco años, la derecha en su conjunto ha derrotado a las fuerzas de la izquierda por un contundente 61% - 39%. Encabezadas por el candidato de la UMP (Unión para el Movimiento Popular), partido en el poder, Nicolás Sarkozy, quien logró su propósito de llegar primero en esta justa electoral con un poco más del 31% de la votación, las diversas formaciones políticas conservadoras incluyendo lo que denominan los franceses la derecha republicana y la ultra derecha, alcanzaron en conjunto una gran mayoría de los votos sufragados por los electores franceses en esta jornada.
En segundo lugar pero frágil, con derecho al igual que Sarkozy, a la segunda vuelta que se realizará el 6 de mayo venidero, la candidata del Partido Socialista que tantas expectativas generó al principio de las campañas electorales, Segolene Royal, de 53 años, nacida en Dakar, Senegal, alcanzando el 25% de la votación total, con el mérito, eso sí, de revertir el resultado de las pasadas elecciones del 2002 en las que la izquierda quedó fuera de la segunda vuelta ente el embate feroz de las fuerzas ultra conservadoras representadas por el recalcitrante anciano Juan Maria Le Pen (78 años) quien, reiterando su intento de hacerse elegir en esta ocasión, ha tenido que conformarse con una declinación importante de los votos a su favor no logrando más del 11% de la votación total (contra 18% que llegó a tener hace cinco años) quedando fuera de competencia en un modesto cuarto lugar de la clasificación general.
El tercer sitio, ya sin posibilidad de contender en la vuelta final, ha correspondido a Francois Bayrou el carismático ex ministro de educación hoy presidente de la Unión para la Democracia Francesa (UDF), quien falló en su intento de colocarse por encima de la geometría partidista, a pesar de sus antecedentes de militante de la derecha, llamando a los electores al centro del espectro político y proyectándose como el candidato anti-sistema estrategia que le valió un abultado 19% de la votación que aunque insuficiente para seguir adelante le da a la UDF la posibilidad de intentar negociar en posición de fuerza con socialistas o con la UMP, la re-conducción de sus votantes hacia una u otra formación política en la siguiente vuelta.
Ocho contendientes adicionales se repartieron el 15% de la votación restante de la que casi una tercera parte (el 4.5% de la votación total) fue para Olivier Besancenot, el abanderado de la Liga Comunista Revolucionaria y el más joven de todos los candidatos con sólo 32 años de edad.
Este resultado representa un éxito personal para Nicolás Sarkozy, agresivo abogado de 52 años, hijo de inmigrantes y paradójicamente adversario acérrimo de la actual corriente inmigratoria que tanto preocupa a los franceses, quien casi logró empatar los resultados récord del ex-presidente derechista Valery Giscard d’Estaing vencedor en 1974 con el 33% de los sufragios en la primera vuelta, colocándose por arriba de los logros electorales de su jefe el presidente saliente Jacques Chirac quien nunca rebasó la marca del 21% de la votación en la primera vuelta.
Da también una idea clara, este resultado, de las tendencias electorales del conjunto de los franceses si se reconoce el hecho de que la derecha republicana que excluye a los ultras de Le Pen ha alcanzado un 50% de la votación total y si se suma el aporte de esta formación de extrema derecha se llega, como ya se apuntó al principio, a más del 60% de los votos de los franceses en el primer intento a favor del conservadurismo. La Francia actual ratifica así, en lo colectivo, la orientación ideológica de sus valores, de sus aspiraciones, de sus filias y de sus fobias políticas.
Es de esperarse que de aquí al 6 de mayo próximo en que deberá dirimirse la final de esta contienda política, se de una cierta realineación electoral que conduzca a los resultados definitivos. Veremos hasta entonces a los nuevos actores del próximo gobierno de este importante país europeo, pero parece no haber duda de que independientemente del manejo que logre voluntariamente hacer de su fuerza electoral Francois Bayrou y su partido la UDF, la recomposición de fuerzas en este segundo tramo del proceso, salvo que se de una sorpresa muy grande en las siguientes semanas, seguirá favoreciendo a los sectores conservadores de la sociedad francesa quienes retendrán el poder político en aquella nación. Y no será entonces difícil en ese contexto imaginar que la derecha gala logre mantener el poder público a lo largo de toda una generación de franceses (ya llevan diez años). Malas noticias, muy malas, para nuestros amigos de la izquierda de por allá. Helas!, como dicen ellos.
