domingo, 5 de octubre de 2008

Plácido Domingo en Chichén Itzá o La noche de los juglares.



Me resultó imposible estar en la península y no hablar del "evento del siglo" como han querido sus organizadores hacer aparecer la presencia del tenor español -bien querido por todos- en el espléndido sitio que escogieron los Itzaes para su centro ceremonial por excelencia hace poco más o menos mil doscientos años. Ambos, el tenor de indudable talento y bien ganada fama, y el sitio arqueológico de Yucatán, están bien considerados como patrimonio cultural del mundo porque lo son y aunque en muy distintas categorías -uno como la voz del presente con todo lo que de efímera por naturaleza tiene y el otro como la voz sempiterna del pasado con el soporte de su trayecto milenario-, los dos merecen el aprecio, el reconocimiento y el aplauso de nosotros mortales comunes amantes de lo bello. Hasta aquí, ¡bravo!

Pero de ahí a que un grupo de vivales quiera cogerse de la fama del uno y del otro para, en mezclándolos y superponiéndolos, vendérnoslos en conjunto como la octava maravilla del universo y hacernos creer que estamos frente a algo sobrenatural, "memorable e irrepetible", digno de la aceptación unánime y generalizada, de la admiración acrítica y de nuestra genuflexión reverente, hay una gran distancia y yo, modestamente, no estoy dispuesto a recorrerla. He aquí mi opinión políticamente incorrecta.

El concierto pasado por agua que presenciamos, musicalmente hablando, fue un fiasco. El desempeño por parte de TODOS los participantes (quizá con la respetable excepción de la joven soprano portorriqueña Ana María Martínez quien lució con su juventud, su magnífico timbre y volumen de voz) fue menos que mediocre. Y no es para más, habida cuenta del castigo feroz que impuso a protagonistas y público en general, en señal de protesta por la irrupción, Cháak, el dios maya de la lluvia. ¿En qué cabeza cabe que una orquesta sinfónica, con todas sus cuerdas, maderas y alientos, pueda tocar razonablemente afinada con una humedad relativa del 100% y con el chipi-chipi de una lluvia que no cedió del todo en buena parte del concierto? Pero bueno, podría decirse que ante una contingencia de esas -previsible por cierto en la región en esta época del año- el buen ánimo y la emoción protagónica podrían suplir lo que natura por obra del supremo retira de la escena.

Pero no, mi opinión es que no se llegó a eso. Plácido Domingo y Manzanero actuaron eso sí como lo que son, experimentados juglares atentos a la manipulación del público ricachón, sensiblero -ramplón por decir lo menos- e ignorante que tuvieron en frente (desde luego que hay, hubo y habrá siempre excepciones). Ninguno de los dos, principalísimos actores del concierto, dieron lo que podían. No sé si hayan querido, pero no lo hicieron. La orquesta, pobrecita, ahogada en el torbellino que les llegó del mar Caribe. El director concertador deplorable y sin ensayo. Los chiquillos del coro, de paseo aleccionador. La acústica -como era de esperarse, aunque pudo subsanarse con otra configuración escénica- infame. El mariachi, ni pa' la Plaza de Garibaldi. Y finalmente el programa musical, de la peor ralea: ¿quién le dijo a Plácido que podía imitar impunemente a Vicente Fernández? Y, ¿para qué competir con él? Si haciendo lo que es suyo le hubiera podido ir mucho mejor.

Sólo Chichén, impasible en este triste recodo de su historia, sin pedirle nada a nadie, salió airoso de la prueba. Ahí, en el fondo, majestuoso y digno, lloró su pena de ver tanto desmán y tanta farsa. "Así fue -entre sí se dijo- como empezó la declinación y caída de quienes me construyeron... Así, de esta misma forma..." Lloró Chichén y con él lloramos otros -algunos- también.

Había en el coso tal vez unas seis mil personas (cuando mucho porque innumerables localidades estaban desocupadas, quizá por la lluvia). De ellas, con boleto pagado, a lo más la mitad. Conozco periodistas a los que les ROGARON su asistencia con boletos de regalo hasta para las abuelas (materna y paterna) y en primerísimas filas, no faltaba más. Algunos presuntuosos que ocuparon las filas delanteras, no muchos, pagaron su boleto. Otros muchos, facinerosos conocidos vestidos con sus mejores galas, entraron de gorra, como suelen hacerlo. Fueron muchos de los llamados invitados especiales. En suma, el costo del evento que Plácido se negó a cuantificar argumentando que el "arte no tiene precio", no se cubre ni de relajo. ¿Quién paga la fiesta? Los de siempre. Los contribuyentes, por supuesto. Y el gran público sufrido de Yucatán y de México que no tiene ni educación, ni salud, ni empleo, ni comida para los suyos.