Habría que reconocer con preocupación que este resultado no es nada diferente a lo que está ocurriendo en otras muchas partes del planeta. Corre al parecer el mundo hacia la derecha. Claro, se debe apuntar, hay de derechas a derechas.... y no es lo mismo Bush que Chirac!!
23-04-07
sábado, 31 de marzo de 2007
Previo a las campañas electorales de Yucatán 2007
¿Sacará el PRI al PAN de Palacio de Gobierno?
Por: Rodolfo Menéndez y Menéndez
Se acercan ya los tiempos electorales. El fin de sexenio gubernamental está próximo en Yucatán. En mayo próximo iremos los yucatecos nuevamente a las urnas para escoger a nuestro próximo gobernador (¿a?). Escoger también a nuestros próximos alcaldes y alcaldesas. Lo que ya sabemos: no hay tiempo que no se venza, ni plazo que no se cumpla.
En Mérida se han dado ya muchos períodos (6) de predominio panista. El mismo número de intentos fallidos del PRI por ganar esta alcaldía clave en el Estado. El propio líder carismático del priísmo histórico, Víctor Cervera Pacheco, habría de fracasar en su intento por recuperar el cabildo emeritense hace ya casi tres años. Hay quienes incluso atribuyen su deceso prematuro a tal dramático esfuerzo. Si esto fuera cierto, diríamos que hasta muertes ha costado la intentona priísta de recuperar el poder en la capital del Estado. A ese grado la lucha brutal por el poder público.
El primer sexenio de mando azul en el gobierno del Estado toca a su fin. El primer gobierno “conservador” en la historia del Yucatán contemporáneo. Y he escrito conservador entre comillas porque otras administraciones previas que se han dicho progresistas, de avanzada, han sido quizá más conservadores y hasta retrógradas diríase, en términos comparativos. Está visto que en la historia reciente de nuestro México, no sólo de Yucatán, la práctica política de los actores priístas no necesariamente ha coincidido con la postura ideológica aparente del partido que han abanderado. Y aquí habría dos falsedades históricas que anotar: la de los actores políticos, farsantes al fin, y la del propio PRI, uno de cuyos problemas medulares ha sido la ausencia de una ideología firme y sostenida. Pero ese es otro análisis.
Decíamos que termina en Yucatán este mandato otorgado abiertamente al conservadurismo, llamémosle tradicional. El balance de la gestión de quienes hoy mandan en Yucatán parece no ser bueno, aunque la colectividad dirá la palabra definitiva este próximo mes de mayo. En efecto, ¿habremos de ver que los yucatecos reiteran su preferencia por un gobierno como el que ha encabezado Patricio Patrón?, o ¿seis años habrán sido suficientes para que este público ampliamente desesperado por su realidad social y económica rectifique el sentido de su preferencia y se incline hacia otra opción menos conservadora? ¿Jugarán las ideologías, aparentes o no, un papel preponderante en la próxima elección estatal?, o ¿será la práctica política vinculada con el simple alineamiento hacia el tono que emana del poder federal lo que incline la elección?
¿Qué tanto pesará en el ánimo de los electores el perfil individual de los candidatos (as), su imagen popular, esa que hoy como nunca se forja casi con exclusividad por los medios de comunicación? ¿Será éste el aspecto definitorio del rumbo que tomarán nuestras próximas elecciones? Finalmente, ¿qué tanto pesará en la decisión del voto yucateco, que es un voto mayoritariamente pobre (económicamente hablando), la corrupta práctica que sigue enseñoreada de nuestra realidad política de la compra descarada del favor electoral?