Y todo eso ¿a cambio de qué? De la promoción internacional de Chichén, se dijo. Jo-jo. Véase la triste cobertura que tuvo el evento en los periódicos, no se diga del mundo, sino siquiera del país. Si tal vez hubieran tenido la gracia de transmitir en directo por TV nacional. ¿Se enteraron los americanos, principal visitante de la región, del fastuoso acontecimiento? ¿Los franceses lo supieron? ¿Los británicos? ¿Los alemanes? ¿Los visitantes potenciales pues, lo registraron? Además, promoción ¿de qué? o ¿para quién? ¿Para Plácido o para Chichén? ¿Realmente requiere Chichén de semejante promoción, o se vuelve la promoción fingida negocio para los promotores, incluyendo a Televisa, siempre con cargo al erario público? Por poner un chico ejemplo, el DVD del evento que vendan los organizadores en $250 va a tener un costo de $2500 pesos por pieza. Vaya promoción. Vaya negocio. Resultado final, Plácido se fue complacido y a los de Chichén, ¡que les vaya bien!

Eso sí, un grupo de oportunistas, de farsantes y de malos gobernantes, podrán adornarse y saludar con sombrero ajeno. Con el sombrero del que paga, del único que nada reclama porque nada tiene y nada espera: el pueblo. Se llamarán a sí mismos los promotores de la cultura y del patrimonio nacional. Y pasarán por héroes de la patria. ¡Miserables!

Y servirá también para aquello que en el fondo buscaban quienes esto patrocinan: como distractor social. Así, por lo menos en el Yucatán de mis amores, no tenemos que seguir hablando del narcotráfico, del mal gobierno, de los secuestros cotidianos y de tanto desgraciado decapitado....

Hermosa foto de Carraol, para documentar nuestro optimismo.

viernes, 3 de octubre de 2008

"El Rescate de Wall Street": Versión gringa del FOBAPROA


Consultemos a los expertos. Ayer se aprobó el paquete de 700M millones de dólares para sacar a la banca norteamericana del caos en el que se encuentra. El caso se parece enormidades a lo que vivimos (en versión tercermundista) en México hace unos cuantos años. A diferencia de Zedillo, el instrumentador vernáculo de la medida de salvación chicana, Bush sí consultó a su Congreso el que, después de una tentativa de rebeldía de la Cámara baja que fué ahogada por los estertores del imperio, finalmente aprobó el megapaquete salvavidas. ¿Servirá realmente el uso de esa ingente suma de recursos para resolver los problemas del sistema financiero de los Estados Unidos? A continuación la opinión de un experto. Es Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía en 2001 y profesor de la Universidad de Columbia. Se trata de la versión publicada recientemente por El País, diario español, traducida por Maria Luisa Rodríguez Tapia.

Es "como hacer transfusiones masivas de sangre a un paciente que se desangra por hemorragia interna...."

"No hace falta ser un genio para comprender que el sistema financiero de
Estados Unidos -el sistema mundial, en realidad- está en una situación
caótica. Y ahora, después de que la Cámara de Representantes
estadounidense haya rechazado el plan de rescate de 700.000 millones de
dólares propuesto por el Gobierno de Bush, también es evidente que no
hay un consenso sobre cómo arreglarla.

Los problemas de la economía y el sistema financiero de EE UU son visibles desde hace años. Pero eso no impidió que las autoridades acudieran a las mismas personas que habían contribuido al caos, que no fueron capaces de ver los problemas hasta que estábamos al borde de otra Gran Depresión, y que se han dedicado a deambular de rescate en rescate,para pedirles que nos salven.

Mientras los mercados mundiales se desploman, el plan de rescate volverá, casi con seguridad, a someterse a votación en el Congreso. Puede que salven Wall Street, pero ¿qué pasa con la economía? ¿Qué pasa con los contribuyentes, ya agobiados por unos déficits sin precedentes y con facturas todavía impagadas para financiar unas infraestructuras deterioradas y dos guerras? En estas circunstancias, ¿puede salir bien cualquier plan de rescate?

Por supuesto, el plan de rescate recién derrotado (se refiere al escollo que sufrió el Plan Bush en la Cámara baja, antes de ser aprobado por el Senado y después por la propia Cámara de Representantes N. del B.)era mucho mejor que lo que proponía en un principio el Gobierno de Bush. Pero su enfoque de base seguía teniendo unos defectos fundamentales. Para empezar, se basaba -otra vez- en la economía del /trickle-down,/ del goteo: no se sabe cómo, si se daba suficiente dinero a Wall Street, acabaría llegando hasta las personas corrientes, beneficiaría a los trabajadores y los propietarios de viviendas. La economía del goteo no funciona casi nunca y no parece probable que vaya a ser distinto ahora.

Además, el plan suponía que el problema fundamental era de confianza. No hay duda de que eso es parte del problema; pero el origen está en que los mercados financieros concedieron unos préstamos basura. Había una burbuja inmobiliaria y se hicieron préstamos basados en unos precios inflados.

La burbuja ha estallado. Los precios de la vivienda seguramente bajarán aún más, así que habrá más ejecuciones hipotecarias y, por más que se infle el mercado, eso no va a cambiar. Los préstamos basura, a su vez, han creado en los balances bancarios enormes agujeros que habrá que reparar. Una acción de rescate del Gobierno que pague el precio justo por esos activos no ayudará precisamente a reparar el agujero. Al contrario, sería como hacer transfusiones masivas de sangre a un paciente que sufre una enorme hemorragia interna.