Estamos a tres meses de despejar esas incógnitas. No tendremos que vivir mucho para saber las respuestas a las preguntas que nos planteamos. Ya casi conocemos el menú completo y son pocos los platillos adicionales que podremos escoger en Yucatán para tener un nuevo gobierno. Tan sólo falta ver que ofrece el PRD para la gubernatura y para Mérida aunque no parece que después de tantos traspiés cometidos por el amarillo, desde la perspectiva yucateca, este faltante momentáneo sea ya muy importante para poder anticipar el resultado de los comicios. Yo, desde mi balcón en el D.F., alejado del ruido del Carnaval y de las vísperas electorales, quiero especular un poco.
No creo que cuenten mucho hoy y para los fines de esta elección las cuestiones ideológicas. No tengo la impresión de que el ambiente yucateco se encuentre sujeto en esta ocasión a una polarización referida a la postura política de los partidos. No escogeremos los yucatecos el próximo mes de mayo en función de las ideas. Más bien opino que estaremos atentos a los aspectos más prácticos de la política y definitivamente a las características individuales de los candidatos. ¿Qué personalidad me representa mejor en los próximos comicios? parece ser la pregunta que se hace hoy la sociedad yucateca.
Por otro lado me parece que para la opinión general, si bien Patricio Patrón defraudó las expectativas del cambio que anunció y del progreso que prometió, no llegó a colmar el ánimo colectivo de manera tal de propiciar un repudio generalizado y contundente hacia su partido. En cambio, se le ha acusado de practicar con eficacia el maquiavélico arte de coaccionar el voto. Pienso que debe ser cierto. Deberíamos esperar por tanto que se repita la dosis, observadores foráneos o no (¡por Dios!, se ríen de los observadores), para favorecer al candidato del PAN a la gubernatura, quien por cierto y al margen de las ayudas ilegítimas que reciba, parece una persona serena en la que muchos electores se sienten bien representados. Del mismo modo, a favor del panismo jugará el poderoso sentido práctico del yucateco en términos de optar por una administración local cobijada por el manto protector del gobierno central recién desempacado. No de balde en Yucatán hemos gozado del maná bíblico durante tantos y tantos años.
Desde mi punto de vista la variable Ana Rosa Payán no tendrá el peso suficiente para modificar la correlación electoral en el estado. Su movimiento no alcanzará a convencer a tantos como ella espera al menos por ahora. Tal vez sí toda esta disgregación recalcitrante del panismo sea el inicio de algo, pero no creo que vivamos ahora y aquí las consecuencias más importantes.
Y si bien todo lo anterior daría un tinte definido al resultado que podría esperarse en la elección del próximo gobernador, parecería que en la alcaldía de Mérida las cosas pueden ser diferentes. Siento en la capital del estado un singular apetito por los menús variados, esto es, por las opciones de gobierno que arrojaría el voto diferenciado que se impulsará, a mi juicio, por la ausencia de un debate ideológico de fondo. Si añadimos al relativo hartazgo que ya se da en Mérida por la recurrente y larga presencia panista en la alcaldía, lo insulso de la personalidad de su anunciado candidato, el factor Ana Rosa (aquí sí) y por otro lado, el acierto del PRI en escoger, en la persona de Adolfo Peniche, un contendiente limpio y con carisma, un buen y apto gestor de los intereses de la ciudad, me parece que están los elementos dispuestos para que finalmente se alcance, post mortem, el sueño último de Cervera Pacheco: recuperar para su bandera la oficina más importante de la 62.
30/03/2007
Por: Rodolfo Menéndez y Menéndez
Se acercan ya los tiempos electorales. El fin de sexenio gubernamental está próximo en Yucatán. En mayo próximo iremos los yucatecos nuevamente a las urnas para escoger a nuestro próximo gobernador (¿a?). Escoger también a nuestros próximos alcaldes y alcaldesas. Lo que ya sabemos: no hay tiempo que no se venza, ni plazo que no se cumpla.
En Mérida se han dado ya muchos períodos (6) de predominio panista. El mismo número de intentos fallidos del PRI por ganar esta alcaldía clave en el Estado. El propio líder carismático del priísmo histórico, Víctor Cervera Pacheco, habría de fracasar en su intento por recuperar el cabildo emeritense hace ya casi tres años. Hay quienes incluso atribuyen su deceso prematuro a tal dramático esfuerzo. Si esto fuera cierto, diríamos que hasta muertes ha costado la intentona priísta de recuperar el poder en la capital del Estado. A ese grado la lucha brutal por el poder público.