Aunque se pusiera rápidamente en marcha un plan de rescate -cosa que parece cada vez más improbable-, habría cierta contracción del crédito. La economía estadounidense se ha sostenido gracias a un auge del consumo alimentado por el préstamo excesivo (Nótese la similitud con lo que está pasando nuevamente en México. N. del B.), y eso se reducirá. Los Estados y los ayuntamientos están recortando gastos. Los balances domésticos son más débiles. Una desaceleración económica exacerbará todos nuestros problemas financieros.

Podríamos hacer más con menos dinero. Los agujeros de los balances de las instituciones financieras deberían repararse con transparencia. Los países escandinavos nos mostraron cómo, hace 20 años. Warren Buffet ha enseñado otra manera, al proporcionar capital a Goldman Sachs. Al emitir acciones preferentes con garantías (opciones), se reduce el riesgo de pérdidas del público y se garantiza que pueda participar en parte de los posibles beneficios.

Esta estrategia no sólo ha demostrado su validez sino que ofrece los incentivos y los medios para que se reanuden los préstamos. Evita la inútil tarea de intentar valorar millones de complejas hipotecas y los productos financieros, todavía más complejos, en los que están incrustadas, y resuelve el problema de las gangas: que el Gobierno se quede con los activos peores o más sobrevalorados. Por último, se puede poner en práctica mucho más deprisa.

Al mismo tiempo, se pueden tomar varias medidas para disminuir las ejecuciones hipotecarias. En primer lugar, es posible hacer que la vivienda esté más al alcance de los estadounidenses de rentas bajas y medias convirtiendo la deducción por hipoteca en un crédito fiscal reembolsable. El Gobierno, en la práctica, paga el 50% del interés hipotecario y los impuestos sobre el patrimonio de los ciudadanos de rentas más altas, pero no hace nada por los pobres. En segundo lugar, es necesaria una reforma de las bancarrotas para permitir que los propietarios reduzcan el valor de su vivienda y permanezcan en sus casas. Tercero, el Gobierno podría hacerse cargo de parte de una hipoteca, aprovechando sus costes de préstamo inferiores.

Por el contrario, el enfoque del secretario del Tesoro estadounidense Henry Paulson es un ejemplo más de los juegos de trileros que han metido al país en este lío. Los bancos de inversiones y los organismos calificadores de crédito creían en la alquimia financiera, la idea de que era posible crear un valor importante a base de cortar y dividir valores. La nueva opinión es que es posible crear valor real descortando y desdividiendo, sacando esos activos del sistema financiero y poniéndolos en manos del Gobierno. Pero eso significa pagar un precio demasiado alto por los activos, y eso sólo beneficia a los bancos.

Al final, existen grandes probabilidades de que, si se acaba por aprobar un plan así, los contribuyentes estadounidenses se queden atrapados. En la economía del medio ambiente hay un principio básico que es "el que contamina, paga". Es una cuestión de justicia y de eficacia. Wall Street ha contaminado la economía con hipotecas tóxicas. Debería pagar la limpieza.

Existe cada vez más consenso entre los economistas de que cualquier rescate basado en el plan de Paulson no va a funcionar. De ser así, el enorme incremento de la deuda nacional y la conciencia de que ni siquiera 700.000 millones de dólares son suficientes para salvar la
economía estadounidense erosionarán la confianza aún más y agravarán su debilidad.

Pero, por otro lado, los políticos no pueden no hacer nada en una crisis semejante. Así que quizá tengamos que rezar para que un acuerdo elaborado con la misma mezcla tóxica de intereses especiales, una economía equivocada y unas ideologías de derechas que provocó la crisis pueda, de una u otra forma, producir un plan de rescate que funcione, o cuyo fracaso no haga demasiado daño.

Arreglar esta situación -incluido un nuevo sistema de regulación que disminuya la probabilidad de que vuelva a ocurrir una crisis como ésta- es una de las muchas tareas con las que se encontrará el próximo Gobierno"

lunes, 29 de septiembre de 2008

Shakespeare: Una nueva biografía.


La Vanguardia, diario Catalán, publica recientemente la entrevista que le hace Xavi Ayén a Peter Ackroyd, ensayista británico que recién publicó una nueva biografía de William Shakespeare. He aquí un nuevo libro para leer. A continuación la entrevista:

¿Una biografía de Shakespeare? ¿A estas alturas? Muchos se preguntaron eso al saber que Peter Ackroyd, uno de los grandes del ensayismo europeo, especializado en temas de la historia de Gran Bretaña, había emprendido la ciclópea hazaña de escribir la vida del bardo. Sin embargo, este historiador cultural se ha salido con la suya: que el lector se sienta inmerso en la atmósfera en que se manifestó el mayor 'monstruo' de la literatura universal. Su "Shakespeare. Una biografía" -publicada en inglés en el 2005 y que la editorial Edhasa sacará al mercado el próximo noviembre- es un delicioso recorrido por la historia cultural del siglo XVI, a través de breves capítulos que se extienden por más de 800 páginas. Ackroyd recibió a este diario en su despacho de trabajo en el londinense barrio de Camden.

-Sorprende que tilde usted al más universal de los escritores de "chico de pueblo"...

-Lo era. No nació ni se crió en Londres, sino en la zona rural. Sus padres eran católicos, miembros de una religión perseguida, por lo que tuvieron algunos problemas. Luego se fue a Londres a triunfar, claro.

-Abandonando a su familia...

-En Stratford dejó, efectivamente, a su esposa, Anne Hathaway, y a sus dos hijos, los gemelos Hamnet y Judith, para irse a hacer carrera en Londres. Ya dijo Goethe que "el talento se forma en la tranquilidad, pero el carácter se crea en la gran corriente del mundo". Sin Londres no existiría Shakespeare, es la cuna de su obra, y en su destino estaba irse allá. Pero debió de ser un pacto sensato con su esposa, él era un hombre pragmático.

-Pero ¿por qué no tuvieron más hijos?

-En esos años no existían métodos contraceptivos eficaces, y ella era una mujer fértil, por lo que la única explicación es que no hubo relaciones sexuales frecuentes. Sencillamente, Shakespeare no estaba allí.

-¿Como era el mundo en el que nació?

-La mitad de la población tenía menos de veinte años. Se trataba de una cultura juvenil, con energía y ambición. Londres estaba asolado por las epidemias, que diezmaban la población.

-¿Cuál ha sido su mayor descubrimiento?

-Para mí, su profesionalismo. Esa constante dedicación a la escritura. Crea la figura del escritor comercial, así como el género del teatro histórico tal como lo entendemos. Fue el primer autor moderno, en este sentido. Lo asombroso es que compaginara eso con la proeza lingüística.

-¿En qué sentido fue comercial?

-Creó la idea del escritor que escucha el latido del mercado. El escritor profesional que vive de sus ventas y depende de su audiencia para triunfar y conseguir la independencia real. Fue, asimismo, un hombre de éxito, metido en negocios. Cuando pasó a ser copropietario de la compañía, se preocupaba por que los gastos fueran limitados, y en sus obras no hay efectos especiales ni mucho papel para los secundarios, porque así no les tenían que pagar los ensayos junto a los actores principales.

-¿Era ambicioso?

-Nadie escribe 36 obras en menos de 25 años si no hay algo muy poderoso que le impulsa a hacerlo. Sí, era enormemente ambicioso, astuto, rápido y decidido. No tuvo nada de sentimental. Económicamente, triunfó, incluso alcanzó fama como prestamista, adquirió propiedades y especuló con trigo y malta en época de carestía. Murió muy rico.

-¿No era un poquito rebelde, al menos?

-No. Fue un apologista del poder real, partidario de la obediencia y contrario a todo movimiento popular. Ridiculizó el analfabetismo de la clase baja londinense, y vio la cultura como el elemento que distinguía al caballero de las masas. Se considero un hombre aparte.

-¿Qué tal actor fue?

-Formó parte de compañías como los Queen's Men, que hacían propaganda a favor del gobierno isabelino, los Lord Strange's Men, los Pembroke's Men y los Lord Chambelain's Men. Fue un buen actor, representó sus propios papeles, especialmente los de rey, por su porte decidido y su voz resonante. Casi nunca desempeñó, en cambio, papeles cómicos. Para él, su cometido de actor era importante y, a falta de su familia, formó una auténtica hermandad con sus compañeros. Hizo de actor durante más de veinte años. Aprendió a cantar y bailar, a tocar un instrumento y a dar volteretas como un acróbata.

-¿Qué importancia tuvo el teatro en aquella época?

-Fundamental. En Londres el teatro se convirtió en el medio para entender la realidad. El escenario era un símbolo del planeta entero (por eso, llamaron Globe a la nueva sala) y Londres era la primera ciudad teatral del mundo. Al principio, el teatro y el burdel supusieron una relajación de la moral convencional.

-¿A que se debe su invisibilidad? ¿Por qué sabemos tan poco de él?

-Fue un celoso guardián de su vida privada, al menos en parte. Pero sabemos que era encantador y civilizado.

-¿Qué quiere decir?

-Dulce, cortés, generoso, afable y divertido. Fue definido así por sus contemporáneos. No es el celoso Otelo ni el bullicioso Falstaff. No fue excéntrico ni llamativo, hacía sentir a sus interlocutores en pie de igualdad.

-Vaya, ¿no tenía aura?

-Ese es un gran mito que habría que demoler de una vez. Los hombres y mujeres extraordinarios suelen ser simples. Por muy grandioso que sea el personaje del que hablamos, el 95% de su vida es corriente, poco emocionante y no se diferencia del resto de los mortales. La conversación de los escritores geniales es a menudo normal y previsible. Lo que les diferencia del resto de la humanidad es su producción intelectual.

-¿Por qué dice que era femenino?