El primer sexenio de mando azul en el gobierno del Estado toca a su fin. El primer gobierno “conservador” en la historia del Yucatán contemporáneo. Y he escrito conservador entre comillas porque otras administraciones previas que se han dicho progresistas, de avanzada, han sido quizá más conservadores y hasta retrógradas diríase, en términos comparativos. Está visto que en la historia reciente de nuestro México, no sólo de Yucatán, la práctica política de los actores priístas no necesariamente ha coincidido con la postura ideológica aparente del partido que han abanderado. Y aquí habría dos falsedades históricas que anotar: la de los actores políticos, farsantes al fin, y la del propio PRI, uno de cuyos problemas medulares ha sido la ausencia de una ideología firme y sostenida. Pero ese es otro análisis.
Decíamos que termina en Yucatán este mandato otorgado abiertamente al conservadurismo, llamémosle tradicional. El balance de la gestión de quienes hoy mandan en Yucatán parece no ser bueno, aunque la colectividad dirá la palabra definitiva este próximo mes de mayo. En efecto, ¿habremos de ver que los yucatecos reiteran su preferencia por un gobierno como el que ha encabezado Patricio Patrón?, o ¿seis años habrán sido suficientes para que este público ampliamente desesperado por su realidad social y económica rectifique el sentido de su preferencia y se incline hacia otra opción menos conservadora? ¿Jugarán las ideologías, aparentes o no, un papel preponderante en la próxima elección estatal?, o ¿será la práctica política vinculada con el simple alineamiento hacia el tono que emana del poder federal lo que incline la elección?
¿Qué tanto pesará en el ánimo de los electores el perfil individual de los candidatos (as), su imagen popular, esa que hoy como nunca se forja casi con exclusividad por los medios de comunicación? ¿Será éste el aspecto definitorio del rumbo que tomarán nuestras próximas elecciones? Finalmente, ¿qué tanto pesará en la decisión del voto yucateco, que es un voto mayoritariamente pobre (económicamente hablando), la corrupta práctica que sigue enseñoreada de nuestra realidad política de la compra descarada del favor electoral?
Estamos a tres meses de despejar esas incógnitas. No tendremos que vivir mucho para saber las respuestas a las preguntas que nos planteamos. Ya casi conocemos el menú completo y son pocos los platillos adicionales que podremos escoger en Yucatán para tener un nuevo gobierno. Tan sólo falta ver que ofrece el PRD para la gubernatura y para Mérida aunque no parece que después de tantos traspiés cometidos por el amarillo, desde la perspectiva yucateca, este faltante momentáneo sea ya muy importante para poder anticipar el resultado de los comicios. Yo, desde mi balcón en el D.F., alejado del ruido del Carnaval y de las vísperas electorales, quiero especular un poco.
No creo que cuenten mucho hoy y para los fines de esta elección las cuestiones ideológicas. No tengo la impresión de que el ambiente yucateco se encuentre sujeto en esta ocasión a una polarización referida a la postura política de los partidos. No escogeremos los yucatecos el próximo mes de mayo en función de las ideas. Más bien opino que estaremos atentos a los aspectos más prácticos de la política y definitivamente a las características individuales de los candidatos. ¿Qué personalidad me representa mejor en los próximos comicios? parece ser la pregunta que se hace hoy la sociedad yucateca.
Por otro lado me parece que para la opinión general, si bien Patricio Patrón defraudó las expectativas del cambio que anunció y del progreso que prometió, no llegó a colmar el ánimo colectivo de manera tal de propiciar un repudio generalizado y contundente hacia su partido. En cambio, se le ha acusado de practicar con eficacia el maquiavélico arte de coaccionar el voto. Pienso que debe ser cierto. Deberíamos esperar por tanto que se repita la dosis, observadores foráneos o no (¡por Dios!, se ríen de los observadores), para favorecer al candidato del PAN a la gubernatura, quien por cierto y al margen de las ayudas ilegítimas que reciba, parece una persona serena en la que muchos electores se sienten bien representados. Del mismo modo, a favor del panismo jugará el poderoso sentido práctico del yucateco en términos de optar por una administración local cobijada por el manto protector del gobierno central recién desempacado. No de balde en Yucatán hemos gozado del maná bíblico durante tantos y tantos años.