-Suele decirse de los actores que llevan la ambigüedad a sus vidas privadas. Su identidad era cambiante, pues era capaz de ver todas las perspectivas de una discusión. No sabemos aún con qué personaje se identifica en "El rey Lear" o en "Troilo y Cresida", porque nada como pez en el agua de la indefinición. Le bastaba pensar algo para convertirse en eso. Es el primer autor moderno, porque muestra la conciencia como algo inestable. Parece que se convertía en las personalidades que describía, en una suerte de rara empatía. De niño, le enseñaron retórica antigua, obligándole a discutir desde uno y otro lado de una argumentación, es decir, a adoptar todos los puntos de vista, lo que le hizo comprender que la verdad es algo maleable y que depende sobre todo de la expresividad del hablante.

-Usted dice que era sexualmente activo...

-Fue un hombre joven en el Londres bullicioso de la época...Existe una tendencia clara de sus enemigos a satirizar sus amoríos.

-Hay muchas obras suyas perdidas. ¿Descubriremos alguna?

-Eso es muy difícil, porque en la época no se guardaba nada. Todo desapareció, la mayoría de dramas de entonces no nos han llegado, Pero Shakespeare fue considerado especial y le publicaron. Hay obras, como "Edmund Ironside, de autoría discutible, que algunos le atribuyen. Y sabemos que existió, por ejemplo, "Trabajos de amor ganados", que sería la segunda parte de "Trabajos de amor perdidos".

-Usted muestra cómo plagiaba...

-Entonces era algo normal. Robó o copió algunos versos... Las obras se iban construyendo y modificando con el tiempo, cambiaban cosas constantemente, para adaptarlas a los nuevos actores. Producía a demanda, escribía muy rápido, quería amasar una fortuna... Todas las obras que hoy tenemos como sacrosantas son, en realidad, una versión provisional.

-Y hay incluso quien dice que Shakespeare fue un seudónimo colectivo...

-Eso sostienen algunos autores, desafiando a la lógica. Está claro que Shakespeare colaboró con otros y que entonces había obras que hacían entre cuatro o cinco. Pero lo excepcional de Shakespeare es que precisamente él sí conservó la autoría de las obras, no se la cedió a la compañía, como era habitual. A pesar de ello, otros autores añadieron textos a los suyos, hay rasgos claros en "Macbeth" u "Otelo".

-¿Y él escribió todo lo que se le atribuye?

-Prácticamente seguro.

-¿Qué opina del intento del agente Andrew Wylie de que la obra de Shakespeare vuelva a generar derechos de autor, para la compañía heredera de la que editó sus obras?

-No conozco bien el caso, pero no creo que esa idea vaya muy lejos. Existe un cierto consenso en aceptar que la obra de autores muertos hace más de cien años debe ser patrimonio común.

-¿Por qué compara a Shakespeare con Dickens?

-Hay curiosos paralelismos. Tuvieron gran éxito, escribían sin interrupción, ninguno tuvo educación universitaria... Eso es una paradoja que hace pensar: los mayores escritores que ha dado la lengua inglesa vienen de unos medios modestos, sin educación superior. Shakespeare aprendió gramática y retórica latinas en la escuela básica.

-¿Era él consciente del don que tenía?

-No lo sé, es una pregunta dificil de responder. Probablemente lo fuera.

-A usted le han llamado "más sociólogo que biógrafo"...

-Mmm... Por supuesto, intento hacer eso, describir el entorno. No simplemente hablar de una persona, porque para narrar una vida que tuvo lugar siglos atrás es esencial que el lector sienta cuá era el ambiente. De hecho, quise escribir sobre Shakespeare porque me interesaba explorar el siglo XVI en Londres y creí que era una buena oportunidad para captar el espíritu de una era.

-Dicen que usted trabaja desde las 7 e la mañana a las 9 de la noche. ¿Es verdad?

-Eso era cuando era joven. Ahora, de las 10 de la mañana a las 7 de la tarde.

-¿Qué tal poeta fue?

-Muy importante. Es un enigma el porqué dejó su carrera poética para centrarse únicamente en el teatro. Sus sonetos se cuentan entre las composiciones más finas y elegantes de ese período. Pero, a fin de cuentas, la poesía forma parte de toda su obra y, por sus obras teatrales, ya es el más grande poeta de su siglo.

-¿Cuál fue la primera biografía sobre Shakespeare?

-La de Nicholas Rowe en 1709.

-¿Y la que más le gusta a usted?

-No sabría decirle, las he leído casi todas, pero no por placer sino para obtener informacion.

-¿Cuál es su sistema de trabajo?

-Tengo dos ayudantes, viajo, leo libros, hago fichas y una estructura que voy rellenando... No hay grandes secretos.

-Háblenos de su faceta como novelista, porque usted tambiñen ha sido finalista del premio Booker.

-Acabo de publicar "The casebook of Victor Frankenstein", una novela gótica en la Inglaterra del XIX. Nunca he escrito sobre los románticos de modo biográfico sino solo de manera ficticia, pero en el fondo es lo mismo, siempre intento captar un ambiente, el espíritu de un tiempo. Como en "Londres" (2000), mi historia de la ciudad, que es el libro que más he disfrutado escribiendo. Ahora he acabado un libro largo sobre Venecia, que saldrá este año. Para mí no hay diferencia entre ficción y no ficción.