Desde mi punto de vista la variable Ana Rosa Payán no tendrá el peso suficiente para modificar la correlación electoral en el estado. Su movimiento no alcanzará a convencer a tantos como ella espera al menos por ahora. Tal vez sí toda esta disgregación recalcitrante del panismo sea el inicio de algo, pero no creo que vivamos ahora y aquí las consecuencias más importantes.
Y si bien todo lo anterior daría un tinte definido al resultado que podría esperarse en la elección del próximo gobernador, parecería que en la alcaldía de Mérida las cosas pueden ser diferentes. Siento en la capital del estado un singular apetito por los menús variados, esto es, por las opciones de gobierno que arrojaría el voto diferenciado que se impulsará, a mi juicio, por la ausencia de un debate ideológico de fondo. Si añadimos al relativo hartazgo que ya se da en Mérida por la recurrente y larga presencia panista en la alcaldía, lo insulso de la personalidad de su anunciado candidato, el factor Ana Rosa (aquí sí) y por otro lado, el acierto del PRI en escoger, en la persona de Adolfo Peniche, un contendiente limpio y con carisma, un buen y apto gestor de los intereses de la ciudad, me parece que están los elementos dispuestos para que finalmente se alcance, post mortem, el sueño último de Cervera Pacheco: recuperar para su bandera la oficina más importante de la 62.
30/03/2007
martes, 6 de marzo de 2007
¿El PRI de la esperanza?
El PRI del Siglo XXI.
Por Rodolfo Menéndez y Menéndez
Tomó posesión ya la nueva dirigente del PRI. Llega Beatriz Paredes Rangel con grandes expectativas por parte de la militancia y del público en general a ejercer su nuevo cargo. Llega la que habrá de impulsar una nueva etapa definitoria para el cuerpo maltrecho y dolido de esta pieza importantísima entre las instituciones del México contemporáneo. Es muy posible que en el impulso que logre la nueva dirigencia esté la clave del futuro de este partido político. Parece que es ahora o nunca. Eso se siente. Eso se percibe.
El discurso de toma de posesión de la nueva Presidenta no fue, lamentablemente, uno de fondo sino uno de formas. La debutante salió a agradar a su audiencia y no a convencer a los reticentes de que el proyecto priísta tiene un futuro. Las circunstancias tal vez obligaban a darle más importancia a las maneras que a los conceptos. Tal vez el tono de convocatoria general sea el quid que permita explicar el porqué Beatriz se instaló más en la formalidad que en el contenido.
Hay que reconocer que el talento de la dirigente pudo haber aportado más a la estructura de fondo de su discurso inaugural. Ella no lo decidió así. Uno pensaría que después de tan largo recorrido para llegar a la anhelada meta de dirigir al PRI, la nueva abanderada hubiera podido emplearse con toda su experiencia y capacidad dialéctica a despejar dudas y sembrar proyecto. Anunciar vísperas, diríase. No fue así. Prefirió la discreción y todo su decir fue para tender puentes y alargar la mano amistosa hacia todos los que pudo. ¿Es esto suficiente? Yo creo que no.
Hay sin embargo dos afirmaciones medulares en el discurso que lo rescatan del anodino silencio con relación al futuro. Por un lado Paredes Rangel acepta y enarbola el concepto de que el partido requiere el cambio. No un cambio. El cambio. Lo dice con claridad. Y después, con claridad también, reconoce que el cambio es posible. Que ella piensa que este necesario cambio debe y puede venir.