-Impresiona la lista de sus biografiados: Eliot, Thomas Moore, Dickens, Ezra Pound, Blake, Chaucer, Newton, Turner, Poe...

-No creo que vuelva a escribir largas biografias como esta, me gusta más hablar de ciudades, movimientos. Ya no estoy interesado en las personalidades individuales.

-¿No siente la tentación de emular a Sahkespeare y saltar al teatro?

-Algo de teatro he hecho. Una obra sobre Dickens, que se representó en Broadway. Y varios programas divulgativos para la televisión.

Un desafío a centenares de competidores

Ackroyd, con su fino humor británico y su aspecto de Falstaff erudito, admite que las más de cien biografías que existen sobre Shakespeare (1564-1607) pueden hacer pensar a alguien que ya estaba todo dicho. "Sin embargo, la mía aporta algo único: mi visión propia. Yo pongo énfasis sobre su entorno y el espíritu de toda una época. He querido reflejar cómo era el Londres de aquel tiempo y la profunda transformación del lenguaje que Shakespeare realizó. He pasado mi vida entera escribiendo sobre la herencia cultural inglesa, y supongo que lo que se esperaba de mí era una descripción del lugar donde habitó Shakespeare, de su contexto. Me interesa, sobre todo, el paisaje mental, el suyo y el de todo lo que le rodea. Este ha sido el libro más difícil de todos los que he escrito".

La primera biografía extensa que se publicó sobre Shakespeare fue Life, de Nicholas Rowe, en 1709. Aunque la moda de publicar libros sobre el cisne de Avon nació en la segunda mitad del XIX (Edward Dowden lo hizo en 1875). Desde entonces las editoriales no han cesado en el empeño. A Ackroyd le han calificado, por su visión, de "sociólogo antes que biógrafo", lo que él, sonriente, interpreta como una buena descripción de su método.

Xavi Ayén, La Vanguardia

lunes, 22 de septiembre de 2008

Saramago: para leer un nuevo libro.



Dos noticias de Saramago con las que nos regocijamos: La inauguración de su Blog en http://blog.josesaramago.org/indexspa.php y la publicación de su nuevo libro El Viaje del Elefante, del que Pilar, su compañera, dice: "Escribir este libro no ha sido un paseo por el campo: Saramago comenzó esta tarea cuando estaba incubando una enfermedad que tardó meses en dar la cara y que acabó manifestándose con una virulencia que hizo que los más cercanos temiéramos por su vida. Él mismo, en el hospital, llegó a dudar de que pudiera terminar el libro. Sin embargo, siete meses después, Saramago, restablecido y con nuevos bríos, ha puesto el punto final a una narración que no sabe si llamar novela, y que cuenta el viaje épico de un elefante asiático llamado Salomón que, en el siglo XVI, tuvo que recorrer Europa por caprichos reales y absurdas estrategias...."

He aquí un extracto del nuevo libro que se publica en el mencionado Blog del Premio Nobel.