Ciertamente no camina la nueva dirigente por la brecha del decir cómo debe perfilarse este cambio y solamente al final de su discurso entra de refilón para hacer una crítica tibia y sin mucha sustentación del modelo económico recientemente vigorizado en México, desde hace más de veinte años dice ella, lo que equivale a incluir al régimen de Salinas y posiblemente a su antecesor también. Como si el modelo económico fuera el único elemento que se plantea en la verdadera disputa que en México se libra no desde hace veinte, sino muchos más años, el medio siglo por lo menos, y en el que va en juego no nada más el modelo económico, sino el conjunto del interés nacional empezando por su orientación social y, hoy más que nunca, por su propia estructura política.
Es rescatable del discurso sin embargo, aceptable como prenda de buena fe, la mención al cambio requerido por el Partido. El Partido debe impulsar su propio cambio si realmente quiere volver a ser factor importante en el proceso del país que está en ciernes. Difícilmente el PRI podrá aportar más de lo que ya hizo en su histórico derrotero si no diseña para sí un nuevo papel que sea reconocido por la sociedad como útil y válido para contribuir a encauzar a México en la dirección que los mexicanos deseamos. Y no se trata aquí de determinar si esa postura partidista lleva al instituto político al ejercicio supremo del poder público en tal o cual ámbito, no, eso finalmente resulta circunstancial y secundario desde el punto de vista de la trascendencia del desempeño de cualquier partido en el contexto del país. Se trata de que el PRI pueda y sepa ejercer la influencia relativa y necesaria en cualquier caso para contribuir a configurar una nación como a la que aspiramos la mayoría de los mexicanos, más justa, mas equitativa, más próspera.
Y en este orden de ideas el cambio que se espera en el seno del PRI es tal que en primer lugar se abandone la farsa, la simulación, el oportunismo, la ubicuidad. Se abandone el prurito de querer albergar en el seno del Partido a cuanta corriente, grupo o facción exista en el contexto nacional, como sucedió en su origen por razones precisamente fundacionales que estuvieron vinculadas con la necesidad histórica de dar cabida (desde el poder mismo) a todos bajo un mismo techo de unidad con el fin de asentar los entonces incontrolables afanes facciosos de llegada al poder público.
Un Partido para ser coherente y congruente, para ser Partido finalmente, requiere representar y representarse en una franja relativamente determinada del espectro ideológico. El PRI no puede ser más ajonjolí de todos los moles; capilla de todos los credos; música para todos los bailes. El PRI requiere definirse y en esa definición soltará necesariamente a un número importante de sus dicentes militantes. Pero los soltará para su bien. Será como una poda. Poda de la que finalmente vendrán los verdores del renacimiento. Sólo así podrá el PRI en el nuevo contexto aspirar a ser verdadero Partido que ofrezca al país una vertiente que impulse el desarrollo nacional en lo político, en lo social, en el económico.
Yo creo que Beatriz Paredes Rangel llega al liderazgo del PRI con la legitimidad, con el talento y con la visión suficiente para emprender el cambio vital. Mi pregunta es si Beatriz Paredes Rangel tiene la convicción y las agallas. De su discurso inaugural se desprende que hay un largo y difícil trecho hacia lo deseable. ¿Lo andará?
Rodolfo Menéndez
06-03-07
Por Rodolfo Menéndez y Menéndez
Tomó posesión ya la nueva dirigente del PRI. Llega Beatriz Paredes Rangel con grandes expectativas por parte de la militancia y del público en general a ejercer su nuevo cargo. Llega la que habrá de impulsar una nueva etapa definitoria para el cuerpo maltrecho y dolido de esta pieza importantísima entre las instituciones del México contemporáneo. Es muy posible que en el impulso que logre la nueva dirigencia esté la clave del futuro de este partido político. Parece que es ahora o nunca. Eso se siente. Eso se percibe.
El discurso de toma de posesión de la nueva Presidenta no fue, lamentablemente, uno de fondo sino uno de formas. La debutante salió a agradar a su audiencia y no a convencer a los reticentes de que el proyecto priísta tiene un futuro. Las circunstancias tal vez obligaban a darle más importancia a las maneras que a los conceptos. Tal vez el tono de convocatoria general sea el quid que permita explicar el porqué Beatriz se instaló más en la formalidad que en el contenido.
Hay que reconocer que el talento de la dirigente pudo haber aportado más a la estructura de fondo de su discurso inaugural. Ella no lo decidió así. Uno pensaría que después de tan largo recorrido para llegar a la anhelada meta de dirigir al PRI, la nueva abanderada hubiera podido emplearse con toda su experiencia y capacidad dialéctica a despejar dudas y sembrar proyecto. Anunciar vísperas, diríase. No fue así. Prefirió la discreción y todo su decir fue para tender puentes y alargar la mano amistosa hacia todos los que pudo. ¿Es esto suficiente? Yo creo que no.
Hay sin embargo dos afirmaciones medulares en el discurso que lo rescatan del anodino silencio con relación al futuro. Por un lado Paredes Rangel acepta y enarbola el concepto de que el partido requiere el cambio. No un cambio. El cambio. Lo dice con claridad. Y después, con claridad también, reconoce que el cambio es posible. Que ella piensa que este necesario cambio debe y puede venir.
Ciertamente no camina la nueva dirigente por la brecha del decir cómo debe perfilarse este cambio y solamente al final de su discurso entra de refilón para hacer una crítica tibia y sin mucha sustentación del modelo económico recientemente vigorizado en México, desde hace más de veinte años dice ella, lo que equivale a incluir al régimen de Salinas y posiblemente a su antecesor también. Como si el modelo económico fuera el único elemento que se plantea en la verdadera disputa que en México se libra no desde hace veinte, sino muchos más años, el medio siglo por lo menos, y en el que va en juego no nada más el modelo económico, sino el conjunto del interés nacional empezando por su orientación social y, hoy más que nunca, por su propia estructura política.
Es rescatable del discurso sin embargo, aceptable como prenda de buena fe, la mención al cambio requerido por el Partido. El Partido debe impulsar su propio cambio si realmente quiere volver a ser factor importante en el proceso del país que está en ciernes. Difícilmente el PRI podrá aportar más de lo que ya hizo en su histórico derrotero si no diseña para sí un nuevo papel que sea reconocido por la sociedad como útil y válido para contribuir a encauzar a México en la dirección que los mexicanos deseamos. Y no se trata aquí de determinar si esa postura partidista lleva al instituto político al ejercicio supremo del poder público en tal o cual ámbito, no, eso finalmente resulta circunstancial y secundario desde el punto de vista de la trascendencia del desempeño de cualquier partido en el contexto del país. Se trata de que el PRI pueda y sepa ejercer la influencia relativa y necesaria en cualquier caso para contribuir a configurar una nación como a la que aspiramos la mayoría de los mexicanos, más justa, mas equitativa, más próspera.
Y en este orden de ideas el cambio que se espera en el seno del PRI es tal que en primer lugar se abandone la farsa, la simulación, el oportunismo, la ubicuidad. Se abandone el prurito de querer albergar en el seno del Partido a cuanta corriente, grupo o facción exista en el contexto nacional, como sucedió en su origen por razones precisamente fundacionales que estuvieron vinculadas con la necesidad histórica de dar cabida (desde el poder mismo) a todos bajo un mismo techo de unidad con el fin de asentar los entonces incontrolables afanes facciosos de llegada al poder público.
Un Partido para ser coherente y congruente, para ser Partido finalmente, requiere representar y representarse en una franja relativamente determinada del espectro ideológico. El PRI no puede ser más ajonjolí de todos los moles; capilla de todos los credos; música para todos los bailes. El PRI requiere definirse y en esa definición soltará necesariamente a un número importante de sus dicentes militantes. Pero los soltará para su bien. Será como una poda. Poda de la que finalmente vendrán los verdores del renacimiento. Sólo así podrá el PRI en el nuevo contexto aspirar a ser verdadero Partido que ofrezca al país una vertiente que impulse el desarrollo nacional en lo político, en lo social, en el económico.
Yo creo que Beatriz Paredes Rangel llega al liderazgo del PRI con la legitimidad, con el talento y con la visión suficiente para emprender el cambio vital. Mi pregunta es si Beatriz Paredes Rangel tiene la convicción y las agallas. De su discurso inaugural se desprende que hay un largo y difícil trecho hacia lo deseable. ¿Lo andará?
Rodolfo Menéndez
06-03-07
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