El Viaje del Elefante

No sopla viento, sin embargo la niebla parece moverse en lentos torbellinos como si el propio bóreas en persona, la estuviera soplando desde el más recóndito norte y desde los hielos eternos. Lo que no está bien, lo confesamos, es que, en situación tan delicada como ésta, alguien venga y se ponga a sacarle lustre a la prosa para añadirle algunos reflejos poéticos sin asomo de originalidad. A esta hora los compañeros de la caravana ya han notado la falta del ausente, dos se han declarado voluntarios para retroceder y salvar al desdichado naufrago, y eso sería muy de agradecer si no fuese por la fama de poltrón que le quedaría para el resto de su vida, Imagínense, diría la voz pública, el tipo allí sentado, esperando que apareciese alguien a salvarlo, hay gente que no tiene ninguna vergüenza. Es verdad que estuvo sentado, pero ahora ya se ha puesto en pie y ha dado valientemente el primer paso, la pierna derecha primero, para exorcizar los maleficios del destino y de sus poderosos aliados, la suerte y la casualidad, la pierna izquierda de repente dubitativa, y no era caso para menos, pues el suelo ha dejado de verse, como si una nueva marea de niebla hubiese comenzado a subir. Al tercer paso ya no consigue ver ni siquiera sus propias manos extendidas hacia delante, como para proteger la nariz del choque contra una puerta inesperada. Fue entonces cuando se le presentó otra idea, la de que el camino tuviera curvas a un lado y a otro, y que el rumbo adoptado, una línea que no sólo quería ser recta, una línea que también quería mantenerse constante en esa dirección, acabara conduciéndolo a páramos donde la perdición de su ser, tanto la del alma como la del cuerpo, estaría asegurada, en el último caso con consecuencias inmediatas. Y todo esto, oh suerte malvada, sin un perro para enjugarle las lágrimas cuando el gran momento llegase. Todavía pensó en volver atrás, pedir abrigo en la aldea hasta que el banco de niebla se deshiciera por sí mismo, pero, perdido el sentido de orientación, confundidos los puntos cardinales como si estuviese en un espacio exterior del que nada supiera, no encontró mejor respuesta que sentarse otra vez en el suelo y esperar que el destino, la casualidad, la suerte, cualquiera de ellos o todos juntos, trajeran a los abnegados voluntarios hasta el minúsculo palmo de tierra en que se encontraba, como una isla en el mar océano, sin comunicaciones. Con más propiedad, una aguja en un pajar. Al cabo de tres minutos, dormía. Extraño animal es este bicho hombre, tan capaz de tremendos insomnios por culpa de insignificancias como de dormir a pierna suelta en vísperas de la batalla. Así sucedió. Entró en el sueño, y es de creer que todavía hoy estaría durmiendo si salomón no hubiera soltado, de repente, en cualquier lugar de la niebla, un barrito atronador cuyos ecos podrían haber llegado hasta las distantes orillas del ganges. Aturdido por el brusco despertar, no consiguió distinguir en qué dirección podría estar el emisor sonoro que había decidido salvarlo de un congelamiento fatal, o peor aún, de ser devorado, porque esto es tierra de lobos, y un hombre solo y desarmado no tiene salvación ante una jauría o un simple ejemplar de la especie. La segunda llamada de salomón fue más potente aún que la primera, comenzó siendo una especie de gorgoteo sordo en los abismos de la garganta, como un redoble de tambores, a la que inmediatamente sucedió el clangor sincopado que forma el grito de este animal. El hombre ya va atravesando la bruma como un caballero disparando la carga, de lanza en ristre, mientras mentalmente implora, Otra vez, salomón, por favor, otra vez. Y salomón le respondió, soltó un nuevo barrito, menos fuerte, como de simple confirmación, porque el naufrago que era ya dejaba de serlo, ya se va acercando, aquí está el carro de intendencia de la caballería, no se le pueden distinguir los pormenores porque las cosas y las personas son como borrones indistintos, otra idea se nos ocurre ahora, bastante más incómoda, supongamos que esta niebla es de las que corroen las pieles, la de las personas, la de los caballos, la del propio elefante, pese a su grosor, que no hay tigre que le meta el diente, las nieblas no son todas iguales, un día se gritará, gas, y ay de aquel que no lleve en la cabeza una celada bien ajustada. A un soldado que pasa, llevando el caballo de las riendas, el naufrago le pregunta si los voluntarios ya han regresado de la misión de salvamento y rescate, y éste respondió a la interpelación con una mirada de desconfianza, como si tuviera delante a un provocador, que haberlos los había en abundancia en el siglo dieciséis, basta consultar los archivos de la inquisición, diciendo secamente, Dónde has ido a buscar esas fantasías, aquí no ha habido ninguna petición de voluntarios, con una niebla así la única actitud sensata es la que adoptamos, mantenernos juntos hasta que se levantara por sí misma, además, pedir voluntarios no es muy del estilo del comandante, en general se limita a apuntar tú, tú y tú, vosotros, adelante, marcha, el comandante dice que, héroes, héroes, o vamos a serlos todos, o nadie. Para hacer más evidente las ganas de acabar la conversación, el soldado subió rápidamente sobre el caballo, dijo hasta luego y desapareció en la niebla. No iba satisfecho consigo mismo. Había dado explicaciones que nadie le pidió, realizado comentarios para los que no estaba autorizado. Sin embargo, le tranquilizaba el hecho de que el hombre, aunque no parecía tener el físico adecuado, debería pertenecer, otra posibilidad no cabía, que se sepa, al grupo de los que fueron contratados para ayudar a tirar y empujar los carros de bueyes en los pasos difíciles, gente de pocas hablas y, en principio, de escasísima imaginación. En principio, dígase así, porque al hombre perdido en la niebla imaginación no parece haberle faltado, vista la ligereza con que sacó de la nada, de lo no acontecido, los voluntarios que deberían haber acudido a salvarlo. Afortunadamente para su credibilidad pública, el elefante es otra cosa. Grande, enorme, barrigudo, con una voz capaz de asustar a los menos timoratos y una trompa como no la tiene ningún otro animal de la creación, el elefante nunca podría ser producto de una imaginación, por muy fértil y propensa al riesgo que fuese. El elefante, simplemente, o existía, o no existía. Es por tanto hora de visitarlo, hora de agradecerle la energía con que usó la salvadora trompeta que dios le dio, si ese sitio fuera el valle de josefat habrían resucitado los muertos, pero siendo sólo lo que es, un pedazo bruto de tierra portuguesa ahogado por la niebla donde alguien, quien, estuvo apunto de morir de frío y de abandono, diremos, para no perder del todo la trabajosa comparación en que nos metimos, que hay resurrecciones tan bien administradas que llega a ser posible su ejecución antes de que le sucedan al propio sujeto. Era como si el elefante hubiese pensado, Ese pobre diablo va a morir, voy a resucitarlo. Y aquí tenemos al pobre diablo deshaciéndose en agradecimientos, jurando gratitud para toda la vida, hasta que el cornaca se decidió a preguntarle, Qué es lo que el elefante ha hecho para que le estés tan agradecido, De no ser por él, yo habría muerto de frío o habría sido devorado por los lobos, Y cómo consiguió eso, si no ha salido de aquí desde que se despertó, No ha necesitado salir de aquí, fue suficiente que soplara su trompeta, yo estaba perdido en la niebla y fue su voz la que me salvó, Si alguien puede hablar de las obras y de los hechos de salomón, soy yo, que para eso soy su cornaca, por tanto no vengas con esas tretas de que has oído un barrito, Un barrito, no, los barritos que estas orejas que la tierra ha de comerse fueron tres. El cornaca pensó, Este fulano está loco de atar, se le fue la cabeza con la fiebre de la niebla, eso es lo más seguro, de casos semejantes se ha oído hablar, Después, en voz alta, Para no quedarnos aquí discutiendo barrito sí, barrito no, barrito quizás, pregúntale a esos hombres que vienen por ahí si han oído algo. A los hombres, tres bultos cuyos difusos contornos parecían oscilar y temblar a cada paso, daban inmediatas ganas de preguntarles, Adónde queréis ir con semejante tiempo. Sabemos que no era ésta la pregunta que el maníaco de los barritos les hacía en este momento, y sabemos la respuesta que le estaban dando. Lo que no sabemos es si alguna de estas cosas están relacionadas unas con otras, y cuáles, y cómo. Lo cierto es que el sol, como una inmensa escoba luminosa, rompió de repente la niebla y la empujó a lo lejos. El paisaje se hizo visible en aquello que siempre había sido, piedras, árboles, barrancos, montañas. Los tres hombres ya no están aquí. El cornaca abre la boca para hablar, pero vuelve a cerrarla. El maníaco de los barritos comenzó a perder consistencia y volumen, a encogerse, se hizo redondo, transparente como una pompa de jabón, si es que los pésimos jabones que se fabricaban entonces eran capaces de formar esas maravillas cristalinas que alguien tuvo el genio de inventar, y de repente desapareció de la vista. Hizo plof y se esfumó. Hay onomatopeyas providenciales. Imagínense que teníamos que describir el proceso de evaporación del sujeto con todos los pormenores. Serían necesarias, por menos, diez páginas. Plof.

NdB ¡Lo esperamos en las librerías!

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Te recuerdo: Fernando Espejo

"Nosotros nos quedamos un rato más aquí, con las palabras a medio balbucir, doliendo, en la garganta" (F.E. a Juan Duch) Así quedamos Fer.

A un año de tu partida te recuerdo con cariño mi Fer y a tu vieja casa me asomo para verte:

Un muro blanco, ciega arquitectura,
una tapia blanca sin puertas es mi casa;
a sus estancias sólo el tiempo pasa
y sólo a mis recuerdos, su estructura.
.
Mi nostalgia costura y descostura
la trama de mi infancia y su argamasa,
una ausencia baldía me traspasa
y la maleza arraiga en mi aventura.
.
¿Dónde acabó mi amor el más pequeño,
del que nunca pudiera sustraerme?
¿Quién será ahora de ese tiempo el dueño?
.
Nadie más allí habita, nadie duerme...
pero que sepan que yo en ella sueño
y en ella vivo, por si quieren verme.



Soneto tomado de
Inventario
Antología Personal de
Fernando Espejo.
(Para más... pinche aquí)

sábado, 6 de septiembre de 2008

NORTEAMÉRICA: Palin et al. en el otro lado del cuadrilatero:



En ese espectáculo mediático que ofrecen los norteamericanos al mundo cada cuatro años, hoy aparecen en la esquina de los recalcitrantes estos dos personajes. Ella, "mujer ejemplar de familia" por la forma en que aparentemente cuida y se preocupa por sus hijos, que rebasa a Bush por la derecha y que representa al pequeño pensar de lo más profundo de Norte América, parece que es la verdadera candidata a la presidencia. Él la escogió para replegarse y tal vez ¿para ganar? apelando a lo más reaccionario del imperio.
¡Qué claro pinta esta contienda electoral en los Estados Unidos la dicotomía de la sociedad americana: los dos bandos irreconciliables de la sociedad imperial. De ahí el fragor y la intensidad de la pugna por el poder en esta ocasión en el vecino del norte!
No recuerdo una polarización tan extrema en la historia electoral reciente de aquel país aunque la tendencia en este sentido era evidente desde la elección del 2004.
Al final de esta lucha implacable de facciones opuestas, ¿será que veremos refrendarse el predominio del conservadurismo y del pensamiento retrógrada, para que sigan "guiando" al mundo caótico en que nos tocó vivir? ¡Por el momento (07-09-08) Gallup dice que sí! Por un margen estrecho del 4%, pero que sí. Que vamos a tener más de lo mismo pero peor los próximos años.

viernes, 29 de agosto de 2008

¿Cambiar América (USA)?



¿Cambiar a los Estados Unidos de Norteamérica? ¿Recuperar el sueño americano? ¿Es ésta sólo retórica de campaña? ¿Es un sueño guajiro? ¿Es un buen deseo? ¿Será posible? ¡Que sus connacionales le den la oportunidad de intentarlo señor Obama!